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La conquista de grandes municipios quita presión a Pablo Casado

La izquierda consolida las alcaldías de Valencia y Sevilla, pero pierde plazas representativas

El líder del PP, Pablo Casado, vota este domingo en un colegio de Madrid.

Las urnas no han reforzado cuatro años después a la izquierda en todos los Gobiernos municipales que logró en las principales ciudades de España. Algunos de estos Ayuntamientos, como Madrid, Zaragoza o Córdoba, volverán a ser gobernados por el PP con alianzas con Ciudadanos y Vox. La izquierda consolida, en cambio, su primacía en plazas como Valencia o Sevilla. La cita electoral no ha supuesto para el PP una segunda vuelta de las generales. Aunque ha perdido presencia municipal, Pablo Casado logra un balón de oxígeno con la posibilidad de dirigir Madrid y otras capitales de peso.

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La izquierda no aguantó en su totalidad el embate electoral en los Consistorios de las grandes ciudades de España, a pesar de que en alguna de ellas, como en el caso de Madrid, el escrutinio ofreció por momentos márgenes tan estrechos que cualquier desenlace parecía posible. Finalmente, tras una reñida pugna en el caso de la capital, el fiel de la balanza se inclinó hacia una mayoría de derechas, dando posibilidad al PP de establecer una línea de oposición frontal desde la capital —y la Comunidad de Madrid— contra el Gobierno.

El PP ha logrado en parte el objetivo de maquillar su caída general con un contrafuerte de ciudades gobernadas por alcaldes populares. Podrá aguantar el tipo mediante pactos con Ciudadanos y Vox en Ayuntamientos como Alicante, Murcia, Almería, Córdoba o Zaragoza, estas dos últimas arrebatadas a la izquierda. También consolida el Ayuntamiento de Málaga, donde podrá gobernar con Ciudadanos. Y conserva, por los pelos, el feudo de Santander, que gobierna desde el principio de la democracia, aunque necesitará a Ciudadanos y al partido de Santiago Abascal.

La izquierda no ha logrado mantener en toda su intensidad el brío de la movilización que se produjo el pasado 28 de abril ante la amenaza de que el PP y Ciudadanos trabaran una mayoría con la extrema derecha de Vox, como sucedió tras las elecciones andaluzas del 2 de diciembre. De los ocho Consistorios que la izquierda arrebató en 2015 al PP, los denominados Ayuntamientos del cambio, solo Valencia y Cádiz podrán mantener el título. Con todo, algunos de los principales gobiernos municipales de España, como Valencia y Sevilla, seguirán formados por las alianzas de izquierda, después de consolidar el resultado del vuelco de 2015.

En el caso de Barcelona, la candidatura de Ernest Maragall, candidato de Esquerra Republicana de Catalunya, logró 10 concejales, los mismos que Barcelona en Comú, la formación de Ada Colau. Para superar el listón de 21 concejales que requiere la mayoría absoluta, ambas fuerzas necesitarían el apoyo de un tercer partido, que podría ser el PSC. La evolución del independentismo será importante para decidir la configuración final de este Ayuntamiento.

Joan Ribó, el actual alcalde de Valencia, mantendrá la vara de mando en el Ayuntamiento repitiendo un pacto con el PSOE. Compromís, su formación, suma un escaño más que en los últimos comicios, mientras que el PSOE gana dos, pero el hundimiento de Unides Podem ha propiciado la entrada de Vox, que con el PP y Ciudadanos suman 16 concejales, frente a los 17 de la izquierda.

El PSOE se ha beneficiado del impulso de haber sido el partido más votado en las pasadas elecciones generales, pero constata que la fragmentación vino para quedarse y no podrá gobernar en solitario. Hay excepciones como la de Vigo, donde el candidato Abel Caballero se impuso con la autoridad incontestable de una mayoría absoluta tan holgada como en desuso. En ese empuje, el PSOE tendrá las alcaldías de A Coruña y Santiago, que recoge los frutos de la caída de las Mareas.

Los socialistas seguirán gobernando un segundo mandato en Sevilla, donde han logrado dos concejales más de los que ya disponía, si bien necesitarán una alianza con Adelante. El socialismo, incluso, experimenta ascensos en ciudades como Barcelona o Girona, en las que el PSC había quedado reducido en la convulsión soberanista catalana. Sin embargo, en algunos casos ese aumento de votos no se va a reflejar en más poder. Es el caso de Oviedo, donde la izquierda pierde la alcaldía por la caída de Unidas Podemos (aquí con las siglas de Somos Oviedo) y la subida de Ciudadanos y Vox. Como contrapunto, la izquierda recupera Gijón, hasta ahora en manos de una coalición liderada por Foro Asturias, un tradicional socio del PP.

Unidas Podemos, por su parte, no solo mantiene su emblemática alcaldía de Cádiz, ahora con la marca Adelante, sino que logra la mayoría absoluta. Sin embargo, el descenso de sus confluencias en las urnas y la división causan un importante agujero en la formación. El más vistoso, sin duda, es el caso de la capital aragonesa, donde Zaragoza en Común pasa de nueve a tres concejales y Podemos-Equo irrumpe con dos. Ahora, el PP podrá gobernar el Ayuntamiento de Zaragoza con el apoyo de Ciudadanos y Vox, si Ciudadanos no lo impide con un acuerdo con el PSOE. Izquierda Unida protagonizó un vigoroso ejemplo de consolidación en la única ciudad en la que gobierna: Zamora. El partido convirtió los ocho concejales de su anterior mandato en 14, siendo 13 la mayoría absoluta.

En el País Vasco, el PNV se quedó a un concejal de la mayoría absoluta en Bilbao, mientras que en San Sebastián necesitará alcanzar acuerdos con el PSOE o EH Bildu.

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Urnas locales que anticipan movimientos profundos

Las elecciones municipales suelen anticipar movimientos futuros en las instituciones como ocurriera en España en 1931, cuando forzaron la caída de la Monarquía. Aunque no con las consecuencias de aquella ocasión, así sucedió en mayo de 2015, cuando se produjo un vuelco en Ayuntamientos de grandes ciudades que habían estado en manos del PP durante muchos años y dibujaron en el horizonte una perspectiva de cambio en el Gobierno central que llegaría años después.

Entonces se les llamó “Ayuntamientos de cambio”, no solo porque en ellos se sustituía el Gobierno municipal, sino también porque en ellos se articulaba una morfología novedosa y plural que predecía el fin del bipartidismo. Desde entonces, las mayorías absolutas han quedado, salvo excepciones, para la historia. La izquierda se vio forzada a hablar ese lenguaje que ahora también tiene que utilizar la derecha. ¿Qué están anticipando ahora los cambios en “los Ayuntamientos del cambio”?

Los nuevos Consistorios se constituirán el sábado 15 de junio tras los plenos que elegirán a los alcaldes. La celeridad con la que se resuelve el proceso, con un plazo de 20 días desde las elecciones, no permite largas negociaciones para decidir las alcaldías. En cada uno de estos plenos se llevará a cabo una sola votación y es proclamado alcalde el candidato que logra la mayoría absoluta o, en su caso, el concejal de la lista más votada. En caso de empate, se resuelve por sorteo.

Las 38 Diputaciones provinciales de régimen común se compondrán a partir de los resultados obtenidos en las elecciones municipales, una vez constituidos los Ayuntamientos, repartidos los escaños por las juntas electorales y proclamados los diputados.

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