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Sánchez: “Cuando se prima la crispación sobre el acuerdo, la democracia se debilita”

El presidente reivindica en Estrasburgo la "democracia plena" española frente a las 'fake news' de los independentistas pero también ataca sin citarlos a la oposición de PP y Cs

El presidente del Gobierno, este jueves. En vídeo, sus declaraciones en Estrasburgo.

No hay día tranquilo en el Gobierno de Pedro Sánchez, que con sus 84 diputados vive cada semana como si existiera el riesgo de que fuera la última. En plena tormenta en España por la decisión de aceptar la figura de un relator para la mesa de partidos que debería buscar una salida al problema catalán, Pedro Sánchez ha decidido reforzar en persona en Estrasburgo, visitando el Tribunal Europeo de Derechos humanos y el Comité de Ministros del Consejo de Europa, la campaña internacional que el Gobierno está desplegando para contrarrestar los mensajes del independentismo contra la justicia española. Pero también ha aprovechado para lanzar un mensaje indirecto contra la oposición, que ha convocado una gran movilización este domingo."Cuando se prima la crispación sobre el acuerdo, la ruptura unilateral sobre el consenso, se recurre a fórmulas simplistas o anacrónicas, la democracia se debilita. Cuando se acude a la mentira, la manipulación o las nostalgias inventadas, la democracia se resiente. Si la democracia quiere prevalecer, debe afrontar estos desafíos", ha sentenciado. "Si alguna lección hemos aprendido de la historia es que no se puede gobernar ignorando a las minoríass, excluyendo voces", ha rematado en una llamada al diálogo.

El presidente viajó a Estrasburgo por segunda vez en un mes. La anterior mantuvo un debate en el Parlamento Europeo. Esta vez visitó el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y se reunió con su presidente, Máximo Raimondi, algo que no había hecho ninguno de sus antecesores en España. Era una cita es especialmente simbólica porque a menos de una semana del arranque del juicio del procés en el Tribunal Supremo, Sánchez acude al tribunal superior que casi con seguridad acabará dilucidando si se respetaron todas las garantías en el proceso en España.

Según fuentes del Gobierno que le acompañan en el viaje, Sánchez reivindicó ante el presidente el respeto de España por el Tribunal de Estrasburgo y reivindicó que este país tiene un índice relativamente bajo tanto de reclamaciones como de sentencias condenatorias, unas seis al año, muchas menos que la mayoría de los países similares en tamaño e importancia. Raimondi, según estas fuentes, coincidió en esas cifras bajas y aseguró que esto tiene una explicación, esto es que España tiene un sistema muy garantista en el que el Tribunal Constitucional actúa como defensa de los derechos de los ciudadanos y hace que lleguen menos reclamaciones a Estrasburgo que en otros países.

Los abogados de los independentistas están preparados para acudir a Estrasburgo como última medida, y tratan de convencer a la opinión pública europea de que están sufriendo un juicio político. Por eso Sánchez se fue directamente al Consejo de Europa y al Tribunal de Estrasburgo para defender desde allí a la justicia española. En un discurso europeísta, de defensa cerrada de estas instituciones que en su opinión han supuesto una gran inspiración para la reconstrucción de la democracia española tras 40 años de dictadura, Sánchez reivindicó que "España es una democracia plena, moderna y avanzada, que asume como propios los principios de separación de poderes, que defiende la independencia judicial y tiene uno de los sistemas más garantistas del mundo".

El presidente trató de contrastar las críticas de los independentistas a la justicia española con datos. "En tiempos de fake news, de construcción de realidades aumentadas y hechos alternativos, apelo a la fuerza de los datos objetivos. En el periodo 2013-2017, el número de reclamaciones al Tribunal Europeo con origen en España estuvo muy por debajo de la media del conjunto de estados miembros, y más las sentencias condenatorias, seis al año, o si nos ceñimos al criterio de ratio por población".

El viaje estaba por tanto buscado para contrarrestar los mensajes independentistas que asimilan a España con una dictadura y que han calado en algunas sectores europeos, como se ha podido comprobar en editoriales como el del británico The Times, que llegó a hablar de la "Inquisición española" para referirse al juicio.

Sánchez, que vive en una eterna dualidad entre su negociación con los independentistas para que le aprueben los Presupuestos y su combate al discurso contra la justicia española, ya se enfrentó hace menos de un mes en Estrasburgo a algunos eurodiputados que le reprochaban que en España hay políticos algunos de ellos exeurodiputados— en la cárcel por el proceso independentista. Ya entonces, el presidente reivindicó que España está entre las 20 democracias plenas del mundo, según The Economist, una lista de la que se ha caído incluso EE UU, e insistió en que los independentistas no están presos por sus ideas, sino por haber quebrado la Constitución pese a los reiterados avisos de los tribunales de las consecuencias que tendría hacerlo.

Sánchez hizo además un expreso reconocimiento de la legitimidad de este tribunal como máximo garante de los derechos humanos en toda Europa España se somete voluntariamente a su jurisdicción y su palabra es inapelable—, pero a la vez reivindicó que el país tiene un sistema ya muy garantista. "El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es una garantía adicional al derecho de amparo ante el Tribunal Constitucional. No es una cesión de soberanía, se trata de compartirla para ser mejores. No hay sometimiento a un sistema multilateral cuando se actúa por convicción moral", remató. 

El presidente completa así toda una estrategia del Gobierno diseñada para contrarrestar el discurso independentista especialmente en la opinión pública europea, donde más puede calar el mensaje de que en España hay presos políticos. Además de una campaña de imagen específica, con el eslogan "This is the real Spain" (esta es la España real), se ha activado a todos los embajadores y la ministra de Justicia, Dolores Delgado, se ha reunido con tres decenas de corresponsales extranjeros que cubren España y estarán pendientes del juicio para intentar convencerles de que en este país no hay presos políticos y los independentistas tendrán un juicio con todas las garantías de una democracia consolidada.

El viaje de Sánchez tiene la intención de reforzar esa campaña pero llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno, con la oposición enardecida pidiendo su dimisión inmediata y la convocatoria de elecciones por su decisión de pactar un relator para la mesa de partidos catalanes. El domingo habrá una manifestación convocada por los tres partidos de la derecha que se han unido para gobernar en Andalucía y que podrían llegar juntos a La Moncloa según varias encuestas, esto es PP, Ciudadanos y Vox. En Estrasburgo, Sánchez hizo estas menciones indirectas a la crispación de la oposición pero no pronunció directamente sobre este asunto, que ha dejado en manos de la vicepresidenta, Carmen Calvo, y que ha provocado el rechazo no solo de la oposición sino también de destacados dirigentes socialistas.

El presidente no atendió a la prensa y esquivó las preguntas de los periodistas a su llegada al Consejo de Europa. Sánchez ha reducido al mínimo su exposición a las preguntas de la prensa sobre los asuntos de la agenda política del día a día, y en las últimas dos semanas ha hecho dos comparecencias sin preguntas sobre Venezuela y solo contestó a dos de cuestiones internas en una rueda de prensa en México con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

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