La subida de las temperaturas afecta especialmente a los enfermos reumáticos

Los pacientes con Síndrome de Sjögren o esclerodermia son los que más notan los efectos del calor

La Sociedad Española de Reumatología (SER) advierte que la subida de las temperaturas en verano agravar las dolencias de los enfermos reumáticos, especialmente, a los pacientes con esclerodermia y el Síndrome de Sjögren, por ejemplo, que se caracterizan por la rigidez y el endurecimiento de la piel en el primer caso y, en el segundo, por la destrucción de las glándulas de secreción externa, como la saliva o el sudor. Por ello, la SER ofrece una serie de recomendaciones que pueden hacer la vida más fácil este verano a estos enfermos.

En el caso de los pacientes con el Síndrome de Sjögren, la escasez de lágrima incrementa en verano la sensación de arenilla en los ojos, su enrojecimiento y la producción de legañas matutinas y este hecho hace que sea conveniente limitar el uso de aires acondicionados en las épocas de mayor calor y sustituirlos por humidificadores.

Además, y debido a la sequedad en la boca, los pacientes sufren mayor dificultad para masticar y tragar los alimentos sólidos, lo que hace imprescindible incrementar la hidratación general, así como beber mucha agua durante las comidas, para facilitar la deglución, señala el sociedad en una nota de prensa. Las ingesta de alimentos ácidos no azucarados para incrementar la secreción de saliva, una mayor higiene oral o el uso de lágrimas artificiales son otras de las recomendaciones.

El Síndrome de Sjögren es una enfermedad rara: afecta a tres de cada 10.000 personas en España. Sin embargo, se asocia con gran frecuencia a la aparición de otras dolencias reumáticas autoinmunes, como son la artritis reumatoide, el lupus eritomatoso sistémico (LES), la esclerodermia o la cirrosis biliar primaria, lo que aumenta el porcentaje de personas que lo padecen hasta el 3 por ciento de la población.

En cuanto a los pacientes de esclerodermia, o esclerosis sistémica, que provoca que la piel se inflame y se endurezca de forma paulatina -se esclerose-, debido a una acumulación excesiva de fibras de colágeno, éstos deberán recurrir muy frecuentemente a la hidratación de la piel y prestar una atención especial a la higiene de las manos, "ya que la sequedad de la piel puede llegar a provocar pequeñas fisuras en la dermis de los dedos, las cuales pueden llegar a infectarse", explica la SER.

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