Las apps de...

Lorena Gómez, las apps de una apasionada de la domótica

Lorena Gómez, responsable de HMY Retail Tech, aporta algunas claves sobre cómo integrar la tecnología en los comercios para no perder el tren de la digitalización

La responsable de HMY Retail Tech, Lorena Gómez (Zaragoza, 1985).
La responsable de HMY Retail Tech, Lorena Gómez (Zaragoza, 1985).Jacobo Medrano

Existen ciertas ciudades que imprimen carácter y hasta cierto orgullo. Zaragoza, quién sabe si por el cierzo, es una de ellas, al menos en boca de la responsable de HMY Retail Tech, Lorena Gómez (Zaragoza, 1985). Mañica confesa, saca pecho de lo mucho que aporta su tierra a una multinacional que se ha valido de todo tipo de tecnologías para transformar un sector como el del retail. “Colaboramos con el Teir en Zaragoza en programas de aceleración de startups y nuestra fábrica, donde contamos con un millar de trabajadores, está en Cariñena, a 50 kilómetros de la capital de Aragón”, resume.

La tierra tira mucho, pero esta ingeniera de diseño industrial tiene ante sí un reto tan ímprobo como digitalizar cualquier tipo de comercio. Por sus manos lo mismo pasan proyectos para gigantes de la moda como para los supermercados más humildes. “Los espacios tienen que ser cada vez más interactivos”, advierte justo antes de asegurar que las tiendas físicas no han de distinguirse únicamente por el trato personal a los clientes. “Somos una compañía 360 grados. Cubrimos desde la parte de consultoría hasta el diseño, fabricación, iluminación, obra y tecnología del establecimiento”, añade.

Bandejas inteligentes

Parte de las soluciones con las que han equipado al retail son aparentemente más conocidas, como los asistentes virtuales; aunque con algún truco sorprendente. No se trata del típico robot con el que interactuar, sino de una persona física a quien preguntar a través de una pantalla.

Si nos fijamos en cómo resolver las dudas de los empleados y los clientes acerca de un producto, también cuentan con una herramienta digital. “Disponemos de una bandeja en la que depositar los productos que quieres comparar y te dice al momento las diferencias entre ellos. Para dispositivos electrónicos, que se renuevan cada poco tiempo, es muy útil”, explica.

La última obsesión que le tiene absorbida, luego contaremos alguna más, es la predicción. En su opinión, el comercio aquí se juega gran parte de su futuro. Anticipar picos de demanda, con fecha y hora, o posibles faltas de stock son procesos poco digitalizados. “En la alimentación, por ejemplo, sigue siendo manual. Los empleados tienen que verlo físicamente. Nosotros estamos trabajando en conseguir que sea en tiempo real con la ayuda de la visión artificial”, zanja.

Lejos del trabajo, no puede negar que la tecnología siempre ha estado presente en su vida. Aquí viene otra de sus obsesiones. Su locura por la domótica y la robótica guarda estrecha relación con sus padres. “Son informáticos. He crecido entre cacharros, cables, robots… Mi padre lo mismo te construye una impresora 3D que te sensoriza lo que sea para que lo manejes desde una app que programa él mismo”.

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