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Brasil celebra la recuperación de tres especies de tortugas marinas

Cinco especies presentes en aguas brasileñas siguen todavía en serio peligro de extinción

Praia do Forte (Brasil)

A punto de cumplirse 28 años del Proyecto Tamar, un plan para la conservación de tortugas marinas, Brasil celebra la recuperación de tres especies en peligro de extinción y cuya población aumentó además significativamente en los últimos años. En un acto simbólico también se celebró la superación de la marca de nueve millones de crías de tortugas protegidas desde su nacimiento.

El próximo mes de enero se cumple el aniversario de ese programa de conservación de tortugas marinas, que se apoya en la participación activa de las comunidades costeras. "La confianza en el proyecto y el apoyo de la población local y las instituciones", unido a la adopción de leyes que prohíben la matanza de las tortugas, recolección de huevos, pesca y uso del caparazón para manufactura de artesanía son las claves de esta sólida iniciativa que ya cuenta con sus primeras victorias", según el coordinador de Tamar, el oceanógrafo Guy Marcovaldi.

Los datos de más de quince años de monitorización de las tendencias de las poblaciones de ese tipo de reptiles demuestran que la cantidad de tortugas marinas que llegan anualmente a las costas brasileñas a desovar aumentó en las especies cabezona (Caretta caretta), de la oliva (Lepidochelys olivacea) y de carey (Eretmochelys imbricta).

En este período, el número de ejemplares de las tortugas de carey se multiplicó por siete, pasando de 199 nidos a 1.345; la tortuga cabezona incrementó cinco veces su población, pasando de 1.200 nidos a más de seis mil; mientras que la tortuga oliva aumentó quince veces el número de nidos, de alcanzando los 3.872 en la temporada pasada.

Sin embargo, de las cinco especies presentes en aguas brasileñas, siguen en serio peligro de extinción la tortuga verde (Chelonia mydas) y la laúd (Dermochelys coriacea), la mayor de todas, que puede alcanzar los 700 kilos de peso y es la más amenazada.

Entre las amenazas que afectan a estas poblaciones de quelonios están la pérdida del hábitat para desove, debido a la ocupación desordenada del litoral, la contaminación de los océanos y la pesca accidental. Los especialistas advierten de que la pesca industrial es hoy la principal amenaza, pues las tortugas también caen presas en las redes, donde mueren asfixiadas, y en los anzuelos en las líneas de palangre.