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“No lo sé. No lo recuerdo”: así ha respondido Vela en el primer juicio por robo de bebés

El exmédico, de 85 años, alegó problemas de salud, pero el forense de la Audiencia Provincial concluyó que está en condiciones para afrontar el proceso

Eduardo Vela, durante su declaración.

"No lo sé... No lo recuerdo".

Así ha respondido Eduardo Vela, el médico procesado por detención ilegal, suposición de parto y falsificación en documento oficial, a casi todas las preguntas de la fiscal y el abogado de la acusación, Guillermo Peña, en el primer juicio por robo de bebés.  La fiscalía pide para él 11 años de cárcel.

El nombre de Eduardo Vela es el más repetido en las denuncias por sustracción de niños, pero de momento solo ha prosperado este caso. Inés Madrigal, la mujer que ha sentado al médico en el banquillo este martes en la Audiencia Provincial de Madrid, denunció a su madre adoptiva, Inés Pérez, para agilizar el proceso. Ella reconoció a Vela en un careo durante la fase de instrucción y relató en los juzgados de Plaza de Castilla que el doctor le había enseñado a "fingir un embarazo" -"Me decía que no fuera a la peluquería, que hiciera como que tenía ganas de vomitar y que me pusiera cojines para simular la barriga"- y que posteriormente le había entregado un bebé (Madrigal) como "regalo" en la clínica que dirigía, San Ramón en junio de 1969.

El exdirector de la clínica San Ramón, de 85 años, ha intentado impedir el comienzo del juicio hasta el último momento, alegando problemas graves de salud. El médico forense enviado por la Audiencia Provincial para examinarle concluyó que se encuentra en condiciones físicas y psicológicas para afrontar el juicio y, este martes el tribunal ha resuelto finalmente que comenzara el juicio.

Durante la instrucción, Vela reconoció su firma en el documento oficial de un parto que nunca existió, ya que Inés Pérez no podía tener hijos. "No sabía lo que firmaba", declaró entonces. Hoy, sin embargo, cuando la fiscal le ha mostrado de nuevo el documento en el juicio en la Audiencia Provincial ha dicho: "Eso no es mío".

Preguntado por cuál era el protocolo cuando una mujer entraba en la clínica a dar a luz, Vela ha negado con la cabeza -"Yo me encargaba del tema médico", ha dicho-. Y cuándo le han inquirido por quién y dónde se guardaban los registros de los bebés nacidos ha contestado: "No lo sé". En 1981, sin embargo, cuando la policía le tomó declaración en el curso de una investigación por tráfico de recién nacidos en la clínica San Ramón, Vela declaró que en el centro tenían un libro en el que se hacía constar la identidad de la madre, las circunstancias del parto, el nombre de los padres adoptantes, así como qué personas les avalaban.

Cuando le preguntaron por el caso concreto de Inés Madrigal, de forma ininteligible -ha tenido que repetirlo en voz alta la fiscal-, Vela ha contestado: "Yo no le he dado ninguna niña a nadie".

Madrigal ha recordado en su declaración que empezó a investigar sus orígenes después de ver un artículo en EL PAÍS sobre robo de bebés en la clínica San Ramón. Al revisar su documentación, comprobó que era falsa. "Fue un bofetón emocional. Un palo terrible". Hasta ese momento, ella, que sabía que era adoptada desde los 18 años, pensaba que su madre biológica la había entregado porque no podía hacerse cargo de ella. A su madre adoptiva, Inés Pérez, le dijeron que era una mujer casada que había tenido una aventura mientras su marido estaba fuera.

Madrigal se ha hecho cuatro pruebas de ADN para cotejarlas con otras mujeres, buscando a su familia biológica. Todas han dado un resultado negativo. "Es un proceso muy doloroso", ha explicado la denunciante, quien ha resumido la batalla constante de afectados como ella por conocer la verdad y los escasos recursos con los que cuentan. "Cruzamos datos, fechas, listados...".

Cuando la fiscal le preguntó por qué su abogado no había solicitado indemnización por daños morales, Madrigal ha contestado: "No estamos aquí por dinero. Precisamente por dinero hubo esa compraventa de bebés en nuestro país".

Después de Madrigal, han declarado en el juicio, como testigos, un antiguo socio de Vela y cuatro extrabajadoras de la clínica, además de su mujer, Adela Bermejo. El primero, Manuel Fernández Marcote, declaró durante la instrucción que Vela se "encargaba de todo" en la clínica, pero este martes, en el juicio, ha manifestado que no lo recordaba. Solo ha asegurado que tenían un administrador al que echaron "porque faltaba dinero".

La testigo Margarita Carnicer ha relatado a continuación cómo Inés Pérez, la madre adoptiva de Madrigal, acogió en su casa a Paquito, un niño que vivía en una chabola. La mujer siempre pensó que Vela le había entregado a la niña en agradecimiento por haber cuidado a aquel niño y por mediación de un sacerdote, ya fallecido, que la vio atender a los pequeños desamparados que recalaban en un convento hasta que sus padres estaban en condiciones de mantenerlos.

Iluminada García, enfermera en San Ramón entre 1966 y 1976, negó haber oído rumores sobre robo de bebés o adopciones irregulares en la clínica. Sin embargo, su compañera María Teresa Bermejo, sí ha contado a continuación que "todas las enfermeras" comentaban entonces que había "monjas que llevaban mujeres solteras embarazadas" al centro. La religiosa María Gómez Valbuena, mano derecha del doctor Vela en aquella época, también llegó a estar imputada en una causa similar, pero falleció cuatro días después de ser citada en el juzgado. Cuando le preguntaron en concreto por el caso de Madrigal, Bermejo respondió: "Me está dejando blanca. No tenía ni idea. Comprenderá que no nos lo iban a contar a nosotras".

La última testigo en declarar ha sido María Pilar Gangas, auxiliar en San Ramón, quien aseguró que nunca había oído rumores sobre adopciones irregulares en la clínica. "El doctor Vela es el mejor jefe que he tenido, la mejor persona que conozco", ha manifestado.

Al llegar y al salir, esperaban a Madrigal varias decenas de miembros de asociaciones de afectados por robo de bebés, la mayoría mujeres. Procedían de distintas provincias y en algún caso, se habían pedido el libre para apoyar a Madrigal, que ha llegado donde ellas no pudieron. Al terminar el juicio, se abrazaron, entre lágrimas, y abuchearon a Vela cuando abandonó la Audiencia Provincial en coche. Madrigal confía en que su caso sirva para ayudar a otros. No busca ver a Vela en prisión, ha repetido, pero sí le gustaría que "contase la verdad y facilitase los reencuentros" entre madres e hijos. De momento ella, sigue buscando a su madre biológica. Su madre adoptiva, Inés Pérez, a la que denunció para que el proceso avanzara, falleció en diciembre de 2016, a los 93 años. "Estamos aquí gracias a ella. Fue muy valiente".

El juicio quedará visto para sentencia este miércoles tras la declaración de otros cinco testigos, entre ellos, un policía y dos periodistas francesas que grabaron a Vela con cámara oculta. El abogado del exmédico pidió que su cliente no fuera a la sesión de mañana, pero la juez le contestó que no veía motivo para su ausencia, y turno de última palabra, si lo desea, puesto que el forense había determinado que estaba en condiciones físicas y mentales para afrontar el proceso.

El abogado de Vela, Rafael Casas, también ha insistido en que los posibles delitos han prescrito. El abogado de Madrigal, Guillermo Peña, ha contestado que la detención ilegal tiene unos "efectos permanentes" y la presidenta del tribunal ha zanjado el debate afirmando que esa cuestión se resolverá más adelante,  una vez que se dicte la sentencia tras la celebración del juicio.

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