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El Gobierno recupera la reproducción asistida pública para mujeres lesbianas y sin pareja

"Se acabó la misoginia", señala la secretaria de Estado de Igualdad

Imagen microscópica de un espermatozoide fecundando un óvulo. En vídeo, las mujeres recuperan su derecho a la reproducción asistida (ATLAS)

Los tratamientos de reproducción asistida (inseminación artificial o fecundación in vitro, entre otros) dejarán de estar vetados en la Sanidad pública para mujeres sin pareja y lesbianas a partir de 2019. Así quedaron en 2013 cuando el Ministerio de Sanidad, con Ana Mato a la cabeza, lo restringió en exclusiva a “parejas integradas por un hombre y una mujer”. El Gobierno lo aprobó ayer en el Consejo de Ministros como parte de una batería de iniciativas coincidiendo con la celebración del Orgullo Gay.

la secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, confirmó en redes sociales la información, adelantada el jueves por la cadena SER. “En 2013 el requisito era el de esterilidad y solo para mujeres heterosexuales con pareja. Pero hoy se acabó la misoginia”, escribió Murillo en su cuenta de Twitter. “El Sistema Nacional de Salud recupera reproducción asistida para mujeres lesbianas o mujeres sin pareja. El Gobierno devuelve derechos”.

Los tratamientos de reproducción asistida quedaron vetados a parejas de lesbianas y a mujeres solas en la sanidad pública hace cinco años, aunque distintas comunidades autónomas —como Andalucía, Comunidad Valenciana o Cataluña, entre otras decidieron no cumplir ese veto en su territorio. En la Comunidad de Madrid, se revirtió tras una sentencia que condenaba a la Consejería de Sanidad y a la Fundación Jiménez Díaz por negarse a inseminar a una pareja de mujeres, en un caso que litigó la asociación Women’s Link.

La presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, Uge Sangil, confirmó que el martes pasado se reunieron con la ministra de Sanidad, Carmen Montón, y esta les anunció el cambio. “Lógicamente, nos parece un avance de los derechos”.

Aquella restricción –cuyo impacto económico y ahorro al sistema público no se ha valorado– iba acompañada de otras: limitación a dos del número de ciclos ofrecidos por la sanidad pública y fijar un tope máximo de edad en 38 años. Es cierto que, como recoge un curso del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), las tasas de éxito disminuyen exponencialmente a partir de esa edad, pero hay opciones (congelación previa de ovocitos o embriones, fecundación asistida) que ayudan precisamente cuando el tiempo de ser madre se acorta. De hecho, entre los centros privados hay un acuerdo de poner ese límite en los 50 años.

El acuerdo del Consejo de Ministros solo menciona las limitaciones de las lesbianas y mujeres solas, no las otras que impuso el PP.

En España, más del 80% de los tratamientos de reproducción asistida los realiza la sanidad privada. De acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Fertilidad, en 2015 se realizaron unos 130.000 ciclos de fecundación in vitro y casi 39.000 inseminaciones. Solo el IVI atendió ese año a 20.747 en primera visita, lo que no quiere decir que luego siguieran adelante, como indica la propia empresa, pero da una idea del volumen de afectadas por las restricciones. De ellas, 3.530 (el 17%) eran mujeres sin pareja, y otras 377 (el 1,8%), lesbianas con pareja.

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) indicó ayer su satisfacción con la medida, pero señaló que esta pertenecía a un paquete de restricciones, como el copago de los jubilados, que pide que se reviertan.

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