Un súper para llegar a fin de mes

Más de 800 familias están apuntadas al primer supermercado social abierto en España

"Claro que podéis comprar aquí, ¿quién os ha dicho que no?", exclama Consuelo cuando ve llegar a Yolanda a su tienda. El marido de Yolanda se acaba de quedar en el paro y ella dispone de poco más de 300 euros al mes para alimentar a cuatro personas. Ha venido porque con ese dinero casi no le da para comer. Al súper social de Consuelo, el primero en España, se han apuntado ya más de 800 familias con pocos ingresos que, como la de Yolanda, tienen muchos problemas para llegar a fin de mes.

La consigna es muy sencilla: aquí puede venir a comprar cualquiera que tenga dificultades. "No es caridad ni un banco de alimentos: va dirigido a personas que tienen problemas económicos pero también suficiente dinero como para no recibir ayudas", explica Consuelo de Miguel, responsable del proyecto.

Pueden apuntarse familias que ganen hasta 1.000 euros entre todos sus miembros, un sueldo decente en una provincia, Cáceres, con un 18% de paro. Aquí se venden los productos casi al coste ("les añadimos el IVA y 5 o 10 céntimos"). Con 15 euros uno se puede llevar comida para una semana por la mitad del coste que tendría en otro supermercado. El sueldo de los trabajadores corre a cargo de subvenciones; todos poseen algún tipo de discapacidad, física o psíquica.

Algunas empresas, como La Flor de Mayo de Valencia, han proporcionado alimentos de forma gratuita, el mobiliario es donado y varios distribuidores ofrecen productos a precio de coste. Además, cuentan con el apoyo del presidente de Extremadura, "que se ha interesado mucho por el proyecto".

El súper social es un sueño que ha se ha hecho realidad con esfuerzo. Después de golpear muchas puertas, Consuelo consiguió que su proyecto fuese aprobado por la alcaldesa de Plasencia. En los casi tres meses desde su apertura, se han apuntado al súper cientos de familias de la zona y ha recibido visitas de gente interesada en abrir tiendas de este tipo en distintos puntos de España. Consuelo ofrece su proyecto sin problemas a quien lo pida, aunque opina que habría que establecer unas pautas entre todos. "No formar una cadena pero sí comprar productos en mayores cantidades y así poder conseguirlos a menor coste; todos los súper sociales de España unidos", afirma. El suyo es, por ahora, el único; todo apunta a que no lo será durante mucho tiempo.

Javier lleva tres meses trabajando después de estar años en el paro por tener una discapacidad, como todos los empleados de este súper. "Llevaba 12 años en el paro, la gente no quiere contratar minusválidos", explica Javier mientras ayuda a una clienta a meter las cosas en la bolsa. "Con 400 euros al mes y ninguna ayuda algo tenemos que hacer", señala. Otra señora llega medio azorada, quiere hablar con Consuelo. Le da vergüenza pero tiene que comprar aquí. Muchos se han enterado por la tele, y en el pueblo hay rumores de todo tipo: dicen que en el súper se venden productos caducados, o que es un supermercado para pobres. Consuelo se indigna al oírlo.

En la ficha de Yolanda, Consuelo ha apuntado los datos y que el marido está en el paro. No hay demasiadas exigencias para tener la tarjeta que te permite comprar en el súper social. "La puedes plastificar si quieres", le dice Consuelo mientras se la da. "Ahora, a comprar lo más baratito que puedas."

Más de 800 familias están apuntadas al primer supermercado social abierto en EspañaÁLVARO Á. RICCIARDELLI

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