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El anticatalanismo, comodín de la derecha valenciana

PP, Ciudadanos y Vox utilizan la crisis del ‘procés’ para rescatar el discurso surgido en la Transición y apelar a la emoción

Protesta en las Cortes Valencianas de diputados del PP por la derogación de la Ley de Señas de Identidad en 2016.
Protesta en las Cortes Valencianas de diputados del PP por la derogación de la Ley de Señas de Identidad en 2016.

El anticatalanismo se ha convertido en el comodín electoral de la derecha valenciana contra el Gobierno de la Generalitat. Un relato político eficaz por su emocionalidad creado en la Transición al que la crisis catalana ha dado oxígeno. El PP, Ciudadanos y Vox explotan lo que tildan de "nacionalismo radical" del actual Ejecutivo autonómico de socialistas y Compromís por sus políticas de promoción del valenciano en las aulas y en la Administración cuando el uso del castellano ni está en peligro ni es minoritario. "Si no paramos el nacionalismo nos vamos a convertir en Cataluña", reitera la líder de los populares valencianos, Isabel Bonig, que acusa al presidente Ximo Puig y la vicepresidenta Mónica Oltra de gobiernan mirando al norte.

"Es un fenómeno presente en sectores de la población valenciana. Y pensar que el anticatalanismo es solo de aquellos que votan a partidos que lo recogen y aluden directamente a él en sus programas electorales, es no entenderlo", advierte el sociólogo valenciano Vicent Flor. Unión Valenciana, el partido de Vicente González Lizondo, guardián de las esencias del regionalismo, obtuvo respaldo electoral a principios de los 90 pero luego fue diluyéndose en el PP y fragmentándose, y no ha vuelto a conseguir votos suficientes para volver a las instituciones. "El Gobierno del Botànic no lo ha hecho mal estos cuatro años y la derecha necesita argumentos más emocionales que puedan conectar con su electorado y el anticatalanismo es uno de ellos", añade Flor, que dirige la institución Alfons El Magnànim, dependiente de la Diputación de Valencia, gobernada por el PSPV-PSOE.

Quitar subvenciones

El sentimiento anticatalanista existe en Valencia y ningún partido de centro-derecha se resiste a invocarlo. Toni Cantó, candidato a la Generalitat de Ciudadanos, alerta sobre la necesidad de evitar que Valencia se enfrente en una década a un hipotético procés, a pesar de que en los gobiernos valencianos se han alternado populares y socialistas desde los años 80 y las formaciones nacionalistas han sido minoritarias. Vox propone en su programa sanciones y retirada de subvenciones a entidades privadas que propugnen la catalanización de la "Región Valenciana" y el PP quiere recuperar la ley de señas de identidad que el Botànic derogó en 2016.

El procés catalán ha reanimado el relato anticatalanista. No será un factor decisivo en los comicios autonómicos del 28-A, "pero sí será un factor", opina Flor, que militó en UV y después en el Bloc Nacionalista Valencià. La base cultural común de catalanes y valencianos provoca en ocasiones una reacción de autoafirmación valenciana frente a los vecinos del norte, pero el anticatalanismo no es patrimonio de los valencianos y se da en otros lugares de España, añade el sociólogo.

El escritor y sociólogo Joan Francesc Mira coincide en que la derecha valenciana utiliza ese anticatalanismo general apreciable en otras partes del país. "Pero la influencia electoral de ese sustrato está muy apagada, muy diluida. No creo que tenga un resultado especial", opina Mira.

Los escenarios electorales son de una gran volatilidad política, con mucha emocionalidad y pueden pasar muchas cosas. "De alguna manera, el independentismo y el anticatalanismo están retroalimentándose desde hace muchos años y eso ha generado una gran movilización política y sentimental de los electorados y, por tanto, muchas veces la gente no vota en función de sus intereses económicos sino por otros factores", reflexiona Flor.

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