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Ni ‘vía Casado’ ni ‘vía Arrimadas’

El líder del PP le hace la suma a Sánchez de los 170 escaños que alcanzaría con los regionalistas y algún nacionalista

Pedro Sánchez saluda ayer a Inés Arrimadas en una sala del Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez saluda ayer a Inés Arrimadas en una sala del Congreso de los Diputados.

Pablo Casado empleó este lunes una parte de sus medidos 40 minutos del primer encuentro oficial e institucional como líder de la oposición en esta legislatura con Pedro Sánchez en hacerle al aspirante del PSOE una suma alternativa al intento de investidura prioritaria de los socialistas con Unidas Podemos y los separatistas de ERC. La vía Casado implicaría a nueve partidos y 170 o 171 escaños, que irían desde el PSOE y Unidas Podemos a Coalición Canaria, Teruel Existe, Más País y otras formaciones regionalistas y nacionalistas. Casado le hizo en el Congreso las cuentas a Sánchez, pero este no quedó nada convencido.

La portavoz y candidata a liderar Ciudadanos, Inés Arrimadas, llevó a Sánchez un documento de pacto de cuatro puntos básicos y otra oferta numérica, la llamada vía 221, que sería a la que se llegaría con los diputados que la dirigente considera de “partidos constitucionalistas”, es decir PSOE (120), PP (89), Cs (10) y los dos de Foro Asturias. Esa opción tampoco convenció a la negociadora del PSOE, Adriana Lastra, que la desestimó. La vicesecretaria general socialista, a cambio, planteó al PP que se abstenga a su proyecto de Gobierno de coalición progresista con Podemos y exigió a Ciudadanos, incluso, que lo vote afirmativamente. Opción que ambos partidos no consideran siquiera, por ahora.

El propio Casado también despreció este lunes la vía Arrimadas con el peor de los tonos, pero la próxima líder de Cs le advirtió de que podría verse obligado a contemplarla si fracasa el plan a en marcha de Sánchez con ERC. En ese caso, admitió Arrimadas, debería ser el dirigente socialista el que diese el primer paso.

La vía Casado es fruto del intento del líder del PP de refutar el argumento de Sánchez y todo el PSOE de que no existe a estas alturas una opción diferente a la que llevan semanas explorando con Podemos, por ahora con el único respaldo añadido del diputado del Partido Regionalista de Cantabria. Eso son 156 escaños, que podrían acercarse fácilmente hasta 168 con las previsibles sumas del PNV (seis), Más País (tres), Coalición Canaria (dos) y Teruel Existe (uno).

Casado explicó este lunes que, además, habría otra posibilidad a valorar entre el PSOE, Unidas Podemos y, dijo, “los partidos regionalistas” con la abstención de Ciudadanos. Y la justificó en la nueva estrategia esgrimida por Arrimadas tras el batacazo electoral del 10-N, cuando Cs cayó a solo 10 diputados y enterró los vetos de Albert Rivera al líder socialista. En realidad, Casado se refería así a un conglomerado en el que da por seguro que a la coalición del PSOE y Podemos se agregarían los partidos regionalistas como PRC (uno) y Teruel Existe (uno), y luego Más País (tres) así como nacionalistas de CC (dos), PNV (seis) y hasta el BNG (uno), con la carta en la manga de uno o los dos escaños de Navarra Suma, la coalición de centroderecha fraguada en esa comunidad. Por eso esa vía fluctuaría entre 170 y 171 votos, dependiendo de las necesidades y de la implicación del BNG y de Navarra Suma. Contando con la abstención de Cs, los votos negativos a Sánchez se quedarían en el límite de 169 escaños: PP (89), Vox (52), ERC (13), Junts per Catalunya (siete), EH Bildu (cinco) y la CUP (dos). El PP, además, reclamaría que, junto a ese conjunto tan diverso, Sánchez cediese el Gobierno de Navarra, que preside ahora la socialista María Chivite, con la abstención de Bildu.

Como aclaró Lastra tras las dos entrevistas de Sánchez con Casado y Arrimadas, el candidato socialista no contempló ninguna de esas salidas como viables. Sánchez planteó a Casado que, si de verdad quiere evitar la influencia en un hipotético futuro Gobierno de los independentistas de ERC, permita el Ejecutivo del PSOE y Podemos con la abstención de los populares, como hicieron los socialistas —contra el criterio del actual presidente — en la investidura en 2016 de Mariano Rajoy. Lastra le requirió a Arrimadas los 10 votos afirmativos de Cs para acumular a los de Podemos y sumar 165 escaños. Y así, sobre esa base, superar la mayoría absoluta de 176 y llegar hasta 178 con PNV, Más País, CC, PRC y Teruel Existe.

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