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Sánchez: “La que sufre de verdad es la oposición, no el Gobierno”

El presidente no se plantea la dimisión de la ministra Delgado pese a las presiones, resta importancia a la petición de Pablo Iglesias y se ve con fuerza para seguir hasta 2020

En vídeo, la intervención de Pedro Sánchez en el Council of Foreign Relations, en Nueva York. AP

Pedro Sánchez lanzó este martes desde Nueva York la primera respuesta a la nueva crisis del Gobierno en inglés y ante los socios del Council of Foreign Relations, un think tank norteamericano especializado en relaciones exteriores. Después de las dos peores semanas de su mandato, y en medio de una fuerte presión para que dimita la tercera ministra en poco más de 100 días, esta vez la de Justicia, Dolores Delgado, el presidente tiró de ironía y de una idea inspirada por el antiguo primer ministro italiano Giulio Andreotti para convencer a su auditorio de que él se siente muy fuerte y no ve ni mucho menos a su Gobierno debilitado.

Sánchez apeló a su propia historia personal, cuando fue destituido como secretario general, volvió y ahora es presidente del Gobierno. "Algún día escribiré un libro sobre esto", dijo en una charla de una hora en impecable inglés. "Yo sufrí lo mismo que muchos españoles en la crisis económica. Te caes, te levantas y sigues. En EE UU, cuando te caes te levantas. En España se piensa que no tienes otra oportunidad. Yo tuve otra oportunidad. Por eso cuando veo algunos periódicos diciendo que tengo que convocar elecciones porque el poder y la acción política están sufriendo, yo digo el que sufre realmente es la oposición, no el Gobierno" bromeó parafraseando a Andreotti —"el poder desgasta... al que no lo tiene"—.

Sánchez confirmó su idea de agotar la legislatura mientras tenga apoyo parlamentario: "Cuando tienes la oportunidad de hacer reformas para la gente, luchar contra la pobreza infantil, hacer cambios en la reforma laboral , igualdad, yo pienso, sí, voy a seguir hasta 2020".

Eso fue en público y en inglés con preguntas abiertas de los socios, un formato impensable para cualquiera de los anteriores presidentes españoles y que muestra el salto generacional que se ha producido en la política española, ya que todos los demás aspirantes a la presidencia también tienen un dominio de idiomas similar al de Sánchez y están acostumbrados como él a los medios y a responder preguntas de cualquier tipo.

Más tarde, en una conversación informal con periodistas en una recepción en la casa del embajador ante la ONU, Sánchez habló ya con más detalle de la crisis por las peticiones de dimisión de la ministra Delgado, que no solo vienen de la oposición sino también de su principal aliado, Pablo Iglesias. Sánchez asegura que está tranquilo y que descarta una dimisión de la ministra y, por tanto, una tercera crisis de Gobierno en poco más de 100 días.

El presidente admite que la presión está siendo muy dura pero él mantiene su apoyo a la ministra, con la que habla a diario, y está convencido de que no ha hecho nada incorrecto. Al contrario, cree que está siendo víctima de un chantaje del comisario Villarejo y precisamente por eso merece ser defendida con más fuerza. Sánchez parece especialmente indignado con las críticas recibidas por la ministra por una conversación privada durante una comida sin sospechar que estaba siendo grabada. "A ver si ahora no se va a poder comer con nadie", ironiza el presidente.

En su estancia en Nueva York, tanto en su charla en inglés como en las conversaciones con periodistas -hoy tendrá una rueda de prensa-, Sánchez está trasladando la idea de que es consciente de que la presión es enorme porque la oposición ha olido sangre después de la dimisión de Carmen Montón -el presidente parece estar informado al minuto de lo que sucede en España- pero él y su Gobierno han decidido resistir y concentrarse en las reformas para tratar de volver a recuperar la agenda informativa.

La clave de su resistencia pasa por el Congreso. En su charla en inglés, Sánchez explicó a la audiencia que al tener solo 84 diputados se produce una especie de "corresponsabilidad" entre el Gobierno y el Parlamento, por lo que él solo puede promover decisiones que sabe que tienen un respaldo parlamentario. Pero las votaciones, en su opinión, demuestran que de momento él tiene "un Gobierno más fuerte y con un fuerte apoyo parlamentario" y que gracias a eso puede llevar a cabo reformas clave con la justicia social y la equidad como gran objetivo.

En España muchos empiezan a hablar de adelanto electoral. En EEUU, durante un largo viaje de una semana, Sánchez no para de decirles a todos los que lo plantean, incluso dentro de su propio partido, que se vayan olvidando de esa idea porque él piensa alargar la legislatura todo lo que pueda. Y si algo caracteriza al presidente, como pasaba con Mariano Rajoy, es su capacidad de resistencia.