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El PSOE pide “madurez” a los partidos para poder formar Gobierno

La vicepresidenta en funciones asegura que el nuevo programa en el que trabaja Sánchez "está muy avanzado", pero advierte de la posibilidad de que haya elecciones

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha reclamado esta mañana “responsabilidad y madurez” a la clase política española para garantizar la formación de Gobierno y ahorrar a los españoles un nuevo paso por las urnas. La dirigente socialista cierra con este llamamiento una frenética semana en la que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha mantenido más de una decena de reuniones con grupos de la sociedad civil, sindicatos y agentes económicos para ampliar un programa de propuestas que le permita salvar la investidura.

PSOE
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, durante la ofrenda floral con motivo del V Centenario de la Vuelta al Mundo.

Un programa que, según ha avanzado Calvo desde Sevilla, está “bastante avanzado” y es la última baza con la que juega el PSOE para atraer los apoyos necesarios que eviten una repetición de las elecciones. “Estamos ampliando los contenidos y objetivos del programa que ya teníamos y en el que se habían incluido aportaciones de Unidas Podemos con aportaciones de otros sectores de la sociedad para ver si en septiembre podemos tener Gobierno pronto”, ha señalado la vicepresidenta, tras presidir los actos que marcan el arranque del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo.

Conscientes de que la baza programática también puede embarrancar, la dirigente socialista apeló a otros intangibles que permitan desencallar la actual situación de bloqueo. “La política española debe dar un recital de compromiso y de madurez, de responsabilidad con los problemas y con las personas", ha afirmado. “Si las urnas ya han hablado y no hay alternativa, el sentido común nos obliga a tener una respuesta generosa con España”, ha incidido.

Con el diseño del nuevo programa, el PSOE busca atraerse el apoyo de los grupos políticos que se abstuvieron en la votación de investidura frustrada del pasado 25 de julio. Tras su reunión del lunes con Compromís, que se saldó con buenas expectativas para Sánchez, el presidente en funciones ha fijado ya fecha para encontrarse con el PNV —el 19 de agosto— y priorizará en su agenda a PRC (la única fuerza que le dio el sí) y los partidos independentistas catalanes, si bien con ellos no negociará ningún punto programático. La cita más importante, para la que no hay día concertado, es con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, respecto al que el propio Sánchez marcó distancias el pasado miércoles tras su despacho en Palma con el Rey, al referirse a la “desconfianza recíproca” entre ambas formaciones.

El Gobierno busca reparar los cauces de comunicación con el partido de Iglesias, pero el hecho es que desde la investidura fallida el único intercambio que ha existido entre ellos ha sido en forma de recriminaciones y críticas a través de las redes sociales. Ayer mismo, la vicepresidenta, que lideró las conversaciones para lograr el apoyo para la investidura de Sánchez durante el mes de junio, cuestionó la capacidad de diálogo de la formación. “Estuvimos durante un mes negociando un programa y luego una coalición que ellos rechazaron”, recordó. La vía de la coalición está descartada, pero la fórmula del pacto a la portuguesa, un Gobierno del PSOE con apoyo externo de partidos de izquierda basado en un acuerdo programático, sigue en pie. En ese sentido, Calvo recalcó, en un guiño a Unidas Podemos, que en la nueva versión del programa que está elaborando su partido se incluyen los acuerdos a los que llegaron con la formación morada hace dos meses.

El común denominador de las 14 reuniones con más de 180 colectivos que ha mantenido Sánchez esta semana es la necesidad de garantizar un Gobierno estable que evite la celebración de nuevas elecciones. El Ejecutivo en funciones y el PSOE han reiterado que no desean repetir una nueva cita con las urnas, como recalcó ayer Calvo, quien sostuvo que en una situación como la española en la que la oposición no tiene alternativa para gobernar “cualquier democracia en Europa ya tendría Gobierno”.

El tiempo, sin embargo, corre y las perspectivas de arrancar acuerdos antes del 23 de septiembre se tornan difusas, hasta el punto de que el propio Gobierno juega ya seriamente con la opción de celebrar elecciones el 10 de noviembre. La vicepresidenta en funciones ha sido tajante: “El sistema constitucional en España es muy previsible. Si la situación no llega a buen puerto tras una primera investidura, el sistema nos lleva a las urnas”.

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