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El Gobierno exige “mutuo acuerdo” a Marruecos para fijar las fronteras marítimas

El Ejecutivo ha optado por la prudencia, pero sin ocultar que espera una negociación con Marruecos para saldar esta cuestión

Pescadores marroquíes del puerto de Larache en la costa atlántica, al noroeste de Marruecos.
Pescadores marroquíes del puerto de Larache en la costa atlántica, al noroeste de Marruecos.

España exige “mutuo acuerdo” a Marruecos para tratar la peliaguda cuestión de las fronteras marítimas. El Gobierno se ha enterado a la vez que la opinión pública de la aprobación de dos medidas de gran calado para la relación con su vecino del sur: la delimitacion de las aguas con España y la jurisdicción que se arroga el país magrebí sobre las aguas del Sáhara Occidental (no reconocidas internacionalmente como marroquíes). El Ejecutivo ha optado por la prudencia —ante la importancia de Rabat en el control migratorio—, pero sin ocultar que espera una negociación con Marruecos para saldar esta cuestión.

La Comisión de Exteriores del Parlamento marroquí aprobó este lunes dos leyes mediante las cuales fija sus fronteras marítimas respecto a España y Mauritania y declara jurídicamente su soberanía sobre las aguas territoriales del Sáhara Occidental. El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, calificó los dos textos de “históricos” y “soberanos”, en declaraciones recogidas por la agencia EFE. La aprobación definitiva está a expensas del voto en el Pleno del Parlamento, lo cual se considera un mero trámite.

Burita indicó que mediante los dos proyectos de ley se delimitarán las 12 millas de las aguas territoriales, además de las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva y de las 350 millas de la plataforma continental, con el objetivo de adaptar sus leyes a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

El ministro marroquí se mostró, además, abierto a dialogar con España, Mauritania y Portugal sobre posibles “problemas de solapamiento” con esos tres países. “Sobre todo, en lo que concierne a las Islas Canarias”, admitió en declaraciones recogidas por el medio local Le360. La siguiente fase es presentar los documentos necesarios ante la ONU, explicó Burita, antes de concluir: “La soberanía no se discute”.

Este diario intentó sin éxito ampliar la información a través del Ministerio de Exteriores de Marruecos.

Las autoridades marroquíes se vieron muy contrariadas en febrero de 2018 cuando el Tribunal Justicia de la Unión Europea emitió una sentencia en la que dictaminaba que el pacto de pesca entre la Unión Europea y Marruecos no debe aplicarse al Sáhara Occidental porque ese territorio “no forma parte del Reino de Marruecos”. Finalmente, el Parlamento Europeo aprobó el pasado febrero el pacto pesquero incluyendo el Sáhara Occidental. El Frente Polisario denunció entonces una violación del derecho internacional.

España reaccionó ayer con cierta tibieza a esas medidas. Consultado por EL PAÍS, el Ministerio de Exteriores asegura desconocer “el detalle del contenido y el alcance” de la normativa aprobada por Marruecos, pese a que la última semana de noviembre el ministro Burita se entrevistó en Madrid tanto con el presidente en funciones, Pedro Sánchez, como con el entonces ministro —y hoy jefe de la diplomacia de la Unión Europea—, Josep Borrell.

En esos encuentros de máximo nivel, indicativos de la importancia que España otorga a la buena relación con el principal vecino magrebí por la importancia para controlar los flujos migratorios, Burita evitó plantear una cuestión que habría generado polémica con toda seguridad.

 

Frecuentes contactos

“En el diálogo que España mantiene con Marruecos se incluyen, naturalmente, cuestiones relativas a la delimitación de aguas españolas y marroquíes, que aún están pendientes”, sostienen fuentes de Exteriores. Junto a esa referencia a que lo dictaminado por Marruecos no es definitivo, el ministerio añade: “Como bien recuerda el ministro marroquí, en la delimitación de aguas de países colindantes debe regir como siempre el mutuo acuerdo”.

Ese acuerdo es precisamente lo que ha faltado durante este proceso, aunque España opte por una postura muy modulada a la espera de poder abordar el asunto en los frecuentes contactos bilaterales que mantienen ambos países.

 

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