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Marlaska no aclara si seguirán las devoluciones en caliente

El ministro del Interior reitera que elevará un 30% las vallas de Ceuta y Melilla, que alcanzarán los 10 metros en algunos puntos

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a su llegada al Congreso para intervenir ante la comisión de Interior. En vídeo, sus declaraciones.

La comparecencia de este lunes del ministro Fernando Grande-Marlaska en la Comisión de Interior del Congreso se saldó con nuevos conceptos, como el de “seguridad humana” o “modelo 2030” y la reiteración de muchas de las propuestas que ya había hecho en el último año. Entre ellas, la elevación en un 30% de la altura de las vallas en las fronteras de Ceuta y Melilla dentro del plan para retirar las concertinas. Lo que no aclaró el ministro es si España seguirá con las devoluciones en caliente tras el aval del Tribunal de Estrasburgo a esta figura.

Era la primera ocasión en que Grande-Marlaska se pronunciaba desde que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos hiciera público, el pasado jueves, su fallo sobre las expulsiones exprés en las fronteras. Y sus palabras dejaron más dudas que certezas. El ministro del Interior aseguró que el fallo judicial ha dejado claro que “la violencia es un límite al ejercicio de los derechos fundamentales”, en referencia a la que supuestamente ejercen los inmigrantes que intentan saltar la valla. A continuación, recalcó “la importancia de tener mecanismos en frontera y en el ámbito de los consulados para que pueda haber solicitudes de protección internacional” por parte de potenciales solicitantes de asilo. Únicamente admitió que este último punto aún se puede mejorar. Todo ello, sin citar las devoluciones en caliente o el rechazo en frontera, que era el término que usaba el PP.

Sobre las vallas en Ceuta y Melilla, Marlaska recalcó que se elevará su altura un 30%, dependiendo de los tramos y de las características del relieve en el que se encuentren, pero fuentes del ministerio calculan que tras la obra la altura podrá alcanzar los diez metros en algunos puntos. Esta intervención forma parte de las obras de modernización y refuerzo de la seguridad en frontera en las dos ciudades autónomas, que incluye la retirada de las concertinas. El proyecto tiene un presupuesto de 32 millones de euros.

Marlaska prefirió presumir de los resultados de su política migratoria que, aseguró, ha concentrado “el 70% de los esfuerzos” de su departamento desde que asumió la cartera. Habló de un 50% menos de entradas irregulares en la frontera sur para, a continuación, cargar contra el PP, al que acusó de no haber tenido política migratoria durante el Gobierno del Mariano Rajoy. El ministro volvió a reiterar el mensaje sobre la necesidad de estrechar la colaboración con los países de origen y tránsito, además de recalcar la urgencia de acordar una política común en materia de inmigración dentro de la UE que, admitió, en estos momentos es “difícil”.

El ministro del Interior sí reiteró, como ya comentó la semana pasada en el Senado, que será derogada la llamada ley mordaza, en la que el PP introdujo una disposición adicional para legalizar las devoluciones en caliente cuando la aprobó, en 2015. Marlaska anunció una nueva Ley de Seguridad Ciudadana para sustituirla. Hasta ahora, el PSOE había planteado una reforma de los artículos más polémicos —los que llevó, junto a otros grupos parlamentarios, al Tribunal Constitucional tras ser aprobada por el Gobierno de Rajoy—, pero ahora habla de hacer una nueva partiendo de cero. El ministro ya había suavizado la polémica ley mordaza dando instrucciones a Policía Nacional y Guardia Civil para racionalizar su aplicación. No obstante, en la nueva norma no estarán, como ya anunció en su día el grupo socialista, las devoluciones en caliente. El plan es que estas queden reguladas en una futura nueva Ley de Extranjería, a la que, sin embargo, no hizo alusión el ministro durante su intervención en el Congreso.

45 medidas

Marlaska aprovechó su larga intervención inicial para avanzar una batería de medidas a fin de acometer lo que anunció como “una reforma integral” del sistema de seguridad en España. Bajo el nombre de Modelo de Seguridad 2030, el ministro del Interior anunció que el objetivo es alcanzar lo que llamó de manera reiterada “seguridad humana”. Para ello, esbozó a grandes rasgos nueve ejes de trabajo que se plasmarán en 45 medidas.

Entre estas se encuentra la reforma de la Ley de Seguridad Vial para, entre otros aspectos, modificar el actual carné por puntos; reforzar la lucha contra la Violencia de Género o crear un Plan Básico de Emergencia Nuclear. También planteó una nueva política penitenciaria en la que se potencie la llamada justicia restaurativa que facilite el encuentro entre los delincuentes con sus víctimas en beneficio de estas últimas, además de “favorecer” el cumplimiento de las penas en régimen abierto. Lo que descartó fue un acercamiento en bloque de los presos de ETA a cárceles próximas al País Vasco, como le reclamó recientemente el Gobierno autónomo.

También anunció un refuerzo en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, con especial hincapié en la ciberseguridad, tras recordar el incremento exponencial registrado en los últimos años de este tipo de delitos. A las numerosas preguntas de los grupos políticos sobre el encuentro en el aeropuerto de Barajas de su compañero de Gobierno José Luis Ábalos con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, Marlaska se limitó a defender la actuación de la Policía y reiterar que la dirigente chavista no entró en territorio europeo.

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