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Las claves del ‘caso Juana Rivas’

La mujer, acusada de dos delitos de sustracción de menores, ha sido condenada este viernes a cinco años de cárcel y a seis años sin la patria potestad de sus dos hijos

Juana Rivas, en un juzgado de Granada, el pasado febrero. En vídeo, entrevista con Rivas, el pasado junio.

Qué es el ‘caso Juana Rivas’

El caso Juana Rivas se inicia el 18 de mayo de 2016. Ese día, Juana Rivas Gómez viaja a Maracena (Granada) desde Italia donde convivía con Francesco Arcuri, su pareja entonces, desde 2013. Allí se trasladó Rivas con su hijo mayor, ahora con 12 años y allí quedó embarazada del hijo menor, en este momento con cuatro años y medio. Ese mayo de 2016, Rivas sale de Italia con un billete de vuelta para mes y medio después que nunca utilizará. El 9 de junio acude al Centro de la Mujer de Maracena donde relata que ha sufrido malos tratos físicos y psicológicos durante su estancia en Italia. Aconsejada por Francisca Granados, directora del centro, el 12 de julio interpone denuncia por “malos tratos físicos y psicológicos habituales”. Días después, el 2 de agosto, comunica a su expareja que no vuelve. Comienza oficialmente el caso Juana Rivas.

Inicio de la relación y primera denuncia por malos tratos

La pareja se conoce en Londres en 2004. Poco después se trasladan a vivir a Granada. En 2009, él es condenado por maltrato. Según la sentencia judicial, el 7 de mayo de ese año a las 5.30, tras llegar Rivas a la casa común, Arcuri le pide explicaciones de dónde ha pasado la noche y la golpea “repetidamente” causándole lesiones que necesitaron asistencia médica. Fue condenado a tres meses de prisión por “lesiones en el ámbito familiar” y se le impuso una orden de alejamiento de ella de un año y tres meses. Arcuri, que también denunció a Rivas, siempre ha sostenido que aceptó la condena para poder ver a su hijo y en contra del consejo de su abogado. Pero la pareja vuelve y se traslada a Italia.

Arcuri denuncia a Rivas por sustracción de menores

Francesco Arcuri, en julio de 2017 en Granada.
Francesco Arcuri, en julio de 2017 en Granada.

En agosto de 2016, Rivas comunica a Arcuri que ni ella ni los niños vuelven a Italia. Él presenta denuncia por sustracción internacional de menores. En este momento, cada uno ha denunciado al otro. Sin embargo, mientras, la denuncia original por malos tratos de ella contra él no avanza —ni avanzará un milímetro hasta un año después—, la de sustracción de menores coge velocidad. En diciembre de 2016, una juez emite el primer auto: Juana Rivas ha de entregar sus hijos a su padre para que vuelvan “a su residencia habitual con anterioridad a la sustracción, en este caso Italia”. Rivas apela y en abril, la Audiencia de Granada ratifica que debe entregar los niños a su padre.

La madre desaparece con sus hijos

Juana Rivas, con sus hijos, en una foto difundida por la familia mientras permanecían ocultos.
Juana Rivas, con sus hijos, en una foto difundida por la familia mientras permanecían ocultos.

Las sentencias anteriores obligan a Rivas a devolver a sus hijos pero no ponen fecha. Un auto judicial establece que sea el 11 de julio de 2017. Como quiera que eso no ocurre, otro lo sitúa en el 24. Finalmente, el 26 de julio es la tercera fecha de entrega y el auto ya insta a la policía a actuar si no se realiza la entrega. La noche anterior, Rivas y sus dos hijos desaparecen para no presentarse en el punto de encuentro al día siguiente con Arcuri. El caso Juana Rivas adquiere ya notoriedad mediática. A finales de agosto, Rivas reaparece y entrega a los niños a su padre que, hora después y sin perder tiempo, viaja con ellos a Italia donde en este momento residen los tres. Fuentes del caso explican que, en realidad, la Guardia Civil siempre tuvo conocimiento de dónde se encontraba pero que la instrucción era actuar solo en caso de que intentara abandonar el país.

Itinerario Judicial

La denuncia por malos tratos de Rivas contra Arcuri está, dos años después, inactiva. Tardó un año en llegar a Italia y ningún juzgado de ese país ha movido un papel aún sobre ella. Mientras tanto, en España, los abogados de ambas partes han estado intensamente ocupados con el caso y sus derivados. La no entrega de Juana de los niños y su posterior desaparición en julio de 2017 es la que se enjuicia esta semana en Granada pero citas judiciales ha habido varias:

— Por el coste del viaje de Arcuri cuando estuvo en Granada para recoger a sus hijos y por el gasto incurrido por este en su espera de un mes hasta que Rivas y sus hijos aparecieron. Una sentencia en febrero de 2017 insta a Juana a indemnizar a Francesco con algo menos de 2.000 euros.

— En Italia, en octubre de 2017, arrancó el juicio por la guardia y custodia de sus dos hijos que aún está en marcha.

— En paralelo, a finales de 2016, un juzgado de Granada estudió una denuncia por presuntos abusos contra el menor de los hijos. Esta fue desestimada.

— En febrero de este año, Francisca Granados acudió al Defensor del Pueblo para que investigara el paradero de la denuncia original de Rivas contra Arcuri por malos tratos. El resultado de las pesquisas del Defensor es que la denuncia está en el juzgado correspondiente de Cagliari y poco más.

Segunda cita para el juicio por sustracción de menores

Concentración en Granada en apoyo a Juana Rivas, en agosto de 2017.
Concentración en Granada en apoyo a Juana Rivas, en agosto de 2017.

La cita judicial del pasado 18 de julio por sustracción de menores fue, realmente, la segunda toma de una misma escena que ya se convocó el pasado 14 de junio. En aquella ocasión, con el abogado principal de Rivas de baja médica, fue un segundo letrado el que se personó en el juicio. A los pocos minutos de iniciarse, manifestó al juez su desconocimiento del caso y su imposibilidad de defender a Rivas adecuadamente. En espera del alta del abogado principal, la defensa solicitó un retraso hasta septiembre. Tras un rifirrafe en la sala de juicios, el letrado abandonó la sala y el juez no tuvo otro remedio que convocar a todas las partes de nuevo. El interés de la defensa es posponer el caso tanto como sea factible ya que una posible condena en este caso sería demoledora para el caso de la guardia y custodia en Italia. Rivas ha sido ahora condenada a cinco años de cárcel y seis años sin la patria potestad de sus dos hijos. 

Abogados, asesores y psicólogos

El caso Juana Rivas ha sido, sin duda, un frenesí para los abogados. En realidad, para el sistema judicial. Al menos cinco jueces individualmente y un tribunal han intervenido en algún momento. Recursos, apelaciones y escritos se han multiplicado. La defensa ha estado compuesta por una abogada  y Paqui Granados como asesora en un primer momento.A partir de la entrega de los niños, tomó las riendas un equipo de, al menos, dos abogados en España y dos en Italia. Además, Miguel Lorente y varios psicólogos italianos participan como especialistas peritos en el caso de guardia y custodia en Italia. Por su parte, un abogado defiende en España a Arcuri y un equipo de cuatro letrados y varios psicólogos llevan el asunto italiano.

También participó un equipo de abogados que intentó un recurso —fallido— ante el Tribunal Constitucional.

La relación Rivas-Arcuri en el último año

Finalmente, con los niños en Italia y el proceso que allí se lleva por la guardia y custodia de los niños, Juana Rivas ha pasado más tiempo en ese país en los últimos meses del que imaginaba. Ya en octubre consiguió que el juzgado italiano que lleva el caso, en Cagliari (Cerdeña), le permitiera ver a sus dos hijos. Desde entonces ha podido estar muchos fines de semana con ellos, especialmente en los últimos meses, cuando ha tenido que pasar muchas semanas residiendo allí mientras se celebraban numerosas pruebas periciales.

También se ha encontrado con Arcuri en los juzgados italianos. La relación con él, no obstante, es nula.

Juana Rivas y su asesora Francisca Granados, en julio de 2017.
Juana Rivas y su asesora Francisca Granados, en julio de 2017.

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