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La lección del 1-O: las fuerzas policiales optan por coordinarse

Los cambios en las cúpulas de las fuerzas de seguridad y las acciones judiciales contra ‘mossos’ han facilitado el trabajo conjunto

Mandos de la Policía Nacional y los Mossos se coordinan a la espera de protestas en el aeropuerto de El Prat. En vídeo, así fue la jornada del 1-O.
Madrid / Barcelona

La imagen de líneas cruzadas de Mossos d’Esquadra y Policías Nacionales haciendo frente estos días a grupos violentos en Cataluña encarna una nueva situación de “coordinación” entre fuerzas de seguridad del Estado. Así lo ha destacado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ante la airada reacción de una parte del independentismo a la sentencia del procés. Hace dos años reinaban el recelo y la desconfianza entre los cuerpos por el 1-O. ¿Qué ha cambiado? Relevos de mandos, una lección aprendida y mossos procesados y pendientes de una sentencia de la Audiencia Nacional configuran otro escenario.

Cada mañana y cada tarde hay reunión de mandos en el Cecor, Centro de Coordinación Operativa, en la sede de la Consejería de Interior de la Generalitat. Jefes de Mossos d’Esquadra, de Policía Nacional y de Guardia Civil comparten sala, y sobre todo información, para diseñar los dispositivos que permitan afrontar las convocatorias de protesta de los grupos independentistas y las posibles revueltas. Desde allí, siguen en directo todo lo que ocurre en las calles.

Hace dos años, en plena crisis nacional por la consulta ilegal del 1-O, esa situación era impensable, como lo era la imagen visible estos días de mossos y policías cargando al unísono en el aeropuerto de El Prat. Aquellos eran días de incomunicación entre cuerpos policiales, tiempos de deslealtades y de máximos desafíos políticos que han acabado en los altos tribunales españoles, con dirigentes políticos presos y los más altos mandos policiales catalanes procesados y pendientes de juicio.

Han cambiado muchas cosas, empezando por la situación: ahora hay quienes “crean enormes desórdenes públicos en Cataluña a los que hay que frenar y detener si es preciso, entonces había un mandato judicial, había que entrar en los centros y requisar las urnas para evitar una votación ilegal”, señala un alto mando policial, testigo directo de aquellos días. “Ahora los Mossos están actuando con criterios profesionales, sin plegarse a directrices políticas”, añade la misma fuente.

El "error" original

“El error que pudimos cometer no fue ponernos al servicio de los políticos, sino que no enviamos un mensaje claro a las instancias judiciales y al Estado de nuestra voluntad de ejecutar la orden de la juez Armas [Mercedes, la magistrada que ordenó impedir la consulta ilegal], que asumimos como una orden judicial más, sin dimensionar su trascendencia”, explica un alto mando de los Mossos. “Pero la orden también decía cómo debía ejecutarse: ‘De manera pacífica y con contención”, continúa, “y Trapero se reunió a petición propia con la juez a las 12.00 del 1-O y ella nunca dijo, hasta el día de hoy, que hubiéramos desobedecido su orden”.

El ensayo general del entendimiento entre cuerpos fue el Consejo de Ministros celebrado en Barcelona el pasado 21 de diciembre. Allí los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil compartieron la sala de mando del dispositivo policial que blindaría la reunión de los miembros del Ejecutivo del ahora presidente en funciones, Pedro Sánchez. Fue la primera prueba de fuego que se pasó con nota.

“A los Mossos se les ha juzgado por lo que querían hacer con ellos los políticos del procés, no por su calidad profesional, que es muy elevada”, señala un miembro destacado del anterior Gobierno, presente en las reuniones determinantes de esos días, previos a la aplicación del artículo 155. Mandos de los Mossos defienden que el clima es absolutamente distinto. En el fondo y en la forma. Un ejemplo son los abrazos y saludos entre los distintos mandos de los tres cuerpos a la entrada Cecor. Mandos de los tres cuerpos aseguran que la coordinación en ese organismo está siendo “excelente”. El dispositivo lo dirigen los Mossos, que tienen las competencias de seguridad ciudadana, auxiliados por el resto de cuerpos.

“Se han fortalecido las relaciones con el Ministerio del Interior y la Secretaría de Estado, ahora estables, y antes completamente rotas por la mala sintonía entre Trapero y el coronel y coordinador, Diego Pérez de los Cobos”, apunta un mando de los Mossos que destaca en ese sentido el papel mediador del comisario Ferrán López, sustituto de Trapero. “Se ha producido una suerte de relevo generacional de los jefes de todos los cuerpos en Cataluña, un cambio de protagonistas”. Algunas decisiones han marcado la nueva pauta en la policía autonómica, como la del comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, que ha prohibido que ningún agente fuera de servicio viaje a Bélgica a escoltar a Puigdemont.

“Los Mossos han aprendido la lección, han visto que no han conseguido nada, sino que han perdido prestigio. La mitad de la ciudadanía les perdió el respeto y la otra mitad les ha respetado por motivos ideológicos, que es peor, porque la policía es neutral y judicial, depende de las órdenes de los jueces y no puede sobrevivir con su descrédito”, concluye otro alto cargo policial. Sobre la cabeza de los mandos políticos de la Consejería del Interior también pesa la condena a su anterior titular, Joaquim Forn, a 10 años y 11 meses de cárcel.

 

El consejero Buch defiende la actuación del cuerpo autonómico

El conseller de Interior, Miquel Buch.
El conseller de Interior, Miquel Buch. EFE

R.C.

El consejero del Interior, Miquel Buch, defendió ayer la actuación de los Mossos en las protestas en Cataluña, llamó a aislar a los violentos y aseguró que la policía actuará contra quienes sigan protagonizando altercados. “Es intolerable las imágenes que vimos ayer [por el martes] con más de 250 incendios, barricadas, escenas de violencia y con más de 200 personas heridas”, dijo en una rueda de prensa que estaba prevista a las 10.30 y que se fue posponiendo hasta las cinco de la tarde.

Buch atribuyó la violencia a “grupos provocadores y agitadores” minoritarios que no representan al independentismo y aseguró que el papel de los Mossos es gestionar el orden público, además de los derechos fundamentales. “La defensa de la libertad no necesita ningún lanzamiento de objetos contundentes a un cordón policial”, criticó. También explicó que se prevén nuevos “brotes de violencia” y advirtió de que la policía catalana volverá a actuar.

El consejero insistió en que el independentismo se ha manifestado de “forma ejemplar” a lo largo de su historia y que los actos violentos no les representan. “Son actos de violencia sin sentido”, subrayó, y pidió que los ciudadanos aíslen a quienes los protagonizan. Tampoco descartó que puedan pertenecer a los Comités de Defensa de la República (CDR). “No podemos confirmar ese dato”, dijo.

Buch admitió que puede haber imágenes de la actuación de los Mossos que no hayan gustado, y no negó que se hayan puesto sobre la mesa en la reunión que tuvo lugar este miércoles por la mañana en el Palau de la Generalitat. “Tendremos tiempo de dar las explicaciones pertinentes”, aseguró, restando importancia a las voces que piden su dimisión. “Forma parte de la normalidad”, dijo.

El director de los Mossos, Pere Ferrer, avaló que la Policía Nacional use las pelotas de goma. Sin referirse directamente al asunto, expresó su conformidad con que cada cuerpo policial utilice todo el material con el que cuenta “conforme a sus protocolos”. Los Mossos tienen prohibido por el Parlament el uso de esa herramienta, pero no así la Policía y la Guardia Civil.

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