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España y Francia sellan el fin de ETA sin Aznar ni Rajoy

El acto pretende ser un broche solemne a uno de los elementos clave de la lucha contra ETA: la colaboración francesa

Policías franceses inspeccionan un zulo de ETA, hallado Saint-Pee-sur-Nivelle en abril de 2017.
Policías franceses inspeccionan un zulo de ETA, hallado Saint-Pee-sur-Nivelle en abril de 2017. AFP

Los Gobiernos de España y Francia han organizado este lunes en La Moncloa un gran acto simbólico por el fin de ETA que celebra la colaboración antiterrorista entre los dos países. El primer ministro francés, Edouard Philippe, entregará sellos lacrados y documentación incautada a la banda al español, Pedro Sánchez. Allí estarán los expresidentes socialistas Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, pero no José María Aznar ni Mariano Rajoy, que han decidido no acudir.

El acto pretende ser un broche solemne —no una celebración, según recuerdan en el Gobierno no hay nada que celebrar con casi 1.000 víctimas, por eso estarán allí las asociaciones más representativas de este colectivo, incluida a la AVT— a uno de los elementos clave de la lucha contra ETA, esto es, la colaboración francesa. Francia fue un lugar muy tranquilo para la banda hasta que todo empezó a girar por una negociación entre Felipe González y François Mitterrand.

Por eso, dada la solemnidad y que se trata de una conmemoración de la colaboración entre todos los Gobiernos franceses y españoles de distinto signo —los cambios políticos no alteraron la voluntad común de acabar con ETA— el Gobierno, que ha organizado este acto desde el Gabinete del presidente y el Ministerio del Interior, pretendía que estuvieran allí todos los expresidentes vivos, pero tanto Rajoy como Aznar han declinado la invitación.

El final de la violencia de ETA se anunció el 20 de octubre de 2011. Su disolución definitiva llegó en mayo de este año. La participación de Aznar y Rajoy en esa lucha contra ETA fue muy intensa. Con ellos en La Moncloa se produjeron algunos de los grandes golpes policiales en Francia contra la banda, por lo que su presencia estaba especialmente justificada. La que sí acudirá es la presidenta del Congreso, Ana Pastor, del PP.

El que sí estará es el lehendakari, Iñigo Urkullu, como máximo representante de un Gobierno, el vasco, que también colaboró en el fin de ETA. También estará allí el ex lehendakari Patxi López. En algún momento se planteó hacer el acto en el País Vasco, pero finalmente se realizará en La Moncloa, el lugar desde el que se tomaron las grandes decisiones. También se intentó que acudiera Emmanuel Macron, presidente francés, pero no fue posible y se optó por Philippe.

Así, mientras los independentistas catalanes celebran su gran jornada de reivindicación del 1 de octubre, el Gobierno español y vasco estarán en La Moncloa en un registro muy diferente, con un mensaje de unidad y aplaudiendo la colaboración con Francia.

En el acto intervendrán solo el presidente español y el primer ministro francés, que harán especial mención a las víctimas, que ocuparán buena parte del Salón de Tapices, el de las grandes ceremonias en La Moncloa. 

El Gobierno francés entregará simbólicamente los documentos y los sellos lacrados oficiales incautados a la banda, los que utilizaba para las comunicaciones internas importantes, como una representación definitiva del final de ETA y de la derrota policial y política del terrorismo.

También se otorgará la encomienda de la orden de Isabel La Católica a las magistradas Laurence Le Vert y Hélèn Davo, que fueron juezas de enlace, como homenaje a la colaboración judicial.

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