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“¡Uno más!, ¡uno más!”: así se vivió la noche electoral en el PSOE

La formación empezó la campaña con euforia pero vivió con nervios el recuento de escaños. Tras la celebración, es el momento de centrarse en las elecciones del 26-M

Pedro Sánchez celebra los resultados electorales en la sede del PSOE en Madrid. En vídeo, las reacciones tras la victoria socialista.

Los principales dirigentes del Gobierno y del PSOE se han escapado este puente para recuperarse de la resaca electoral y empezar a pensar en todas las decisiones que hay que tomar —la primera, quién preside el Congreso y cómo se conforma la Mesa, para lo que habrá que negociar lo que será el germen de la nueva mayoría con Unidas Podemos como socio principal—. Ahora se respira euforia, la que dejó la noche electoral. Pero antes de llegar ahí, se vivieron muchos nervios.

Los últimos días de campaña no fueron fáciles. Todo iba bien y algunos en el partido incluso pensaban en llegar a 140 diputados hasta que la campaña se torció con la polémica de los debates. Después de los dos encuentros, los trackings empeoraron mucho. Algunos daban al PSOE por debajo de 120 actas mientras Unidas Podemos se recuperaba mucho. Solo el último día mejoraron un poco. Pero los socialistas no las tenían todas consigo. Sabían que era casi imposible que la derecha sumara. Y que sería posible superar los 110 escaños de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, un número simbólico, pero que no garantiza un Gobierno tranquilo. Ni mucho menos.

Llegada la noche electoral, en las plantas altas de Ferraz, donde están los despachos principales, con los primeros sondeos, cundió la alarma: podían quedar por debajo de 120 escaños, lo que implicaba necesitar a ERC e incluso al temido Carles Puigdemont para gobernar. Una victoria, sí, pero amarga. La cifra de 116 era la horquilla mínima del sondeo de RTVE. Sin embargo, Sánchez, poco después de llegar a su despacho, transmitió tranquilidad. Estaba seguro de que estarían por encima de 120, lo que les permitía soñar con gobernar sin necesitar a Esquerra. 

Carmen Calvo también insistía: “Más de 121, seguro”. Mientras, desde el equipo de Organización dudaban. El recuento empezó muy bien, incluso superaban los 130, pero ellos ya sabían que eso era una ficción. El modelo que aplica Indra con los primeros resultados, a partir de un 10%, es infalible. “Lo iba clavando todo, era increíble”, cuenta alguien que siguió el recuento con Sánchez. Y ese modelo fue claro desde el principio: 122-124 para el PSOE. Sin embargo, daba muy bajo a Podemos. La suma no llegaba. Hasta que el recuento fue a toda velocidad. Y entonces se vio la cifra mágica: la suma de todos los posibles socios sin los independentistas catalanes era de 175.

“¡Uno más!, ¡uno más!”, gritaban en el despacho de Sánchez. A esas alturas ya daba casi igual. Era incontenible la euforia de un pequeño grupo de personas, el núcleo duro del presidente, que dio un asalto al poder en el PSOE hace solo dos años sin apenas apoyos, logró ganar la batalla a todos los pesos pesados de un partido que acaba de cumplir 140 años, y ahora dominará el Gobierno con comodidad, con una oposición muy debilitada. 

“Pura política”

Sánchez eligió al núcleo duro para bajar a saludar a la militancia, que le exigió que no pacte con Ciudadanos. Al terminar, eufóricos, ese pequeño grupo miraba solo dos años atrás y casi le costaba creerlo. “¿Os dais cuenta de lo que hemos hecho? ¡Pura política! ¡Y la gente lo ha entendido!”, se repetían. Ahora queda la parte más difícil: gobernar ya sin la excusa de una legislatura excepcional. 

Pero eso no pasará hasta después del 26 de mayo, cuando se celebren las elecciones autonómicas, locales y europeas. El PSOE se plantea esa cita como una línea continua de la trazada para las legislativas del pasado domingo. 

En la noche electoral del 28-A terminó la primera parte del trabajo. El lunes empieza la preparación de ese nuevo carrusel electoral y la dirección socialista no ve razones para cambiar ni un ápice la estrategia seguida en las generales, aunque se añadirá una parte sustancial de mensaje propio de cada comunidad autónoma y cada Ayuntamiento.

La advertencia de que “las tres derechas” pueden sumar y gobernar en comunidades autónomas y Ayuntamientos será parte esencial de la campaña, según los interlocutores conocedores de las líneas de esta. No hay ninguna razón para dejar de lado las advertencias de las elecciones generales, aseguran. “Se ha parado un Gobierno de las tres derechas a nivel del Estado pero ese pacto puede ocurrir en el nivel autonómico, que es donde se tienen que decidir las políticas más directas que sienten los ciudadanos”, explican fuentes de la cúpula socialista. 

La ley electoral castigó mucho la división en tres partidos del bloque de la derecha, pero en las autonomías y Ayuntamientos es diferente. El reparto del poder es mucho más proporcional, casi puro en comunidades uniprovinciales como Madrid, y ahí es mucho más sencillo que la derecha logre sumar con la extrema derecha. 

Campaña en positivo 

En el terreno de los eslóganes también habrá continuidad. “La España que quieres”, que se utilizó para las elecciones generales, sirve como reclamo para lanzarlo en todas las comunidades autónomas y en los miles de Consistorios. Basta con sustituir España por el nombre de la comunidad y del Ayuntamiento. También la Europa que quieres.

Para estos comicios se ha previsto mantener la campaña en positivo, muy presidencial, con el rostro de Pedro Sánchez junto al candidato autonómico o el aspirante a la alcaldía por el interés del PSOE de aparecer como un partido de gobierno.

El llamado voto del miedo a la derecha, que ya se utilizó en las generales, será clave de nuevo. “Nada hace pensar que puedan cambiar de opinión y que pudiendo sumar entre los tres no lo hagan”, señalan fuentes de la dirección socialista. El PSOE explica que se limitó a cumplir con su obligación de avisar de lo que podía venir. No solo no se arrepienten, sino que volverán a usarlo por todos los pueblos de España. 

Todos los candidatos de Ciudadanos, y a la cabeza su líder, Abert Rivera, proclamaron que querían gobernar con el PP para “echar a Sánchez”. El mensaje cundió y movilizó a la izquierda por mucho que el PP dijera que podía haber un Gobierno PSOE-Ciudadanos. Los votantes socialistas y de Unidas Podemos sabían que el riesgo de la suma de la derecha era real y votaron para impedirlo.

Los barones socialistas pendientes de Ciudadanos

Nunca es nunca hasta que deja de serlo, y más en política. A este convencional aserto se aferran diferentes presidentes autonómicos socialistas, también algunos alcaldes o aspirantes a serlo, para contar con formar Gobiernos con el concurso de Ciudadanos. Por mucho que Albert Rivera rechace con la máxima contundencia apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, algunas presidencias socialistas quieren creer que puede cambiar de criterio. A ello puede ayudar el perfil “centrista” de los presidentes socialistas que solo ven posible su mandato con Ciudadanos. En ese esquema puede estar el presidente extremeño, que ganó las anteriores elecciones, Guillermo Fernández-Vara; y también el jefe del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Mayor complejidad existe en Aragón, donde gobierna Javier Lambán, que exhibirá gestión pero sabe que sus pactos son difíciles. En Asturias hace cuatro años ganó las elecciones el socialista Javier Fernández, que ya no concurrirá a la reelección, pero las expectativas son buenas para su sucesor, Adrián Barbón. La tendencia a la baja de Unidas Podemos, afianza aún más el interés por Ciudadanos.

En Baleares, sin embargo, resulta factible un nuevo Gobierno de la socialista Francina Armengol con Podemos y Mes. Madrid preocupa mucho, a pesar de que el candidato a la Comunidad, Ángel Gabilondo, goza de apoyo y respeto generalizado. Pero el pacto a la andaluza parece que está dentro de lo posible. Las expectativas son altas para el PSOE en bastiones populares como la alcaldía de Santander, con Pedro Casares, donde nunca ha gobernado la izquierda.

Todo se utilizará en campaña. Las advertencias, las llamadas al voto útil, las expectativas de una mejora general para toda España al gobernar ahora el PSOE. Todo, señalan fuentes socialistas. Del otro lado, ya saben que se lanzará el espantajo de la negociación con los independentistas en cuanto se constituyan los Ayuntamientos y los Gobiernos autónomos.

Pero tras el resultado del 28 de abril, en el PSOE permanece un estado de ánimo muy optimista, que incluso les hace pensar que la crisis de Cataluña no tiene el coste político para su formación que se pensaba. La oposición no ha logrado debilitar a Sánchez con este asunto en la campaña de las generales y los socialistas creen que tampoco funcionará el próximo 26 de mayo.

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