Evento Retina para Santander

El comercio sostenible y de proximidad gana enteros en mitad de la pandemia

Con un consumo dominado por grandes superficies y gigantes tecnológicos, tiendas de barrio y empresas con propósito buscan salir a flote con la ayuda de los cambios impuestos por la covid

Entre grandes superficies y gigantes tecnológicos, el comercio sostenible y de proximidad tiene ante sí una tarea tan heroica como conseguir que el consumidor centre su atención en sus negocios locales. Los cambios en los hábitos de compra impuestos por la pandemia han supuesto una ventaja con la que no contaban escasos meses atrás, como las restricciones de movilidad, que favorecen un consumo más cercano. La otra cara de la moneda es la sucesión casi infinita de carteles con el título de “cerrado” en muchos barrios; pero, aun así, la crisis del coronavirus ha supuesto un impulso para estas empresas con propósito, capaces de transformarse en mitad de la tormenta.

Como explica Jesús Rodríguez, librero de La Buena Vida, miembro de Todos tus libros y de la comisión tecnológica de CEGAL, el sector editorial ha repuntado durante esta era de la covid. Pasamos más tiempo en casa y los lectores se han volcado con su pasión. Los índices de lectura y compra de libros han crecido durante la pandemia. Las penurias que atraviesa la cultura ahora mismo son menos graves en su industria. “Las librerías independientes han incrementado su negocio. Se ha despertado un compromiso mayor en la compra y ha cambiado la percepción que tiene el consumidor de las tiendas de barrio”, precisa durante el evento Pioneros en el retail y el comercio electrónico, organizado por Retina y Banco Santander.

Una palabra llamada a definir el consumo de los próximos años es el propósito. Al menos así lo entiende Lara Prendes, fundadora de Despensa 77, para quien ha llegado el momento de superar esas décadas en las que todo era comprar compulsivamente y sin pensar. El confinamiento ha contribuido a que la sociedad se acerque a entender que hay detrás de un producto, cómo se fabrica o cómo se distribuye. “Se trata de abrir los ojos. Todavía es un nicho pequeño porque los precios son más caros, pero hay bienes que no pueden ser más baratos. Tenemos que potenciar la comunicación de nuestro estilo de negocio”, sostiene.

Con el tema de los precios en mitad del debate, Romain Chalumeau, fundador de SmartFooding, considera que es un elemento en el proceso de decisión de compra que ha dejado de estar en el centro. La coherencia, la sostenibilidad y el impacto medioambiental han ganado enteros durante la crisis del coronavirus. No significa que sean ahora mismo las características capitales, pero sí han ganado enteros en comparación con la situación previa a la covid. “La pandemia nos ha beneficiado por nuestra actividad sostenible. La gente quiere cosas humanas y la globalización resta en parte esta posibilidad. Una tienda física, por ejemplo, contribuye a sacar partido de la cercanía que requiere la situación actual”, argumenta.

  • Presencia digital obligatoria

La digitalización es una de las tendencias presentes en las últimas décadas que el coronavirus ha acelerado como nunca antes. Y su impacto es transversal, poco importa que sea una multinacional o un ultramarinos. En palabras de Inés García, fundadora y responsable de la librería Tobacco Days, la presencia online resulta obligatoria actualmente. En su caso, las redes sociales son capitales para mantener a flote su espacio cultural, donde lo mismo vende un poemario que acoge sesiones de música electrónica. “Instagram es la que más impacto tiene entre nuestros usuarios. Muchos me piden los libros directamente a través de mensajes privados”, comenta.

En este viaje hacia lo local propiciado por la pandemia, la gente se ha percatado de la importancia jugada por los barrios en lo relacionado con el consumo. Precisamente, García entiende que unos hábitos irresponsables, como muchos de los que definen a las sociedades actuales, solo conllevan el cierre de más y más negocios pequeños. “La gente expresa abiertamente que ahora prefiere la cercanía, la tienda de toda la vida que está a la vuelta de la esquina. Cuantos más comercios de proximidad haya, será más fácil construir una ciudad más alegre y mejor para todos los vecinos”, añade.

Para cerrar la trascendencia de la tecnología en estos tiempos tan convulsos, los algoritmos, en un entorno como el de la recomendación de libros, tienen un encaje complicado. Tanto es así que hasta a los libreros les cuesta cada vez más acertar con lo que buscan los clientes. La ventaja de mantener la cercanía con ellos es que, gracias a atenderlos, descubren un mundo más amplio. Según García, una librería es el trabajo conjunto entre un lector atento y un librero que escucha. “La literatura habla de emociones, algo difícil de comprender para una máquina. El camino de cada lector es muy particular y los algoritmos todavía no llegan hasta esta realidad”, concluye.

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