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La ausencia del doctor Vela obliga a suspender el juicio por bebés robados

El procesado, de 85 años, está ingresado por problemas médicos, según su abogado

Protesta ante la Audiencia Provincial de Madrid.

Este miércoles debería haber quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Madrid el primer juicio por robo de bebés en España.  Pero el procesado, Eduardo Vela, de 85 años, no se ha presentado y la presidenta del tribunal, María Luisa Aparicio, ha decidido suspenderlo de momento. Según el letrado de Vela, Rafael Casas, su cliente está "ingresado en urgencias" desde esta mañana aunque ayer por la noche ya tuvo que ser atendido "por dolores y mareos" en su domicilio. Fue la familia quien lo trasladó a un centro hospitalario.

La presidenta del tribunal ha preguntado al abogado si estaría de acuerdo en hacer, al menos, las declaraciones por videoconferencia previstas para este miércoles con dos periodistas francesas que grabaron a Vela con cámara oculta, pero Casas se ha opuesto.

El día anterior, al finalizar la primera sesión del juicio, el abogado ya preguntó si su cliente podía ausentarse este miércoles. Aparicio le contestó entonces que no veía por qué, ya que había seguido la primera sesión sin problemas. Vela intentó no acudir al juicio el primer día alegando problemas graves de salud, pero el forense de la Audiencia Provincial dictaminó que estaba en condiciones físicas y mentales para afrontar el proceso.

Este miércoles, el abogado del exdirector de la clínica San Ramón se ha limitado a mostrar un mensaje en su teléfono móvil a la sala como prueba del estado de salud de su cliente. Mientras el tribunal esperaba un documento oficial del centro hospitalario, ha decidido suspender el juicio. Una vez se aclare el estado de salud de Vela, que según fuentes jurídicas está en urgencias, pero no ingresado, se fijaría una nueva fecha para el juicio en los siguientes 30 días hábiles.

La suspensión ha frustrado a los afectados por robo de bebés que esperaban en la puerta de la Audiencia Provincial. "¿Dónde está Vela?", preguntaban a gritos.

La primera sesión del juicio

La fiscalía pide para Vela 11 años de cárcel. La mujer que ha logrado sentarlo en el banquillo es Inés Madrigal, nacida en la madrileña clínica San Ramón en 1969. Su madre adoptiva declaró en 2013 que Vela le enseñó a fingir un embarazo y que le entregó a la niña como “regalo”. El médico lo niega y ayer martes contestó a casi todas las preguntas con un “no sé, no lo recuerdo”, incurriendo en contradicciones respecto a lo declarado en la instrucción. 

Inés Madrigal llevaba 10 años esperando ese momento. Desde que, tras leer en EL PAÍS un reportaje sobre robo de bebés en la clínica San Ramón, revisó su documentación y comprobó que era falsa: el doctor Eduardo Vela firmaba como asistente a un parto que nunca se había producido, porque en la casilla de la madre figuraba el nombre de una mujer que no podía tener hijos. La misma —la madre adoptiva de Madrigal— que le explicó a ella que el doctor se la había entregado en 1969 "como regalo" tras enseñarle a "fingir un embarazo" porque la madre biológica era "una mujer casada que había tenido una aventura". Cuando este martes, en la primera sesión del juicio, vio al doctor sentado en el banquillo, Madrigal se sintió solo parcialmente satisfecha.

El suyo es el único caso que ha prosperado entre casi 2.000 denuncias, pero lo que más le habría gustado —"que Vela contara lo que sabe, que facilitara reencuentros entre madres e hijos"— no ha ocurrido. El ginecólogo retirado contestó ayer a casi todas las preguntas con un "no sé, no lo recuerdo". Madrigal se ha hecho cuatro pruebas de ADN, sin éxito, buscando a su familia biológica. "Es un proceso muy doloroso", explicó.

Contradicciones

Durante la instrucción, Vela reconoció su firma en el documento que aseguraba que había asistido al parto de Inés Pérez, la madre adoptiva de Madrigal. "No sabía lo que firmaba", declaró entonces. Este martes, sin embargo, cuando la fiscal le mostró de nuevo el documento, dijo: "No es mío". Cuando le pidieron que explicara dónde se guardaba el registro de los bebés de la clínica San Ramón contestó: "No lo sé".

En 1981, sin embargo, interrogado por la policía durante una investigación por tráfico de bebés en el mismo centro, Vela declaró que tenían un libro en el que se hacía constar la identidad de la madre y el nombre de los adoptantes —aquella investigación no prosperó, pero la clínica fue clausurada—. Y, cuando este martes le preguntaron por Madrigal, de forma casi ininteligible Vela respondió: "No he dado ninguna niña a nadie". Su madre adoptiva, sin embargo, le señaló como el hombre que le había entregado al bebé. Lo hizo en un careo durante la instrucción del caso, y como imputada, ya que pactó con su hija adoptada que esta la denunciara para facilitar el proceso. Pérez falleció en 2016, a los 93 años.

Cuando la fiscal le preguntó por qué no había pedido indemnización, Inés Madrigal contestó: "No estamos aquí por dinero. Precisamente por dinero hubo esa compraventa de bebés". Al salir del juzgado la esperaban, emocionadas, mujeres convencidas de que hace años las engañaron. Procedían de distintas provincias, se habían pedido el día libre para arropar a Madrigal, que ha llegado donde ellas no pudieron. Vela fue abucheado al salir de la primera sesión del juicio. A la segunda y última no se ha presentado.

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