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La comisión ballenera intenta atraerse a Noruega, Japón e Islandia

El organismo acepta que haya caza de cetáceos a cambio de que todos los países asuman cuotas

La Comisión Ballenera Internacional se rinde ante la negativa de Japón, Noruega e Islandia a aceptar las decisiones comunes, y ha decidido cambiar de planteamiento. Su última propuesta, que tendrá que ser ratificada en 60 días, es permitir unas ciertas cuotas a cambio de que todos los interesados -incluidos los tres rebeldes- se sometan a la disciplina general.

La iniciativa, prevista para 10 años, incluye la pesca de 410 ejemplares este año, 1.829 en las temporadas 2011/2012 y 2012/2013, y una rebaja a 1.624 en los últimos cinco (de 2015 a 2019). En estas cifras se incluyen los ejemplares reservados para los pueblos indígenas de Groenlandia, el norte de Canadá y Alaska, que tradicionalmente han cazado ballenas para su subsistencia, aunque se trata de un número muy reducido de animales.

"Un acuerdo representaría un gran paso hacia la conservación de las ballenas y la organización del sistema ballenero", ha dicho Cristian Maquieira, presidente de la comisión ballenera. "Todavía nos falta mucho para llegar a ello, y de verdad deseamos que se alcance un consenso", añadió.

La propia comisión ha admitido que se trata de un ejercicio de realismo, para superar el cisma que impera en la organización desde mediados de los noventa. La idea es que por lo menos haya unas cuotas comunes y una decisión de consenso sobre las zonas de pesca, para proteger mejor a las especies. De esta manera, por lo menos, no se impedirán totalmente las capturas, pero su cantidad, al menos, no dependerá de cada Gobierno. Y en 10 años se podrá revisar el proceso.