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La tragedia golpea a Pilas

La noticia del asesinato de Pau conmociona a los vecinos de la localidad sevillana, de donde eran las víctimas. El alcalde niega que la familia tuviera constancia de malos tratos

La mujer y su padre, fallecidos en el homicidio de Pau, Francia, en una imagen de Facebook. VÍDEO: ATLAS

En Pilas, un municipio sevillano de poco menos de 15.000 habitantes, todo el mundo conocía a la Manoli, como cariñosamente llamaban a Manuela Morales. Ella era una de las cuatro hijas de José Morales, hallado muerto esta mañana en Pau junto a Manuela, su nieto y su pareja, Dolores Reina, de Arahal (Sevilla).

En el pueblo, esta tarde los vecinos que desafiaban el calor de la tarde solo comentaban la tragedia que había golpeado a Los Chones -como se conoce en el pueblo a la familia de los Morales- a más de 1.100 kilómetros de distancia, pero lo hacían como si hubiera ocurrido en cualquiera de las barriadas de la zona.

Juan Jiménez, el hermano de Josefa, la madre de Manoli y exmujer de Morales, se enteró de la tragedia  por los amigos. “Están todos destrozados”, cuenta a EL PAÍS, secándose el sudor y las lágrimas casi al mismo tiempo. Jiménez regenta la cafetería Central, un bar minúsculo en la plaza cubierta del Ayuntamiento. Tiene la televisión a tope para ver si puede enterarse de algo más. A escasos metros ha contemplado cómo el alcalde de la localidad, José Leocadio Ortega, se dirigía a los medios para transmitir su consternación y el dolor de los familiares de los Morales.

"Esto ha sido un mazado", ha comentado Ortega, a quien la familia ha pedido que actúe como portavoz. El alcalde ha insistido en que a nadie del entorno más cercano de Manuela le constaba que ella hubiera sufrido malos tratos o que hubiera denunciado violencia. "Lo sucedido les ha pillado a todos desprevenidos". También ha negado que Morales hubiera viajado hasta Pau a instancias de su hija porque tuviera miedo de su marido.

Horas antes el consulado francés había llamado a la hermana mayor de Manuela, Soledad, para comunicarle el fallecimiento de buena parte de su familia -las autoridades francesas se resisten de momento a calificar lo sucedido en Pau como un asesinato-. Manuela era la segunda de cuatro hermanas (Pepa era la tercera -estas hijas de Morales- y Mª Ángeles, la benjamina) y la única que había abandonado Pilas. "La Poncita -diminutivo de Los Ponces, el apelativo con el que en el pueblo se refieren a la familia de Josefa- era la más guapa y la más madura de las tres. Se crió prácticamente sola"·, cuenta a este diario un amigo de la familia.

Manuela se casó en Pilas en el verano de 2004 y se marchó a vivir a Francia hace 12 años. Llevaba en Pau un año. Regresaba al municipio sevillano durante las vacaciones, ha confirmado el alcalde. A su marido y asesino, Jiménez apenas lo había visto en dos ocasiones.

José Morales se separó de la madre de sus hijas hace años. Fue a Pau a visitar a su hija y a su nieto junto con su pareja, Dolores, aprovechando las vacaciones de verano. La compañera de Morales residía en Sevilla, aunque nació en Arahal, pero era muy conocida en Pilas. “Tenía un hermano que murió. Ahora solo queda una sobrina”, comenta un vecino que vivió puerta con puerta con Morales cuando este era más joven. Esa sobrina era, precisamente, la familiar que mejor conocía a Manuela, explica Ortega.

En Pilas mañana se ha convocado una concentración de repulsa a las puertas del Ayuntamiento. La familia está a la espera de que se practiquen las autopsias a los cuerpos para repatiarlos y enterrarlos en el pueblo.