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La familia de Pilas asesinada en Pau será enterrada mañana

Los cuerpos de Manuela Morales, su hijo de dos años, su padre y la compañera de este, víctimas de un crimen machista, llegan a España el viernes de madrugada

José Morales y su hija Mauela, en una foto tomada en Nvarrenx en agosto de 2015. Detrás, Badr Hraichete.
José Morales y su hija Mauela, en una foto tomada en Nvarrenx en agosto de 2015. Detrás, Badr Hraichete.

Los cuerpos de la familia de Pilas brutalmente asesinada la mañana del 10 de julio en la localidad francesa de Pau llegarán a lo largo de la madrugada de este viernes hasta la localidad sevillana donde serán enterrados ese mismo día a las siete de la tarde. Así lo ha confirmado a este diario el alcalde del municipio, José Leocadio Ortega.

Manuela Morales, Manoli o la Poncita, para todos los pileños que la conocían, su hijo Jospeh de dos años, su padre, José, la compañera de éste, Dolores Reina, vecina de Arahal (Sevilla), y el marido de Morales, Bard Hraichte, fueron hallados muertos en su piso de Pau por los bomberos que acudieron a apagar un fuego que se había detectado en la vivienda. Una vecina había alertado de las llamas y de la sangre que goteaba por el alfeizar de una ventana. Allí se encontraron los cuerpos de José Morales y Reina con golpes en la cabeza, el de Manuela maniatado en la bañera. El del menor no tenía signos de violencia. El del padre, que presuntamente acabó con todos ellos, tenía cortes en ambas muñecas.

La autopsia les fue practicada el 12 de julio y aunque la fiscal que investiga el caso, Cécile Gensac, no ha informado de los resultados, los diarios locales han publicado que Manuela falleció por ahogamiento y que el pequeño murió asfixiado por el humo del fuego provocado por su padre antes de suicidarse.

La brutal noticia golpeó a Pilas donde la familia paterna y materna de Manuela es muy conocida. Entre sus allegados sabían que la pareja, que se casó allí en 2004, pasaba por problemas desde que nació su hijo pero no conocían las dimensiones del problema. Durante este tiempo ella siguió colgando fotos de los cumpleaños el niños y de su marido en redes sociales.

La información sobre la relación del matrimonio llega a través de la prensa francesa pero tampoco es clara. Los vecinos coinciden en que se les oía discutir a menudo y en el instituto de Educación Secundaria La Hourique, donde Morales impartían clases como interina, sabían que Hraichte era un hombre celoso. El director del centro, Antoine Ramos, declaró a la prensa que la española había hablado con ella por teléfono el 6 de julio y que le había tranquilizado asegurándole que había denunciado a su marido por amenazas y que estaba a salvo con su hijo en casa de una amiga. Pero el hecho es que en la madrugada del 10 de julio tanto Morales y su niño, como su padre y su compañera y el presunto asesino estaban juntos. La fiscal confirmó posteriormente que no se había presentado ninguna denuncia contra Hraichte.

Morales abandonó Pilas hace 12 años para irse a Francia con su marido. Este año había conseguido aprobar las oposiciones para acceder al cuerpo de profesores e Francia en Poitiers, a 460 kilómetros de Pau, pero, según declaró una vecina al diario Souduest había decidido no aceptar el destino.

Su padre, José, estaba muy unido a la mediana de sus tres hijas. No se ha confirmado que acudiera a visitarla a Pau atendiendo a una llamada de auxilio de Manuela. Él, según las fotos que colgaba en las redes sociales, visitaba a la joven con cierta asiduidad en Francia. En este viaje encontró la muerte, junto a su compañera Dolores Reina. Reina había trabajado en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla, ciudad en la que llevaba tiempo residiendo.

El asesinato de Manuela Morales y su familia está siendo investigado en Francia como un crimen de violencia de género. Una víctima española más que no se contabilizará por haber fallecido en otro país.

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