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Quién es quién en el ‘caso Juana Rivas’

Un tribunal de Granada celebra este miércoles el juicio contra la mujer, acusada de dos delitos de sustracción de menores, después de que fuera aplazado en junio tras la renuncia del abogado defensor

Arcuri y Rivas se cruzan en un juicio en Caglari (Italia) el pasado octubre.
Arcuri y Rivas se cruzan en un juicio en Caglari (Italia) el pasado octubre.

Juana Rivas se enfrenta este miércoles a un juicio por sustracción de menores, tras haberse negado en 2017 a entregar a sus dos hijos a su expareja Francesco Arcuri, a la que había acusado de malos tratos. Esta cita judicial es, realmente, la segunda toma de una misma escena que ya se convocó el pasado 14 de junio y que se aplazó después de que el abogado de Rivas renunciara a defenderla. Estos son los protagonistas del caso:

Juana Rivas

Juana Rivas, en febrero.
Juana Rivas, en febrero.

Juana Rivas nació en la localidad granadina de Benalúa de las Villas en 1981, por lo que tiene 37 años. Su adolescencia la pasó ya en la capital y estudió Formación Profesional, en concreto, el grado medio de Administración en el IES Zaidín Vergeles, según muestra su currículum en una página web de búsqueda de empleo. Según los datos que ella misma volcó en esa web, durante un tiempo estuvo muy interesada en la cocina. Realizó cursos de cocina alternativa, italiana, japonesa o camboyana. Tras la primera separación —con sentencia judicial de por medio por agresión de Arcuri— Rivas abrió una tienda de productos ecológicos que se vio obligada a cerrar por los malos resultados en 2013. Fue entonces cuando, según su versión, Francesco Arcuri la convenció para irse con ella a Italia. A partir de ahí, la historia es bien conocida.

Francesco Arcuri

Francesco Arcuri.
Francesco Arcuri.

La expareja de Rivas tiene 51 años y es genovés de nacimiento. De joven tuvo algún problema con la justicia según contó su abogado Bruno Poli, pero “no relacionado con la violencia de género”. Se conoce poco o nada de su vida anterior, pero si se ha deslizado que viene de lo que se podría denominar “una familia bien”. En una estancia en Londres conoció a Rivas. Tuvo su residencia durante algún tiempo en Maracena y tras la sentencia de 2009 por agresión a Rivas, se volvió a Italia. En la pequeña isla de San Pietro, al sur de Cagliari, compró un hotel rural que a día de hoy dirige. Es allí donde convivió con Rivas y sus hijos durante tres años y donde reside con los dos menores en este momento.

Paqui Granados, la asesora

Paqui Granados.
Paqui Granados.

Directora del Centro de la Mujer de Maracena, ha acompañado y asesorado a Juana Rivas desde el principio. Una mujer amada u odiada sin término medio por quienes han seguido el caso. Hay quien piensa que aconsejó mal a Rivas situándola en el centro de una vorágine que no le hacía ningún bien. Rivas, de hecho, encabezó la marcha en Granada del 25 de noviembre, Día Internacional de la Violencia contra la Mujer, y la del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Por otro lado, hay quien considera que ha defendido los intereses de Rivas contra viento y marea. Fue acusada y posteriormente absuelta, junto a la psicóloga del centro, como cooperadora de la desaparición de los niños antes de la entrega.

Granados se ha enfrentado también al Colegio de Abogados de Granada, que la denunció por intrusismo, alegando que había actuado como abogada en su asesoría. Granados, licenciada en Derecho aunque sin colegiar, lo negó. Su caso fue sobreseído hace unos meses y el Colegio de Abogados lo ha recurrido. La Fiscalía apoya el sobreseimiento.

Bruno Poli, el asesor de Arcuri

Si Juana Rivas encabezó la marcha del 8M en Granada, Arcuri también eligió una causa mayor que él para la defensa de su caso. El líder del equipo de defensa en Italia es Bruno Poli, asesor y experto en derecho internacional y responsable de una potente asociación italiana contra la sustracción internacional de menores. Un hombre duro y nada condescendiente que amenazó con denunciar a numerosos medios de comunicación españoles por sus comentarios sobre Arcuri que, finalmente, no realizó.

Manuel Piñar, el juez que decide

Manuel Piñar Díaz, juez del Juzgado de lo Pena número 1 de Granada desde 2009 y en la carrera judicial desde 1997. Quienes le conocen lo califican como un hombre rígido, quizá algo chapado a la antigua. Según el programa de estadística legislativa y judicial VLex, es un juez rápido para la media nacional, ya que resuelve los asuntos en 219 días, que son 85 menos que esa media. Por otro lado, la estadística de sus sentencias recurridas señala que el 67% de los casos el órgano superior —la Audiencia provincial— desestima el recurso y confirma la sentencia dictada por él. En el 14% de los casos, la Audiencia estimó el recurso parcialmente y el 19% de las veces totalmente, revocándole su sentencia. Básicamente dos de cada tres sentencias suyas han salido de la Audiencia como salieron de su juzgado. Sobre la marcha del abogado defensor el 14 de junio, al juez se le oyó decir que “no le había ocurrido en la vida que el letrado que firma el escrito de defensa venga poco después a decir que no conoce bien el caso”. Y también le han oído decir “que el juicio se celebra esta vez el 18 de julio, sí o sí”.

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