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Borrell sitúa en embajadas a todo el equipo de Exteriores de Rajoy

El exministro Dastis irá a Roma y serán embajadores la anterior cúpula del Ministerio y asesores internacionales de La Moncloa

Carteles de apoyo a los procesados fugados y a los políticos presos en la manifestación del pasado sábado en Barcelona. En vídeo, las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores.

El atasco en el nombramiento pendiente de embajadores empieza a solventarse. El nuevo ministro de Exteriores, el socialista Josep Borrell, ha comenzado por resolver ese embudo con la petición del correspondiente plácet para nombrar nuevos embajadores a la mayoría de los componentes del equipo de Exteriores del anterior Gobierno presidido por el popular Mariano Rajoy.

El ejecutivo de Pedro Sánchez ha pedido el permiso a Italia para nombrar embajador en Roma al anterior ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, que es justo el destino que este diplomático barajaba reclamar antes de ser nombrado titular de ese departamento hace dos años y cuando aún era el jefe de la delegación de la Representación Permanente en Bruselas de la UE. También serán nuevos embajadores los tres secretarios de Estado de la etapa de Dastis, su subsecretaria y el director general de política internacional de Rajoy en el Gabinete, dentro de La Moncloa.

Dastis, diplomático de carrera y de 62 años, soñaba con ser embajador en Roma hace años. Fue el destino que quería pedirle a Rajoy en noviembre de 2016 cuando el entonces presidente le llamó para que sustituyese al polémico José Manuel García Margallo, entre otras razones porque quería encabezar una legación lo más cerca posible de Madrid, donde está radicada hace años su familia. Aunque fue embajador en Holanda, la mayoría de su trayectoria ha estado relacionada en distintos gobiernos con Bruselas y con la Unión Europea.

El viernes pasado el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez nominó un total de cinco nuevos embajadores de los más de 40 pendientes y comenzó los trámites del preceptivo plácet para otra veintena, entre ellos el de Dastis a Roma, como ha avanzado hoy el portal digital thediplomatinspain.

No será el único alto cargo del Gobierno Rajoy que acabará ahora en una embajada. Los tres secretarios de Estado de esa etapa han hablado personalmente con el ministro Borrell y le han planteado sus deseos, que en gran medida parece que serán correspondidos. El anterior secretario de Estado de Exteriores, Ildefonso Castro, tiene el visto bueno para ser embajador en Irlanda, un país en el que ya estuvo en otra época de diplomático y que le complace especialmente. El anterior secretario de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Fernando García Casas, había sugerido en un primer momento su preferencia por la embajada de Chile pero ahora ha surgido la oportunidad de un cambio en la embajada de Brasil y será ahí donde será ubicado.

El problema mayor está surgiendo con los anhelos que le puso sobre la mesa a Borrell el anterior secretario de Estado de la Unión Europea, Jorge Toledo, con su interés por ser embajador en Japón. Ese puesto lo había reclamado antes también un director general de ese equipo, Fidel Sendagorta, pero esa embajada está considerada entre las de primer nivel y no es seguro que se vaya a cubrir entre esos demandantes.

Los que sí serán orientados a embajadas en el exterior serán la anterior subsecretaria, Beatriz Larrotcha Palma, que será nombrada embajadora en Bélgica, y su marido, Bernardo de Sicart, exembajador en Suiza y en los últimos años director del Departamento de Asuntos Internacionales en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno con Mariano Rajoy, que ahora tomará el mando de la Embajada de España en Luxemburgo.

Bernardo de Sicart trabajó durante buena parte del mandato de Rajoy con el entonces jefe de gabinete del presidente, Jorge Moragas, también diplomático y que desde febrero había sido destinado como embajador de España en Naciones Unidas. El propio Borrell confirmó la semana pasada, en una entrevista en Onda Cero, que los puestos de embajadores de España en Washington y Nueva York serían relevados por razones de confianza política. Moragas, que había mantenido una charla con Borrell durante su reciente viaje a Estados Unidos con los Reyes, esperaba quedarse y cumplir su mandato. Había trasladado incluso a su familia. Ahora dejará Nueva York y será ubicado en otra embajada.

El sustituto de Moragas como embajador en la ONU será Agustín Santos Maraver, un veterano diplomático que desde abril del 2017 era cónsul de España en Perpinyà y que en 2011 fue embajador ante la ONU y los organismos internacionales con sede en Ginebra, y antes director del gabinete del ministro de Exteriores en tiempo de José Luis Rodríguez Zapatero.

El ministro Borrell también ha confirmado que no tiene ninguna intención de renovar el cargo de embajador de España en Marruecos, que es una de las plazas más sensibles y que ocupa desde 2015 el también veterano diplomático Ricardo Díez-Hochleitner Rodríguez. Este diplomático fue, además y entre 2002 y 2011, secretario general de la Casa del Rey y en 2011 encabezó la embajada de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El Gobierno, por su parte, ha empezado a tramitar también algunos nombramientos de embajadores de los considerados profesionales, ocupados por diplomáticos de carrera y sin grandes significaciones políticas. El viernes pasado el Consejo de Ministros designó así al nuevo embajador en la República de Costa de Marfil, Ricardo López-Aranda Jagu; al embajador en la República Gabonesa, Fernando Alonso Navaridas; al embajador en la República de Haití, Pedro José Sanz Serrano; al embajador en el Estado de Kuwait, Álvaro Rodríguez Álvarez; y, finalmente, al embajador en Túnez, Guillermo Ardizone García, hasta ahora el último responsable de la Oficina de Información Diplomática (OID).

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