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Trillo echa ahora la culpa de montar el caso Gürtel a Garzón y Delgado pero no a Rubalcaba

El arquitecto o artífice de la defensa del PP en ese escándalo niega saber nada de la financiación irregular de ese partido o de los papeles de Bárcenas

Trillo
Federico Trillo, en 2017. EFE

Federico Trillo tampoco sabe nada ni nunca conoció nada sobre la sentenciada financiación ilegal del PP o sobre los pagos en b a diversos dirigentes de esa formación reflejados en los denominados papeles de Bárcenas. Ese fue el leitmotiv esencial de la comparecencia este martes en el Congreso del que fue considerado como arquitecto y artífice durante años de la defensa y las maniobras judiciales efectuadas por el PP para contrarrestar los daños del caso Gürtel.

El exministro y expresidente de las Cortes, Federico Trillo, 30 años en la política al máximo nivel desde las entrañas de Alianza Popular a la cúpula del PP, matizó este martes ante la comisión sobre la financiación irregular del PP del Congreso la acusación que formuló en su momento, cuando explotó en 2009 el caso Gürtel contra el exministro socialista Alfredo Pérez Rubalcaba como el autor de lo que entonces intentó descalificar como un montaje contra ese partido. Trillo optó este martes por señalar mejor como los promotores de aquella operación a la actual ministra de Justicia, Dolores Delgado, al exjuez Baltasar Garzón y al excomisario jubilado José Manuel Villarejo, y a los jefes de la UDEF, la oficina anticorrupción de la Policía Nacional.

Federico Trillo confesó que antes de que saltara en 2009 el caso Gürtel el entonces presidente del PP, Mariano Rajoy, le encomendó la tarea de interlocutor con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero para cerrar el pacto antiterrorista y que por ello entabló una estrecha, intensa, correcta y fluida relación con Rubalcaba. El dirigente popular indicó que siempre sospechó que detrás de ese caso "había otras cosas" pero frente a lo que hizo entonces, que fue apuntar contra Rubalcaba como ministro del Interior, este martes confesó que eso fue "complicado" y que ahora a la luz de las conversaciones y grabaciones conocidas de Villarejo cree que los impulsores fueron los que participaron en una polémica cacería en Jaén en 2009 y entre los que estaban el entonces ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, el exjuez instructor Baltasar Garzón, la exfiscal y ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado, y mandos policiales.

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, intentó de nuevo, como ha hecho con otros comparecientes, provocar a Trillo planteándole si se avergonzaba de algo de lo hecho en el pasado y tildándole de "negligente" por haber sido considerado durante décadas como un "Atila" del PP y querer presentarse ahora como alguien ajeno a todo lo relativo a su financiación.Trillo replicó: "¿Usted cree de verdad que si existiese una caja era como las huchas del Domund que estaban a las puertas del partido?". Y fue ahí cuando avanzó que nunca ha tenido una buena opinión de los mandos policiales al frente de la UDEF que indagaron sobre ese caso.

"No he cobrado ninguna cantidad por mis servicios en o para el PP por ningún concepto que no haya tenido sus cosas claras y su transparencia con Hacienda". Fue la declaración que Trillo repitió en diversos momentos durante su comparecencia de dos horas y media ante la comisión de investigación a las preguntas de diferentes portavoces. Varios de esos diputados le leyeron y detallaron las numerosas ocasiones en las que su nombre y su nombre y apellido figuran en los llamados papeles de Bárcenas como receptor de dinero opaco y no contabilizado oficialmente. Trillo negó cualquier veracidad a esas atribuciones o "suposiciones", como las tachó, aunque sí aceptó que en determinados momentos de su larga carrera política el PP le facilitó "complementos" económicos por su trabajo, e incluso le pagó minutas por sus consejos legales, pero precisando que siempre perfectamente declarados a la Hacienda pública.

El expresidente del Congreso se permitió cuestinar la sentencia de mayo de 2018 de la Audiencia Nacional sobre la financiación irregular del PP al señalar que no es firme, porque está recurrida, porque solo apunta contra ese partido a título lucrativo y, sobre todo, porque ni antes ni durante la investigación del caso Gürtel ni tampoco en el juicio ningún juez le ha apuntado a él como afectado, investigado o imputado. Y ese hecho le sirvió luego para rebatir cualquier implicación personal cuando le interrogaron otros diputados sobre su papel como coordinador jurídico del PP en esa época casi al mismo tiempo que la entonces secretaria general, Dolores de Cospedal, mantenía reuniones con el excomisario Villarejo relacionadas con Gürtel. Trillo dijo que nunca conoció a Villarejo y negó que Cospedal le informara de nada al respecto.

El experimentado político hizo gala de sus conocimientos de los trámites y la burocracia parlamentaria, tras pasar en el Congreso 22 años como diputado cunero por Alicante y cuatro incluso como presidente de la cámara, para eludir las preguntas más complicadas y dilatar sus contestaciones con largas exposiciones sobre aspectos menores de su carrera o sobre fechas y las denominación de sus innumerables cargos. Su talante fue educado en todo momento, sin perder las formas, pero sin aportar datos ni aportaciones relevantes.

Trillo, que fue también jefe de gabinete de Manuel Fraga, se agarró a que apenas estuvo un año realmente en un cargo orgánico interno dentro del PP, como responsable del área de libertades y de Justicia entre 1989 y 1990, para evadirse de cualquier responsabilidad financiera o sobre las cuentas del partido en sus 30 años de carrera. El exdiputado, sin embargo, estuvo al frente de la coordinación de las actuaciones jurídicas de los grupos parlamentarios y aún más relevante fue el encargado de asumir la estrategia de respuesta en su día al caso Naseiro (otro extesorero del PP afectado por un escándalo) o del caso Gürtel, proporcionando incluso el nombre del abogado Miguel Bajo, que defendió en primera instancia a Luis Bárcenas.

En los papeles de Bárcenas figuran varios pagos en pesetas y euros a Federico y a Federico Trillo, entre el año 2000 y el año 2006, pero él rechazó tener nada que ver con eso, ni saber por qué el extesorero al que tanto ayudó cuando saltó el caso pudo tener tanto interés en perjudicarle al señalarle tan directamente. Trillo volvió a responder: "Me sorprenden esas referencias porque yo no tuve ningún tipo de responsabilidad financiera en el PP ni conozco sus cuentas o asuntos financieros". El expresidente del Congreso se aferró así al mismo tipo de intervenciones que han tenido ante esa comisión expresidentes del PP o los cinco exsecretarios generales que ya han comparecido. Y hasta se permitió cierta sorna cuando aconsejó a los jóvenes diputados presentes en la sala: "Cuando se está entregado a la política, con dedicación exclusiva, no se está para cuentas".

El también exministro y expresidente balear Jaume Matas también compareció en la mañana de este martes ante la misma comisión pero en este caso por videoconferencia desde la cárcel de la madrileña localidad de Aranjuez donde desde el pasado mes de junio cumple la condena de tres años y ocho meses de cárcel que le impuso el Tribunal Supremo por el caso Nóos. El expresidente balear acumula hasta seis condenas por distintos casos de corrupción. En 2015 ya cumplió nueve meses de condena en la cárcel de Segovia por un delito de tráfico de influencias por una pieza del caso 'Palma Arena'. El exministro de José María Aznar tiene todavía pendiente un juicio en el que la Fiscalía reclama para él cuatro meses y medio de cárcel y 16 años de inhabilitación por la presunta manipulación del concurso público para adjudicar las obras de construcción del hospital de Son Espases en Palma.

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