Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Unas mil personas claman en Alsasua contra la Guardia Civil en una marcha sin incidentes

La manifestación que el juez ordenó vigilar, pero dejó celebrar, ha discurrido sin presencia policial

Varios manifestantes representan en la plaza de Alsasua el acto político de Albert Rivera en el que se unieron Cs, el PP y Vox.
Varios manifestantes representan en la plaza de Alsasua el acto político de Albert Rivera en el que se unieron Cs, el PP y Vox.

La primera quincena de agosto medio millar de personas celebraron el Día del Inútil, en la localidad navarra de Etxarri Aranaz. Este sábado, un millar ha celebrado en Alsasua, a escasos nueve kilómetros, el Ospa Eguna, algo así como "el día de la expulsión". Las dos movilizaciones tenían un destinatario común, la Guardia Civil y la Policía Foral, y un objetivo compartido, lograr que "las fuerzas represivas del Estado" como las siguen denominando desde la izquierda abertzale, abandonen el pueblo vasco.

Esta vez con permiso del juez, -se celebra desde 2010- pese a la petición de la fiscalía que solicitó ilegalizarla, la manifestación ha discurrido por las calles de Alsasua recordando los hitos de lo que denominan la "historia de la represión contra quienes luchaban para liberar Euskalherria". En una especie de vía crucix "de la represión" fueron parando hasta en 14 ocasiones, recordando desde los detenidos de Alsasua por agredir a dos guardias civiles y sus parejas, hasta el acto político del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que unió por vez primera en noviembre de 2018 a Ciudadanos con el PP y Vox. 

Alsasua está empapelado contra la Guardia Civil. Las juventudes de la izquierda abertzale llevaban semanas ultimando los detalles del teatro que querían representar para recordar algunos de los capítulos de lo que verbalizan como la lucha de liberación del pueblo vasco. El lema de este año es "miles de razones en la maleta", y el acto ha terminado arrojando una decena de maletas en las que habían encerrado las "agresiones" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado contra los habitantes de la localidad navarra. La manifestación ha discurrido sin gritos, y tan solo se dejaba oír la megafonía narrando esos capítulos. Algunos de ellos con voz propia como el acordeonista Enrique Zelaia que explicaba cómo le golpearon con unas barras de hierro y le insultaron.

"Queremos construir la memoria de los silenciados, de las miles de personas que lucharon por la libertad de nuestro pueblo", han leído los organizadores del Ospa Eguna en el comunicado final. Sin embargo, ni media palabra del millar de asesinatos de ETA, de sus secuestros ni de las persecuciones que durante décadas ejercieron quienes integraban la vanguardia del denominado Movimiento vasco de Liberación Nacional, MLNV. Tampoco recordaron, mucho menos de forma crítica, en ninguna de las paradas, los centenares de manifestaciones que recorrieron las calles de Alsasua y del resto de Euskal Herria en las que miles de personas gritaban "ETA mátalos" alimentando el odio, la venganza y el asesinato. 

La Asociación Profesional de la Guardia Civil JUCIL solicitó hace unos días a la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Navarra y al Gobierno foral que se suspendiesen los actos previstos para este año en Alsasua dentro del “Ospa Eguna”. En el escrito, la JUCIL se refería a los diferentes actos que, como en años anteriores, se han convocado para este 31 de agosto en la localidad de Alsasua, cuya “única finalidad” entienden que es “la humillación, el acoso y el fomento del odio” a los miembros del cuerpo.  El titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, rechazó prohibirla porque consideró que “no existe constancia de que se hayan producido o vayan a producir” delitos que justifiquen tal restricción de derechos fundamentales con carácter previo. "No se puede hablar de paz cuando encarcelan a nuestros vecinos", recordaron en el comunicado final a los jóvenes que apalizaron a dos guardias civiles y a sus parejas en el bar Koxka, encarcelados desde entonces con penas de hasta 13 años. La sentencia que podría rebajar sus condenas se espera en pocas semanas.

Este año, la manifestación se ha celebrado sin ninguna presencia policial y sin ninguna clase de incidentes, ni gritos, salvo cuando en el momento final han coreado "Alde Hemendik" "Utzi Pakean", (marcharos de aquí, dejadnos en paz).

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >