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Un torturado por la policía franquista en 1971: “Con el auge de VOX volvemos a tener miedo”

Seis detenidos durante la dictadura se querellan en Valencia contra un ex alto cargo policial

Víctimas de torturas durante el franquismo, entre ellos Vicent Pérez Ventura (tercero por la izquierda) y Pedro Carrascosa (primero por la derecha), este lunes, con los abogados que han elaborado las querellas y cargos de la Diputación de Valencia.
Víctimas de torturas durante el franquismo, entre ellos Vicent Pérez Ventura (tercero por la izquierda) y Pedro Carrascosa (primero por la derecha), este lunes, con los abogados que han elaborado las querellas y cargos de la Diputación de Valencia.

La policía se presentó en casa de Manuel Tello entrada la noche del 1 de mayo de 1971. "Me metieron en un coche celular y me llevaron a la Jefatura Superior de Policía de Valencia. Yo tenía 19 años, estudiaba Ciencias Físicas y estaba asustadísimo. Me subieron al primer interrogatorio y empezaron a darme sin mediar palabra", recuerda Tello, uno de los seis detenidos por pertenecer al Partido Comunista y repartir propaganda contra el régimen franquista en aquella operación policial de hace casi medio siglo que este lunes se han querellado por presuntas torturas contra el ex alto cargo policial Benjamín Solsona.

La iniciativa judicial cuenta con el apoyo de la Diputación de Valencia, cuya vicepresidenta Rosa Pérez, coordinadora de Esquerra Unida, ha presentado el acto organizado para hacerla pública en el Centro Cultural la Beneficencia. Guillermo Noguera, uno de los abogados que han elaborado las querellas, ha admitido que es muy difícil que el procedimiento judicial prospere en España debido a la Ley de Amnistía de 1977. Noguera sostiene, sin embargo, que los hechos denunciados, torturas infligidas "de forma sistemática y organizada para acabar con la disidencia política", constituyen delitos de lesa humanidad, que no prescriben, y asegura que están dispuestos a llevar el caso a la justicia europea.

"Me hicieron el pato, que consistía en esposarte las manos a una pierna y obligarte a andar, con lo que te caías, claro. Me hicieron ahogamientos en un lavabo, me dijeron que me iban a matar y me pegaron mucho. En uno de los interrogatorios perdí el conocimiento y desperté en el hospital. A partir de entonces fueron con más cuidado". Tello dice que no le quedaron secuelas, pero se corrige: "Muchas veces me acuerdo de aquello y me entra un acojone tremendo. Esta noche concretamente, con el resultado de Andalucía y el auge de Vox, me puse nerviosísimo. A tal altura que no sabía qué hacer ni si ir hoy a poner la querella o no. Estaba destrozado...", dice antes de romper a llorar de forma incontenible. La crisis le dura medio minuto. Los demonios en forma de ataques de terror le asaltan regularmente desde hace 47 años, a veces en mitad de la noche, normalmente cuando rememora aquellas dos semanas que pasó en jefatura. "Y con lo de Andalucía volvemos a tener miedo, ¿eh? ¿Te has fijado que casi ninguno hemos querido salir en el acto?".

A pesar de la regular reaparición del trauma, Tello no soltó el timón de su vida. Fue expulsado de las aulas, pero terminó la carrera presentándose a los exámenes por libre. Se casó, tuvo dos hijos, aprobó una oposición y ha dado clases de matemáticas en un instituto durante 35 años. "Después de aquello no volví a militar en el Partido Comunista, aunque sí estuve en Comisiones Obreras. Nos pasó a la mayoría de los 15 que fuimos detenidos".

Aquellos días de mayo del 71 sí cambiaron el rumbo de la vida de Vicent Pérez Ventura. Tenía 19 años recién cumplidos cuando lo pararon en el centro de Valencia y se lo llevaron a las instalaciones centrales de la policía en la ciudad. "Nadie me dijo nada. Me metieron en una celda de un metro y medio por dos metros solo, sin ropa de abrigo, sin sitio para dormir y a oscuras. Solamente me llegaba luz por un resquicio de la puerta. El séptimo día me sacaron para llevarme al interrogatorio y tuvieron que ayudarme a subir las escaleras, porque prácticamente no había comido. Al llegar a la sala me preguntaron si era del Partido Comunista, lo negué y empezaron los golpes. Pasé 15 días en aislamiento absoluto, salvo para interrogarme. Después de pasar dos meses en prisión me mandaron a hacer la mili a Lorca, un sitio muy complicado donde enviaban a quienes teníamos antedecentes. Allí también pasé 15 días muy duros. Todo aquello me marcó. Cuando volví ya no seguí con los estudios de Económicas, me puse a trabajar en distintos sitios", dice con la mirada perdida.

Jefe superior de Policía

Este periódico ha intentado sin éxito ponerse en contacto con Solsona. Los abogados que han elaborado las querellas en colaboración con la asociación Acción Ciudadana contra la Impunidad del Franquismo, no están seguros de que siga vivo. Tendría 87 años. La primera diligencia que han pedido al juzgado ha sido que sea localizado. Después de pasar por Valencia, Solsona fue comisario jefe en Málaga y, en los años ochenta, jefe superior de Policía en Bilbao y Baleares, según Lucas Marco, autor del libro Simplemente Profesionalidad. Historia de la brigada Político Social en Valencia, que editará próximamente por la Institución Alfons El Magnànim. En 2014, la justicia argentina pidió que el expolicía declarase en la causa abierta en el país contra 18 antiguos cargos del franquismo.

El también profesor de Matemáticas jubilado, Pedro Carrascosa, de 69 años, otro de los querellantes por las supuestas torturas de 1971, recuerda claramente una escena con Solsona. "Me estaban haciendo ahogamientos en el lavabo para que denunciara a más compañeros y dijera que era del aparato de propaganda del Partido Comunista. Pero llegó un momento en que yo ya no aguantaba más y les amenacé con que respiraría agua a propósito para suicidarme. Dejaron de sumergirme, pero entonces me metieron en lo que llamaban la rueda, golpeándome esposado mientras me pasaban de uno a otro. Cuando me caí al suelo, Solsona me puso la pistola en la cabeza y me dijo que me iba a pegar un tiro y que después me tirarían al río, para que me encontraran como si me hubiera matado un maleante".

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