Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los ecologistas avisan a Zapatero de que su imagen verde será nula si prorroga Garoña

Greenpeace y Ecologistas en Acción, dispuestos a desgastar al Ejecutivo por el debate nuclear

Las principales organizaciones ecologistas han fijado en Garoña su causa de guerra, la cuestión innegociable, el debate con el que no piensan transigir. Así lo explica Carlos Bravo, portavoz de la campaña nuclear de Greenpeace: "Si Zapatero alarga la vida de Garoña en contra de su programa electoral su crédito verde quedará a cero. Que luego no nos hable de economía sostenible ni nada parecido". Los ecologistas mantuvieron un moderado apoyo a la ministra Cristina Narbona y desde que hace más de un año dejó el Gobierno han elevado las críticas contra su sucesora, Elena Espinosa, a la que acusan de suavizar la política ambiental del Ejecutivo. Ahora, si no se cierra Garoña la protesta subiría varios peldaños. Puede que la crítica ecologista parezca menor, pero erosionaría la imagen verde de Zapatero.

Amigos de la Tierra, WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción y SEO/BirdLife reclamaron ayer al Gobierno que cierre de forma inmediata la nuclear. La central ha obtenido el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear para funcionar 10 años más siempre que invierta en seguridad y modernice los equipos. El informe del CSN no es vinculante -aunque sí lo son las condiciones que impone- y el Ejecutivo tiene hasta el 5 de julio para decidir si prorroga o no su vida y afirma que está estudiando todas las opciones.

"Pedimos al Gobierno socialista y a su presidente que sean coherentes con sus compromisos, que ordenen sin más demora el cierre inmediato y definitivo de la central nuclear de Garoña y no cedan a las presiones del lobby nuclear y de Nuclenor, que sólo busca satisfacer sus intereses económicos explotando una central nuclear obsoleta y peligrosa pero sobradamente amortizada, sin importarles poner con ello en riesgo la salud de la población y el medio ambiente y obstaculizar la implantación de un sistema energético 100% renovable", afirmaron las asociaciones.

En la campaña de las generales de 2004, el PSOE anunció que cerraría todas las nucleares en 20 años. En el programa de 2008, se comprometió "a sustituir de forma gradual la energía nuclear en España por energías seguras, limpias, y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo al final de su vida útil, dando prioridad a la garantía de seguridad y con el máximo consenso social, potenciando el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables".

Zapatero anunció en 2005 y 2006 programas de cierre nuclear que no ha presentado. Los ecologistas consideran que Garoña está al final de su vida útil, ya que alcanzará en 2011 los 40 años para los que fue diseñada inicialmente. Sin embargo, un sector del PSOE, la propia central y la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear, Carmen Martínez Ten, consideran que la vida útil es aquella en la que la central es segura. En ese caso, el compromiso de cerrarla cuando acabe esa vida útil es hueco, ya que si no es segura no puede funcionar.

El sector nuclear sabe que se juega mucho en Garoña, la primera que puede superar los 40 años y que abriría la puerta a las demás, pero la central mantuvo la cautela. La planta (propiedad al 50% de Endesa e Iberdrola) saludó que el visto bueno del CSN es "un paso positivo" ya que "acredita la seguridad" de la central, situada en Burgos. El Foro Nuclear mostró su satisfacción por la decisión del CSN. Garoña produjo el año pasado un 1,35% de la electricidad de España. Las nucelares aportan un 18% del total.