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Caza y captura de un asteroide que chocó con la Tierra

Por primera vez se documenta un impacto cósmico desde el principio hasta el final

Cuando un pequeño asteroide fue detectado por un telescopio robotizado acercándose a la Tierra el 6 de octubre de 2008, los astrónomos pensaron que sería uno más de los cuerpos celestes que pasan por las cercanías terrestres continuamente. Sin embargo, el análisis casi inmediato de su trayectoria indicó que impactaría con la Tierra 19 horas después. Astrónomos de todo el mundo unieron sus esfuerzos para, durante ese breve espacio de tiempo, observarlo, analizarlo y predecir el lugar de su entrada en la atmósfera, donde esperaban que resultara pulverizado. El asteroide entró a la hora prevista sobre Sudán, el resplandor y el ruido fueron observados por algunos habitantes y también por satélites, estaciones meteorológicas y hasta un avión de la KLM. La sorpresa llegó meses después, cuando en el desierto del norte de Sudán se recuperaron, con la ayuda de estudiantes de la Universidad de Jartum, 47 meteoritos, fragmentos del asteroide, que sobrevivieron al impacto por sus extrañas características.

Ahora, los científicos han contado toda la historia, la primera vez que se documenta un impacto cósmico desde el principio hasta el final, la primera vez que se relaciona directamente un cuerpo celeste con un meteorito. Lo hacen en la revista Nature, y señalan que es un ensayo general de cómo funcionan las redes de detección de objetos cercanos a la Tierra, incluidos los peligrosos por su tamaño. "Es la primera vez que se confirma una predicción de impacto en la Tierra", ha comentado por teleconferencia Steve Chesley, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

En el esfuerzo internacional participó también España. El análisis de la luz que reflejaba el asteroide se hizo con el telescopio William Herschel, en la isla de La Palma. Por otra parte, "estuvimos siguiendo el asteroide con los telescopios de diversos centros astronómicos. Asimismo, la red de cámaras de detección de grandes bólidos de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (http://www.spmn.uji.es/ESP/SPMNlist.html) estuvo especialmente pendiente porque al principio parecía que podía caer sobre el sur de la península Ibérica o el norte de África, pero no lo pudimos ver porque cayó muy lejos", explica Josep Maria Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC). "Hasta hace un año no era posible hacer esto. Ahora hay nuevas redes de detección y telescopios que pueden seguir con gran precisión objetos muy débiles que se mueven muy deprisa, como son los cuerpos celestes que se acercan peligrosamente a la Tierra".

El asteroide, al que primero se conoció por 2008 TC3 y luego ha recibido el nombre de Almahata Sitta, medía como mucho cinco metros de diámetro. El esfuerzo internacional para seguirlo ha tenido el premio adicional de que ha resultado ser de un tipo muy raro y tan frágil que no existían meteoritos en las colecciones. Es una ureilita, que tras los análisis se puede asegurar que procede de un asteroide tipo F, muy raro.

"Explotó muy alto, a 37 kilómetros de altura y nunca se han encontrado restos de algo que explotara tan alto", ha comentado Peter Jenniskens, el especialista en meteoritos que dirigió la búsqueda de fragmentos en Sudán. "Hemos hecho por primera vez la conexión de un asteroide visto en el cielo al meteorito en mi mano". Dada su composición, con grandes huecos, casi todo el asteroide se pulverizó. Se estima que los 47 fragmentos recuperados hasta ahora (con un peso total de 3,95 kilogramos) representan sólo el 0,005% de la masa inicial en su entrada en la atmósfera.