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Manuel Piñar, un juez polémico contra el “excesivo celo ideológico de proteger a la mujer”

El magistrado que ha condenado a Juana Rivas dictó en el pasado varias sentencias controvertidas, especialmente en casos de violencia machista

Juicio a Juana Rivas, el 14 de junio en Granada.

El 18 de julio fue, sin duda, un día importante para el juez Manuel Piñar Díaz. Y no porque presidiera el juicio de Juana Rivas, que, es cierto, tenía mucha trascendencia. El día fue relevante para su señoría porque batió un récord personal. Resolvió el caso en solo un día cuando, según la base de datos legislativa y judicial VLex, su media para resolver los casos es de 219 días, 85 menos, por cierto, que la media nacional.

Pero además de rápido, el juez Piñar, en la carrera judicial desde 1997, se caracteriza por haber escrito algunas sentencias cuando menos discordantes con la actual sensibilidad a los casos de violencia de género. Este diario ha reflejado algunas de ellas. En 2011 condenó a una mujer por denuncia falsa y presentación falsa de testigos con un año y medio de prisión. La Fiscalía, que pedía la absolución, salió del caso criticada por el juez por “excesivo celo ideológico de proteger a la mujer”, algo que, según Piñar, "está llevando a quitar la dignidad a determinados varones". El magistrado llega a relacionar ese "excesivo celo ideológico" con "el principio de oportunidad que practicaban con asiduidad los fiscales que estaban al servicio de Hitler o Stalin, aunque ninguno de los dos se atrevió a plasmarlo en leyes".

Antes, en 2009, condenó a una mujer al pago de las costas judiciales por denunciar a su marido por venganza. E incluyó en su escrito una crítica al ministerio Fiscal por no perseguir “el uso abusivo de la normativa de violencia de género”

Y sin remontarnos tan atrás, hace apenas unos meses, en diciembre de 2017, el diario Ideal informaba de una condena de tres años de prisión y a seis de inhabilitación para ejercer la patria potestad a una madre por llevarse su hijo a Francia cuando el niño residía con su padre en España, que, además, estaba a cargo de la guardia y custodia del hijo de ambos. Un caso muy similar al de Juana Rivas, cuya sentencia también está plagada de frases polémicas. Algunas: Rivas "tomó parte en una campaña mediática, con rueda de prensa incluida"; "El origen de ese estrés (de Rivas) está derivado solo por una percepción de la convivencia familiar, en la que como suele ocurrir, seguramente había momentos de tensión, desacuerdos, disputa o discusión, pero de ahí al maltrato hay una diferencia"; "No se comprende que si fue maltratada en Italia entre 2012 y 2016, al nivel que ella dijo, de tortura y terror, no denunciara allí al momento en que se producía cada uno de los varios episodios". 

En 1999, Piñar también protagonizó una polémica en un juicio sobre un accidente, cuando calificó de "atractiva" la cicatriz de una joven, añadiendo que "solo se ve en situaciones íntimas y cuando viste traje de baño". "Viendo la belleza y el atractivo de la persona, cuestión tan subjetiva, la ligera curvatura y redondez que adquiere el muslo derecho en su parte superior [debido a la cicatriz] pudiera, para algunas personas, llegar a constituir un elemento de atracción", rezaba la sentencia. 

El juez Piñar es, además, un juez flamenco. En Granada se celebra el II Festival Internacional de Guitarra y, en ese marco, el magistrado Piñar compareció el 23 de julio a dar una conferencia sobre “Francisco Rodríguez Murciano: el primer guitarrista flamenco”. No hay crónicas de ese acto.

Durante el juicio de Rivas, el juez deslizó algunas frases controvertidas. En un momento dijo que el juicio parecía “una corrida de toros, en la que cada uno [refiriéndose a los abogados y sus preguntas a los testigos] daba capotazos” a su aire sin saber qué se quería hacer con el toro. Y como dejó caer en la sentencia, no es muy partidario de la asesora de Juana Rivas y directora del centro de la mujer de Maracena, Francisca Granados, a la que el juez se refiere en la sentencia como “una tal Francisca Granados”. En la sala, remató así: “El asesoramiento [a Rivas] fue temerario. De hecho esta mujer está aquí hoy acusada. Luego ya veremos lo que pasará, pero aquí está hoy”. Luego, la condenó a cinco años de prisión y seis de pérdida de la patria potestad de sus hijos.

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