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Schwarzenegger pacta con los demócratas para que California lidere la batalla al cambio climático

El gobernador aprueba un plan medioambiental que choca con la política de su partido en Washington

Las autoridades del Estado norteamericano de California han llegado a un acuerdo para instaurar unos controles de los gases contaminantes vertidos a la atmósfera sin precedente en ese país, que se ha negado hasta el momento a ratificar el protocolo de Kioto. "California [se convierte así en] líder mundial en la lucha para reducir las emisiones de carbono. El éxito de nuestro sistema servirá de ejemplo para otros Estados y naciones en su lucha contra el cambio climático", ha asegurado el gobernador, Arnold Schwarzenegger.

Schwarzenegger, del Partido Republicano, ha pactado con el Congreso estatal, controlado por los demócratas, para reducir las emisiones de dióxido de carbono un 25% en 2020. Para ello ya ha establecido fuertes restricciones al sector automovilístico (que ha respondido en los juzgados), y podría hacer lo propio en breve con las cementeras y las refinerías, entre otras industrias.

El Gobierno federal, republicano como Schwarzenegger, se ha resistido siempre a adoptar medidas para luchar contra la contaminación y el cambio climático, según informa el diario norteamericano The New York Times. En el Congreso federal, también de mayoría republicana tanto en su Cámara de Representantes como en el Senado, todas las iniciativas en este sentido han quedado en agua de borrajas.

En California, el pacto de Schwarzenegger y los demócratas cuenta con la repulsa expresa de los congresistas republicanos y de la cúpula empresarial del Estado. Aun así, el paquete legislativo será aprobado antes del final de la legislatura, el próximo jueves. El ex actor metido ahora a político se presenta a la reelección en las elecciones del próximo mes de noviembre. Hace semanas firmó un acuerdo con el primer ministro británico, Tony Blair, para cooperar en el desarrollo de tecnologías limpias.

Los primeros controles de relevancia se establecerán en 2012 con la intención de reducir las emisiones al nivel de 1990; para ello, se establecerá un sistema de incentivos para las empresas que alcancen los objetivos marcados por el Gobierno. Los adversarios de la medida creen que se sacrificarán intereses económicos en pos de un sueño quijotesco, según el diario neoyorquino.