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Las víctimas del etarra López de Abetxuko le recuerdan antes de su charla que es “un asesino”

El ex preso de ETA pide la salida de prisión de los reclusos enfermos ante un salon abarrotado de jóvenes

Concentración del PP y de las víctimas junto a la universidad en la que hablaba el exterrorista López de Abetxuko. En vídeo, declaraciones del exdelegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo y de Alfonso Alonso, el presidente del PP Vasco.

No ha habido enfrentamientos, ni demasiados gritos, pero sí mucha carga emocional. Las familias de los asesinados por el ex preso de ETA José Ramón López de Abetxuko -el del jefe de Miñones, la policía foral alavesa, Jesús Velasco, y el del jefe de la Policía Local de Vitoria Eugenio Lázaro-, han lamentado esta mañana en Vitoria que la Universidad pública permita a un asesino confeso y no arrepentido dar una charla en sus instalaciones. Casilda Chico Velasco, la nieta del jefe de Miñones asesinado en 1980 ha dicho que la de ETA y sus víctimas es “una historia de buenos y malos” y ha lamentado que la misma justicia que ahora ampara “al malo” para que pueda dar una charla, es la que no les amparó a ellos cuando aquel mató a su abuelo. Las tres mujeres víctimas de López de Abetxuko -la hija y la nieta de Velasco y la nieta de Lázaro, que se concentraron frente a la universidad- le han recordado minutos antes de que comenzara su charla que es “un asesino”.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional rechazó la petición de Vox de prohibir la charla de los expresos etarras Ramón López de Abetxuko y Txema Matanzas, al asegurar que el acto no es constitutivo de delito. La conferencia estuvo organizada por Sare, la red ciudadana de apoyo a los presos y huidos de la banda terrorista dirigida por el exconsejero de Justicia vasco Joseba Azkarraga. Lo que sí acordó la Fiscalía es pedir a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que vigilaran el acto. El ministerio público considera que este acto no se podía prohibir porque a priori no se puede predecir que lo que los dos expresos fueran a hacer o decir sea constitutivo de delito.

Las hijas de las dos víctimas de López de Abetxuko sí creen que había motivos para impedir la charla, aunque sean de índole ética y apelaron a las instituciones y a los ciudadanos vascos a cortar este tipo de actos protagonizados por quienes “han llenado España de viudas, de padres sin hijos, de hijos sin padres...”. El exdelegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo ha ido un poco más allá y tras lamentar que “Vitoria no estuviera colapsada” en protesta por la charla del exterrorista ha argumentado que “ETA ha conseguido modelar” con violencia “una sociedad cobarde. Una sociedad narcotizada por el nacionalismo”.

La concentración convocada por el PP apenas si ha reunido a medio centenar de personas pese a que la crítica a la charla era unánime. Víctimas, partidos políticos y la Delegación del Gobierno en el País Vasco, se habían unido desde la víspera para pedir a la izquierda abertzale que desconvocara la charla y a la UPV que no le cediera el espacio. Sin embargo, frente al aulario, el lugar en el que tenía previsto intervenir el exetarra, solo había cargos del PP. Desde el presidente Alfonso Alonso hasta parte de las cúpulas populares de Bizkaia y Álava, y las familiares de las dos víctimas. Mostraron una pancarta con las caras de las más de 850 personas asesinadas por la banda con el lema: “Ni olvido ni perdón”.

Todavía faltaba media hora para el comienzo de la charla cuando la Ertzaintza ha tomado posiciones para evitar cualquier tipo de enfrentamiento. Junto a una pancarta de la izquierda abertzale que adornaba la valla de acceso al aulario, alguien había colocado con cinta adhesiva un folio amarillo en el que se podía leer: Fernando Buesa fue asesinado en este campus. El dirigente socialista fue asesinado en febrero de 2000 junto a su escolta Jorge Díez, a escasos metros de ese edificio, un antiguo psiquiátrico, con un coche bomba.

Cuando los responsables de la red de apoyo a presos, Sare, salieron a la calle, frente a la concentración del PP para explicar que los medios de comunicación no podían entrar a la conferencia porque el aforo estaba lleno, arreciaron los primeros gritos. Apenas duraron un minuto. Los populares gritaron “asesinos” a los representantes de Sare cuando defendían la “libertad de expresión” del exetarra. Un estudiante gritó una vez, sin que nadie le siguiera: “Estado Español, Estado represor”.

El mismo folio amarillo con el recuerdo de Buesa, pero ya partido por la mitad, estaba en la puerta del salón de actos en el que poco después de 13.00, Lopez de Abetxuko, detenido en 1989, se subía al estrado entre los aplausos de los alumnos que lo abarrotaban. Nada más sentarse explicó en una intervención de unos veinte minutos el miedo que pasaba en la cárcel cuando se sentía enfermo. “Si estas solo en el chabolo ¿A quién acudes? Tienes que volver a aporrear la puerta porque los timbres no funcionan para que llegue el funcionario de servicio. Ese es el miedo con el que vives continuamente, y para no molestar aguantas, aguantan, hasta el horario de apertura de celdas a las siete y media de la mañana”, ha explicado. López de Abetxuko ha dicho que “en estos nuevos tiempos” está de más la dispersión de los presos de la banda y ha dicho que no quieren “un trato de favor, sino que se cumpla la ley”. En castellano, López de Abetxuko ha pedido la excarcelación de los presos enfermos.

Sin saber qué iba a decir López de Abetxuko, la nieta de Eugenio Lázaro, Maria Mercedes Salazar Lázaro, también se ha referido al miedo, al que ella y toda su familia pasaron tras el asesinato en 1980; a la falta de sensibilidad de aquellas instituciones que no arropaban a las víctimas; y al ninguneó de una sociedad que, también muerta de miedo, se ocultaba tras las cortinas. “Ha habido y lamentablemente todavía hoy hay libertad para unos, pero no para otros”, se ha quejado.

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