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Un estreno inédito y sin estridencias

Los cuatro vicepresidentes y los 18 ministros prometen su cargo ante el Rey y toman posesión de las carteras

El vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, saluda al rey Felipe VI, tras prometer su cargo. En vídeo, los nuevos ministros promenten sus cargos.

Fue todo tan normal que eso resultó lo extraño. El día 1 del nuevo Gobierno de España arrancó como arrancan los Gobiernos en España desde hace 40 años. Los cuatro vicepresidentes y 18 ministros se reunieron a primera hora en el palacio de la Zarzuela. Sin salirse del guion ni retorcer la fórmula clásica, prometieron lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución. Sin más. Felipe VI fue “el Rey” y no “el ciudadano Borbón”, como acostumbra a llamarle el líder de IU —y ahora ministro de Consumo—, Alberto Garzón. Y la Constitución fue la Constitución y no “el régimen del 78”, al que se refería hace cinco años el ahora vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Acudir sin corbata y con un discreto pin que simboliza la lucha antifascista fue lo único que diferenció a ambos del resto.

Como mayor aportación personal, queda la fórmula de “Consejo de Ministras” utilizada por Irene Montero y Yolanda Díaz —ministras de Igualdad y Trabajo de Unidas Podemos, respectivamente—, pero ni siquiera eso fue completamente nuevo. La vicepresidenta Carmen Calvo (PSOE) ya utilizó el “Consejo de ministras y ministros” en la toma de posesión del primer Gobierno de Sánchez, en el que ella era la titular de Igualdad.

Una mañana en la que la anécdota fue la falta de anécdotas, tal como anunciaría poco después Carmen Calvo en el Ministerio de Sanidad, al que se dirigió para entregar la cartera a Pablo Iglesias: “Estamos en un acto de absoluta normalidad democrática”. Como si a ella también le extrañara el asunto.

Después del paso protocolario de La Zarzuela comenzó el tour del reparto de carteras del que será el segundo Ejecutivo más numeroso de la democracia. El Ministerio de Sanidad, donde estará el nuevo despacho de Iglesias, estaba abarrotado. El vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 asumió su cargo sonriente y entre gritos de “¡Sí se puede!”. Empezó su discurso apelando a los movimientos sociales —“No dejéis de criticarnos, no dejéis de presionarnos”— y acabó citando a Antonio Machado: “Para dialogar, preguntad primero. Después, escuchad”.

Fue una mañana maratoniana para Calvo. La vicepresidenta primera, recién llegada de su toma de posesión en La Moncloa como ministra de Presidencia y Relaciones con las Cortes, le dedicó a Iglesias unas afectuosas palabras antes de volver a desaparecer rumbo a la Secretaria de Estado de Igualdad para darle su cartera a Montero. “La democracia se la juega en la solidaridad y esta dependerá en una parte importante de tu atino, trabajo y acierto, del que no tenemos ninguna duda”, le dijo. El líder de Unidas Podemos se puso como objetivo “garantizar, blindar y ampliar los derechos sociales”, así como hacer de España una referencia internacional en la lucha contra el cambio climático y las desigualdades.

A su lado estaban Garzón y Salvador Illa, nuevo ministro de Sanidad y muy cercano al líder del PSC, Miquel Iceta, presente también en el acto. El de Sanidad se convertirá a partir de ahora en uno de los núcleos de poder del nuevo Gobierno de coalición al albergar en su sede dos ministerios y la vicepresidencia de Iglesias —la única de Unidas Podemos, frente a las tres que liderará el PSOE—. En su toma de posesión, Garzón dejó a un lado su papel de ministro comunista y republicano convencido. La de este lunes no fue, sin embargo, la primera vez que llamaba Rey al Rey. Se le escapó una vez de manera inconsciente en 2016 tras una ronda de consultas con Felipe VI. Él mismo se sorprendió al oírse: “He dicho el Rey”, repitió. Y poco después matizó: “En Izquierda Unida no vamos a volvernos monárquicos, a pesar de mi desliz de antes”.

A pocos metros de Sanidad estaba otro de los focos a los que se dirigió la atención. La Secretaría de Estado de Igualdad, que ahora tendrá rango de ministerio. Calvo —en su cuarto escenario de la mañana— dio el relevo a Irene Montero, que se comprometió a hacer del feminismo una bandera del Gobierno. “Tienes un tajo en el que también estamos todas, también las veteranas”, le dijo su antecesora tras destacar la importancia de los “relevos generacionales”.

A Montero, de 31 años, la separan más de cuatro décadas del más veterano del Ejecutivo. El nuevo ministro de Universidades, Manuel Castells, tiene 77 años y fue el único que, con toda naturalidad, decidió saltarse el guion de lo políticamente correcto el primer día. El sociólogo y economista mostró su desacuerdo con la decisión del presidente de separar en dos en Ministerio de Ciencia y Universidades y, para sorpresa de los oyentes, se quedó tan ancho.

El Rey tampoco quiso dar a su papel más relevancia de la necesaria. Después de la broma que le hizo a Sánchez en su toma de posesión al advertirle de que “el dolor viene después”, este lunes cerró el acto con los ministros con un sencillo “mucha suerte”.

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