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La dirección del PP busca reforzar a Arrimadas para el congreso de Ciudadanos

Génova quiere usar Euskadi de trampolín para una alianza nacional con los liberales

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y el líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, el pasado septiembre durante la convención del PP en la comunidad.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y el líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, el pasado septiembre durante la convención del PP en la comunidad. EFE

El PP vasco y el PP nacional tienen distintas visiones sobre la coalición con Ciudadanos. Sobre todo porque en la dirección central del partido, los objetivos del acuerdo firmado este viernes van mucho más lejos que el próximo 5 de abril.

Fuentes de Génova admiten que les interesa, por ejemplo, que Inés Arrimadas salga reforzada de esta negociación y que gane holgadamente el congreso que debe elegir al sustituto de Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos que dimitió tras el batacazo electoral del pasado noviembre (10 diputados) se negó siempre a una coalición con el PP. Arrimadas planteó a los suyos explorar esa posibilidad, que ahora empieza a cuajar en Euskadi.

Este viernes, en un acto ante unos 250 afiliados en Barcelona, la portavoz de Ciudadanos se felicitó por el acuerdo con el PP, informa Àngels Piñol. “Es una muy buena noticia”, dijo. No hizo ninguna mención a la crisis que el acuerdo ha abierto en las filas del PP, pero sí recordó que ella no dirigirá “un partido de baronías”. “Los nacionalistas se unen para destruirnos y los constitucionalistas lo hacemos donde se nota tanto aquel yugo”, añadió.

También es importante para la dirección nacional del PP el acuerdo de coalición en Euskadi porque creen que les acerca más a una fórmula similar en Cataluña. Allí, en la segunda comunidad más poblada de España, Ciudadanos ganó las últimas elecciones autonómicas, aunque no reunió los apoyos necesarios para poder gobernar y ni siquiera llegó a presentarse a la investidura. El PP, por su parte, ni siquiera logró formar grupo parlamentario. Las encuestas pronostican ahora una estrepitosa caída de Cs, que pasaría de 36 diputados a entre 12 y 17; y una subida de los populares, que ahora tienen cuatro asientos y podrían obtener, según los distintos sondeos, entre 6 y 12. Eso, por separado. En la dirección del PP creen que la alianza allí les favorece.

El rechazo de Alberto Núñez Feijóo, que gobierna Galicia con mayoría absoluta, a pactar una coalición con Ciudadanos —que no tiene representación en el territorio—, provocó que el negociador de Cs, José María Espejo, lanzara el jueves la siguiente advertencia: “Parece evidente que no se puede pedir en un sitio lo que no das”. No obstante, según fuentes de la dirección, el PP espera reconducir esa situación y poder presentarse juntos a las elecciones catalanas, aún sin fecha. Por otro lado, nadie de Génova se ha atrevido a imponer a Feijóo acuerdo alguno con Cs, al contrario que con Alonso en País Vasco.

Finalmente, la cúpula popular considera que esa coalición en Euskadi, unida a la que ya ensayaron en Navarra para las generales con UPN (Navarra Suma) les acerca al objetivo final: una alianza nacional (España Suma). El líder de los populares ha dedicado gran parte de sus últimos discursos a criticar la fragmentación del centro derecha, sin la cual —suele repetir—, Pedro Sánchez no sería hoy presidente del Gobierno. El presidente del PP sostiene que si hubieran ido juntos a las generales, Albert Rivera no solo seguiría presidiendo Ciudadanos, sino que sería el vicepresidente del Ejecutivo porque juntos habrían “rozado prácticamente la mayoría absoluta”. Tanto Casado como José María Aznar insisten en sus intervenciones en que urge “refundir el centro derecha”. Si no es posible con los votos —que los electores de Ciudadanos vuelvan a la casa popular—, al menos con las caras más reconocidas de su competencia.

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