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Iván Redondo sale a que le dé la luz

El jefe de Gabinete de Pedro Sánchez defiende el informe de Seguridad Nacional del anterior Gobierno

Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, con José Manuel García Margallo en el Congreso.

Hace unos años, Pablo Iglesias entrevistó en su programa de televisión La Tuerka a Iván Redondo, el arquitecto de la imagen política de Pedro Sánchez, con estas palabras: "Es un spin doctor muy especial. Culto, rápido, sensible. Es una pena que siempre haya trabajado para nuestros adversarios". Pasa tanto en tan poco tiempo en la política española que Redondo luce un pelo que entonces no tenía y los adversarios ya no lo son tanto.

Como hombre en las sombras, primero en las del expresidente extremeño José Antonio Monago y ahora en las del presidente del Gobierno, su figura ha acabado por convertirse en una especie de agujero negro que absorbe todo lo que tiene alrededor, aquello que le pertenece y lo que no. Una de esas inteligencias a la que atribuirle cualquier cosa sin contrastar la autoría. Como tal, origen y destino de cualquier conspiración.

— ¿Cómo vais?

— En política se falla siempre. Gana el que comete el último error, y nosotros estamos fallando los últimos. La oposición fracasa primero.

El extracto de un diálogo informal de Redondo con este periodista que tuvo lugar hace un mes explica, muy por encima, parte de la estrategia del Gobierno. Hombre de gestos, el martes Redondo salió por primera vez a que le diese el aire estrenándose en una comparecencia parlamentaria. Saludó en todos los idiomas del Estado y anunció que los documentos relativos a la Seguridad Nacional serán traducidos al gallego, vasco y catalán. PP y Ciudadanos protestaron la medida: "Gestos en esta materia, ninguno", dijo el portavoz popular. El de Ciudadanos, por su parte, deseó que Redondo no convirtiese la seguridad nacional en "plurinacional" y achacó las traducciones al supeditaje del Gobierno a Podemos y nacionalistas.

Redondo fue al Congreso porque, contratado primero como asesor, ahora es el jefe de gabinete de Presidencia del Gobierno. Y, como tal, responsable de defender la estrategia de Seguridad Nacional heredada del Partido Popular, que la consensuó con PSOE y Ciudadanos. Quizás por eso, de naturaleza política anfibia, Redondo estuvo cómodo aun presentándose como defensor de un informe confeccionado por el Gobierno que ayudó a tumbar. Abrió el pacto a los partidos que en su momento quedaron fuera y, como quiera que su presencia en público era extraordinaria, fue interrogado acerca de todo casi con curiosidad zoológica. No respondió a nada, eso sí, que se saliese de las competencias de la seguridad, tampoco por el uso que hace del avión oficial el presidente del Gobierno.

Una "persona educada"

Tras dos horas y media, entre ironías del presidente de la Comisión, José Manuel García Margallo, se despidió agradeciendo el "tono" y que este se pusiese por encima de las ideologías. "Soy, como han visto, una persona educada". "La gente se mide según las llamadas que hay que hacer para hablar con ella, conmigo sólo hay que hacer una". Margallo musitó algo sobre su "autoestima" antes de cerrar la comisión. Redondo salió directamente a las mesas de los portavoces, les dio la mano uno a uno, y enfiló la puerta en dirección a las bambalinas como un niño de Los Otros expuesto más tiempo del necesario a la luz.

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