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Carmen Montón, la ministra que en 100 días recuperó la sanidad universal

La titular de Sanidad ha decidido abandonar la cartera tras las dudas sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos

Carmen Monton ministra
Carmen Montón.

La exministra de Sanidad Carmen Montón (Burjassot, Valencia, 1976), cuya carrera política se ha visto truncada por las sombras que rodean la obtención de su máster en Estudios Interdisciplinares de Género, ha tenido un papel protagonista en varias de las decisiones más simbólicas adoptadas en la última década por el PSOE en el terreno de la igualdad y los derechos civiles y sociales. De la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a la devolución del acceso sanitario a los inmigrantes sin papeles del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Montón es la segunda baja del gabinete de Sánchez después de la del titular del Cultura, Màxim Huerta. Ambos son valencianos, pero su perfil y el trauma que su caída inflige al PSOE son muy diferentes. Huerta era un independiente que procedía del mundo de la televisión y la literatura. Montón, en cambio, lleva militando en el partido más de media vida.

Hija del maestro de una escuela pública y concejal socialista de Burjassot, un municipio del área metropolitana de Valencia a la vez urbano y rural, entró en las Juventudes Socialistas a los 16 años. Y antes de convertirse en edil de Cultura de Burjassot, a los 23, ya asistía a los plenos entre el público.

Licenciada en Medicina por la Universidad de Valencia, aunque nunca ha ejercido de médica, dio el salto de la política municipal a la autonómica y de ahí a la estatal de la mano de Joan Ignasi Pla, secretario general del PSPV-PSOE entre 1999 y 2007. Pla, que se vio forzado a dimitir al conocerse que una constructora había hecho obras en su casa antes de los comicios autonómicos de 2007 sin cobrar los trabajos, la nombró secretaria de Movimientos Sociales y ONG en su ejecutiva y la avaló como candidata al Congreso de los Diputados en 2004, las primeras elecciones que ganó Zapatero.

En la Cámara baja, Montón fue ponente de la ley de matrimonio homosexual y de la reforma de la ley del aborto que introdujo el sistema de plazos, así como de la ley de identidad de género. En el Congreso también coincidió con Sánchez, que la integró a su ejecutiva después de ser elegido líder del PSOE.

Ximo Puig la eligió para el puesto de consejera de Sanidad Universal de la Generalitat valenciana tras las elecciones de 2015. Allí, hasta su nombramiento como ministra, en junio, llevó a cabo una especie de contrarreforma de las políticas del PP. Devolvió la sanidad a los inmigrantes irregulares —como ha hecho luego a escala española— y los tratamientos de reproducción a lesbianas y mujeres solas, además de compensar el copago farmacéutico a los jubilados.

La exministra defendió sus decisiones, a veces al límite del reglamento. Cuando el Tribunal Constitucional suspendió, por ejemplo, la atención sanitaria a los sin papeles tras los recursos presentados por el Gobierno, Montón utilizó una norma de rango inferior a la ley, unas instrucciones aprobadas previamente por su departamento, para seguir prestándola. La consejería siguió haciéndolo incluso después de que la norma valenciana fuera anulada en diciembre de 2017.

Montón ejecutó otra de las grandes decisiones del Consell que integran socialistas y Compromís, con el apoyo parlamentario de Podemos, y que representa uno de los primeros puntos del programa pactado por las tres fuerzas políticas en el llamado Acuerdo del Botánico: la reversión de la privatización de la gestión sanitaria introducida en la Comunidad Valenciana en los años noventa, el conocido como modelo Alzira, en el área de salud de la Ribera —250.00 habitantes—. El proceso desató un duro enfrentamiento con la operadora, Ribera Salud, que Montón, como otras veces, no eludió, y del que salió victoriosa.

Como había empezado a trazar como ministra hace solo unos días, Montón también lanzó un ambicioso plan para reducir los suicidios en la Comunidad Valenciana que triplicó la detección de conductas de riesgo en un año.

Madre de una niña, el nombramiento de su marido en diciembre de 2015 como director de Egevasa, una empresa de aguas controlada por la Diputación de Valencia, presidida por los socialistas, con un sueldo de 59.000 euros al año, levantó una fuerte polémica en Valencia, y su esposo, procedente del PSOE de Castilla-La Mancha y empleado de banca, renunció al cargo.

Montón no se sumó a las dimisiones en la ejecutiva del PSOE que precipitaron la renuncia de Sánchez como secretario general en la gran crisis interna que vivió el partido en octubre de 2016. Pero después mantuvo un perfil bajo en las primarias que enfrentaron al actual presidente del Gobierno con la líder andaluza Susana Díaz. Haber tomado partido habría generado una situación complicada en el seno del Ejecutivo autonómico, puesto que Puig respaldaba a Díaz. Aquella falta de apoyo en la batalla orgánica no impidió que Sánchez la eligiera para el Gobierno que formó hace poco más de tres meses, y del que ha salido precipitadamente.