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“Sería mejor que no hubiera presos para poder hacer política en Cataluña”

La ministra asegura que "el independentismo vive en un bucle, tiene que elegir un rumbo”

meritxell Batet
Meritxell Batet, ministra de Politica Territorial, en la sede del ministerio.

 Meritxell Batet (Barcelona, 1973) es una especie de ministra para Cataluña, la persona a la que Pedro Sánchez le ha encargado rebajar la tensión con la Generalitat y tratar de evitar así un nuevo estallido como el del año pasado. Rodeada de cuadros de Azaña o Suárez —ambos presidieron el Gobierno desde el palacio que ahora es el Ministerio de Política Territorial— la política con más proyección del PSC cree que se ha avanzado mucho en tres meses pero admite que los presos sobrevuelan todo y sería mucho más fácil hacer política si los líderes independentistas no estuvieran en la cárcel o fugados.

Pregunta. Parecía que el independentismo estaba dividido, débil, pero en la Diada volvió a llenar las calles de Barcelona reclamando independencia. ¿Ese movimiento es imparable?

Respuesta. Lo que vimos en la Diada era relativamente previsible. Pero más allá de esa manifestación, el independentismo vive en un cierto bucle y tiene que decidir el rumbo que toma. Lo vimos esta semana con la moción del PDeCAT en el Congreso que fue retirada. Ahí se mostró la división y la ausencia de un proyecto.

P. ¿Qué sensación transmite la Generalitat en las reuniones?

R. Percibo voluntad de diálogo. Ha habido más de 15 reuniones entre consejeros y ministros. Se ha abierto una comisión bilateral que hacía siete años que no se reunía. Ya hemos tenido el primer desistimiento de un recurso de inconstitucionalidad, el de la ley de sanidad. La Generalitat está tomando conciencia de que debe pensar en políticas sociales.

P. El independentismo reclama hablar de presos y referéndum de autodeterminación.

R. El tema de los presos depende de otro poder del Estado. Es imprescindible que exista esa separación. Ellos lo saben y se lo hemos dicho en público y en privado. Sobre presos podíamos hacer una cosa y la hicimos, que fue trasladarlos. Ahora están en cárceles catalanas cuya competencia es de la Generalitat. Todo lo demás depende del poder judicial.

P. ¿Está a favor o en contra de que esas nueve personas continúen en prisión preventiva?

R. Cuando, dentro de una situación de excepcionalidad, hay un esfuerzo por parte del Gobierno de normalizar las relaciones institucionales, de abrir un diálogo y una agenda de infraestructuras, de inversiones, de traspasos, evidentemente sería mejor que no hubiera presos. Porque sería más fácil ese diálogo, esa agenda de normalidad. Pero la realidad es la que es y tenemos que actuar en ese marco.

P. ¿Sería mejor que no estuvieran en prisión preventiva?

R. Para hacer política, que es lo que nosotros queremos hacer, por supuesto que sería mejor que no hubiera presos, pero es una decisión judicial que nosotros debemos respetar. Y eso no puede impedir apostar por esa agenda de normalidad y ocuparnos de los problemas reales de la población.

P. ¿Cree que Cataluña puede estallar si el Supremo impone penas de 25 años de prisión?

R. Prefiero trabajar en lo que podemos hacer. Sabemos que este camino ni es fácil ni es rápido. No vamos a llegar rápidamente a una solución mágica. Llevamos muchos años acumulando silencios y de dos gobiernos que se han dado la espalda. Esa ventana de oportunidad se ha abierto. Tenemos que transitar ese camino.

P. ¿Quiere decir trabajar con la ficción de que los presos no existen?

R. No es una ficción, es el análisis frío de qué depende de mí y qué no depende de mí.

P. ¿Qué escenario judicial le gustaría?

R. Que no se hubiese planteado nada de todo esto, que el Gobierno de la Generalitat no se hubiese saltado la legalidad vigente los días 6 y 7 de septiembre, porque fue un momento muy triste y muy grave. Me gustaría que esta situación no existiera y que estuviésemos en un escenario de complicidad, lealtad y confianza.

P. ¿Quién está ganando la batalla dentro del independentismo? ¿Puigdemont? ¿Junqueras?

R. Es importante que definan un rumbo. Y es importante la valentía. Eso marca un liderazgo. Ha llegado el momento en el que el Govern y el president Torra deben ser valientes.

P. ¿Torra puede ser valiente o depende demasiado de Puigdemont?

R. Esto lo tiene que decidir cada uno. Yo creo que la sociedad catalana y el conjunto de la española necesitan esa valentía de la Generalitat.

P. ¿Con el PP con una posición endurecida y el independentismo diciendo que es una pantalla pasada, es realista proponer la reforma del Estatut?

R. Las fuerzas políticas tenemos la obligación de intentarlo. No podemos resignarnos a tener una sociedad conformada por bloques, dividida por la mitad y proponer, como hacen los independentistas, un referéndum para desempatar. Hay que hacer un referéndum sobre un acuerdo.

P. ¿Está dispuesto el Gobierno a incorporar la disposición adicional tercera del Estatut en los Presupuestos [que obliga a invertir al Estado en Cataluña en función de su aportación a la caja común]?

R. El Constitucional dijo que esa disposición no era de obligado cumplimiento pero hubo una voluntad del legislador y tenemos el compromiso de cumplir con esa disposición, que es similar al de otras comunidades autónomas. Nuestra voluntad es cumplir con el Estatut.

P. Hace solo cuatro meses, Sánchez decía que Torra era el Le Pen español. Ahora negocia con él y se apoya en sus votos. ¿Cree que la sociedad entiende este giro?

R. La inmensa mayoría de la sociedad española es consciente del problema político de primera magnitud que estamos viviendo hace muchos años con Cataluña. Y sabe que ahora hay que avanzar. El señor Torra es president de la Generalitat. Es una institución democrática con la que tenemos que ser capaces de entendernos.

P. Muchos les dicen, sobre todo en la oposición, que este giro solo se explica porque ustedes necesitan los votos del independentismo.

R. Yo echo la vista atrás y veo lo que ha hecho el Gobierno del PP en siete años y sin duda estamos mucho peor que cuando llegó al poder. Y sin duda ahora la situación está mejor que hace tres meses. El problema del PP y Ciudadanos es que denunciar que la situación en Cataluña está muy mal es fácil. ¿Y luego qué? Es evidente que ha habido un deterioro de la convivencia enorme en Cataluña, en las relaciones personales. Pero tenemos que preguntarnos qué podemos hacer para mejorarla.

P. ¿Cataluña tiene arreglo o lo que pasó durará generaciones?

R. Las dos cosas. Tiene arreglo pero no será rápido ni fácil. Dependerá de nosotros como sociedad, de todos los partidos.

P. ¿Usted es partidaria de conceder el indulto a los políticos presos para facilitar una solución?

R. Soy partidaria de no hacer futuribles. No me quiero poner en ese escenario. Yo me ocupo de cuestiones sobre las que puedo hacer cosas.

P. ¿En alguna reunión le han planteado que la Generalitat podría liberar a los presos?

R. Yo no contemplo ese escenario y nunca se me ha planteado.

“Es un lujo ir al Consejo de Ministros”

La ministra realizó la entrevista el jueves, en plena vorágine por la crisis de la tesis del presidente. Ella se mostró tranquila, convencida de que pasará rápido.

P. ¿Qué le pasa al Gobierno? Rectificaciones, dimisiones, escándalos por las tesis…
R. Esto es el ruido, pero el Gobierno sigue tomando medidas. El jueves aprobamos la exhumación de Franco. Se ha aprobado la sanidad universal, una oferta de empleo público potentísima, planes de vivienda, de empleo digno. El Gobierno trabaja en equipo, con gente muy profesional y cualificada. Es un lujo cada viernes ir al Consejo de Ministros a debatir, intercambiar impresiones con personas de esa calidad profesional. Hay una gran complicidad. No hay que centrarse en el ruido interesado de la oposición, que están muy nerviosos. Sí, tenemos dificultades con 84 diputados, pero estamos dispuestos a negociar y tenemos un proyecto.
P. ¿Y cuánto puede durar?
R. Hay proyecto para rato, es de largo alcance. Todos los ministerios trabajamos con perspectiva de largo plazo. Es el presidente el que tiene la potestad de convocar elecciones. Para nosotros ese escenario de adelanto es como que no existe. Trabajamos pensando en llegar al final de la legislatura y pensamos más allá, dos años es poco.

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