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El PSOE enarbola el ecologismo como reclamo para las municipales

El borrador del programa electoral de las locales pone énfasis en la plena descarbonización de la economía para 2050 y el freno a un urbanismo que no sea sostenible

El PSOE encara las elecciones municipales de mayo con un discurso ecologista que poco difiere del que caracteriza a los partidos verdes asentados en las democracias más avanzadas de Europa. El borrador del programa, al que ha tenido acceso EL PAÍS, se centra en políticas como la apuesta por el autoconsumo de energías renovables, el freno a un urbanismo que no sea sostenible y un parque público de viviendas del que queden excluidos los inmuebles procedentes de desahucios y en manos de entidades bancarias.

Pedro Sánchez, en un acto del PSOE.
Pedro Sánchez, en un acto del PSOE. EFE

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030 son la guía sobre la que se sustenta la estrategia con la que los alcaldables socialistas afrontarán las elecciones del 26 de mayo. El modelo urbanístico de ciudad “racional, eficiente y sostenible” que se propone prima urbes y pueblos “compactas” frente a la “expansión inmobiliaria” de las últimas décadas que genera ciudades “donde la prestación de servicios públicos básicos se encarece, hasta hacerse insostenible”. “Buena parte de este reto es la consecuencia de décadas de políticas equivocadas”, recoge el documento. Una autocrítica con la que el PSOE marca un antes y un después con el contenido de sus programas anteriores.

Nuevo modelo energético. El reto es mayúsculo: reducir la dependencia de combustibles fósiles, en línea con la plena descarbonización de la economía para 2050, apostando por la biomasa, la geotermia y la aerotermia. Dentro de esta estrategia se incorporarán energías renovables en los nuevos edificios residenciales, comerciales e institucionales. La rehabilitación será la línea de trabajo en las construcciones que ya existen. En esta línea, se impulsarán la producción de energía eléctrica para el autoconsumo y mecanismos de compra agrupada de energía “para favorecer la energía renovable compartida entre diferentes instituciones”.

Movilidad. Los autores del programa marco del PSOE para las municipales —de 26 páginas y fechado el 14 de enero— sostienen que los “nuevos modos de movilidad limpia”, esencialmente eléctrica y, con un peso creciente del uso compartido de los vehículos, serán los pilares de la movilidad en las ciudades del siglo XXI. Como ya sucede en Madrid, se incide en la “progresiva peatonalización” de los cascos urbanos así como por la prohibición de entrada de los vehículos contaminantes a los centros urbanos.

Vivienda. La “prioridad absoluta” es la generación de un parque público “que debe ser completamente destinado al alquiler”. Se nutriría preferentemente de viviendas ya construidas y repartidas de manera equitativa en todo el territorio. Adquiridas en procesos de compra pública, no habría pisos de bancos o cuyos propietarios hayan sido desahuciados.

El precio de los alquileres se fijaría de acuerdo con un sistema público de precios de referencia que implique al conjunto de las Administraciones Públicas. Las ayudas públicas tendrían en cuenta las diferentes necesidades vitales en función de la edad de los interesados (jóvenes que se independizan en su primera vivienda, personas mayores que necesitan viviendas adaptadas, etcétera).

“Quien gana las locales gana las generales”

“Quien gana las elecciones municipales, gana las elecciones generales”. Pedro Sánchez tiene marcado este mantra que, salvo en una ocasión, se ha producido siempre en la política española desde la restauración de la democracia. La única excepción se produjo en 2007, cuando el PP se impuso por un margen muy estrecho al PSOE (36% y 35,3% respectivamente) y al año siguiente José Luis Rodríguez Zapatero fue reelegido presidente del Gobierno. En 2015, última cita de las locales y ya con Sánchez en la secretaría general, el PSOE fue la fuerza más votada en 2.474 ayuntamientos de los más de 8.000 existentes. No obstante, el PP obtuvo dos puntos más de apoyo (27%), un porcentaje que en las generales de finales de ese año mejoró hasta el 28,71%. El PSOE, en cambio, bajó al 22%.

Agua. El PSOE cree que es el “mejor ejemplo” de la necesidad de un compromiso con la titularidad y gestión directa de los servicios públicos. Para evitar “nuevas burbujas especulativas, en este caso hídricas”, y garantizar su “acceso universal”, propone una regulación “estricta” en la que, con independencia de la titularidad de los operadores, se compromete a asegurar el acceso “a un mínimo vital de 100 litros por persona y día gratuito” de agua para las familias y sectores económicos más vulnerables. También prohibiría los cortes de suministro “en casos de precariedad económica y social”, así como el incremento de tarifas que no esté regulado por contratos o convenios de gestión.

Seguridad. Una fórmula contra la violencia machista es la elaboración de un “mapa de ciudad con los denominados espacios del miedo” que se puedan considerar de alto riesgo para las mujeres, como ciertas zonas de tránsito como túneles. Además, se “potenciará” la policía de barrio “como instrumento crucial de prevención” y reforzará la protección “integral” a mayores, “afrontando de forma específica” las amenazas a este sector de la población.

Cultura. El PSOE se compromete a reforzar la red de escuelas municipales de música, danza y otras expresiones artísticas. Con “especial énfasis” se fomentará la asistencia y participación de adolescentes a actividades en vivo como conciertos y obras de teatro.

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