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Antonio Caño destaca el papel de EL PAÍS contra la intolerancia

El director del diario subraya cómo siempre ha buscado el periodismo de calidad

Antonio Caño, Soledad Gallego-Díaz y Juan Luis Cebrián, anoche en el círculo de Bellas Artes. En vídeo, el discurso completo de Antonio Caño, director de EL PAÍS.

Antonio Caño, director de EL PAÍS, resaltó ayer, durante la ceremonia de los Premios Ortega y Gasset, el papel de este diario como referente contra la intolerancia, y rindió un homenaje a Juan Luis Cebrián. “Celebramos hoy de alguna forma la historia del periódico EL PAÍS, que siempre ha buscado su espacio entre el periodismo de calidad. Una historia que en esta edición se hace particularmente presente porque será la última bajo la presidencia del fundador y primer director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián”.

“Sé que seguirás escribiendo durante mucho tiempo en el periódico que sacaste adelante, junto a Jesús Polanco y José Ortega, pero quiero desde aquí, como pequeño homenaje, darte sinceramente las gracias por tu dedicación constante durante estos 42 años”, le dijo el director del periódico a Cebrián desde el atril.

Caño, que hoy participará en un encuentro organizado por el Parlamento Europeo y EL PAÍS, para debatir el auge de las llamadas fake news, fenómeno de gran trascendencia para el futuro del periodismo, tuvo también palabras de reconocimiento a Sol Gallego-Díaz, de la que aseguró que es un valor insustituible y una referencia constante. “Felicidades, Sol, por este premio, justo, pero sin duda escaso para tus enormes merecimientos”.

Tras felicitar al resto de los premiados, el director destacó, entre los trabajos que concursaron, “la investigación encabezada por el periodista de EL PAÍS David Alandete sobre la injerencia de hackers rusos” en Cataluña, “el mayor éxito periodístico del año en España”, comentó.

“No es costumbre de este premio ni de esta casa mirarse al ombligo ni enfatizar lo propio. Pero es importante en estos tiempos de tremenda confusión y agitación emocional, recordar que EL PAÍS nació para dar voz a los que no la tenían, para llenar de contenido una democracia incipiente y para otorgar el derecho a la libertad de expresión a una sociedad que apenas la conocía. Ese objetivo prevalece hoy frente a viejos y nuevos inquisidores e intolerantes”, añadió Caño.

El discurso íntegro de Antonio Caño

Este es el discurso que pronunció ayer el director de EL PAÍS, Antonio Caño, en la entrega de los Premios Ortega y Gasset:

"Autoridades, queridos amigos,

Bienvenidos a esta nueva edición de los premios Ortega y Gasset. Déjenme darle una bienvenida especial a mis colegas de la alianza de diarios LENA, los directores de Le Figaro, Le Soir, Die Welt, Gazeta Wyborcza, La Repubblica, Tages Anzeiger y Tribune de Geneve.

Bienvenidos y Muchas gracias queridos colegas y amigos. Mañana nos encontraremos en un acto muy interesante organizado por el Parlamento Europeo y EL PAÍS para discutir sobre un fenómeno de tanta trascendencia para el futuro del periodismo y de las sociedades democráticos como es el auge de las llamadas fake news, las noticias falsas dispersadas de forma organizada y sistemática con el fin de desestabilizar y debilitar la democracia.

Aunque mañana es el día de profundizar en el enorme peligro de las fake news, es bueno recordarlo hoy en este foro en el que se celebra el periodismo de calidad y también, de alguna forma, se celebra la historia del periódico EL PAÍS, que siempre ha buscado su espacio entre el periodismo de calidad. Una historia que, en esta edición de los Premios Ortega se hace particularmente presente con la particularidad de que serán los últimos bajo la presidencia del fundador y primer director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián.

Juan Luis: sé que seguirás escribiendo todavía durante mucho tiempo en el periódico que sacaste adelante, junto a Jesús Polanco y José Ortega, pero quiero desde aquí, como pequeño homenaje, darte sinceramente las gracias por tu dedicación constante durante estos 42 años. EL PAÍS es y será siempre tu casa.

El valor histórico de esta edición está remarcado también por el reconocimiento a toda una carrera que recae en el nombre, yo diría que ya mítico en nuestra profesión, de Sol Gallego Díaz. Estoy seguro de que todos los que estáis aquí habéis leído a Sol Gallego y la mayor parte la conocéis personalmente. No voy por tanto a descubrir sus valores profesionales y personales. Pero sí quiero recalcar, como director de EL PAÍS, que Sol Gallego es para todos quienes trabajamos en nuestro periódico un valor insustituible y una referencia constante. Felicidades, Sol, por este premio, justo, pero sin duda escaso para tus enormes merecimientos.

Felicidades a otros queridos amigos míos y de nuestro periódico. A Daniel Moreno, el director de Animal Político, el periódico digital mexicano que publicó La Estafa Maestra, premio a Mejor Historia o Investigación Periodística. Entre quienes hicieron posible ese gran logro periodístico quiero señalar a Salvador Camarena, gran colega de México cuya aportación fue vital en el nacimiento hace cinco años de la edición americana de EL PAÍS. Gracias Salvador.

Felicidades a Inger Díaz Barriga por su podcast Mejor vete, Cristina. Felicidades a la agencia Efe y a los fotógrafos Marcela Miret y David Armengou por su imagen premiada que daba cuenta de la magnitud de los atentados del pasado mes de agosto en Barcelona, unos atentados que desgraciadamente pasaron con demasiada rapidez a un segundo plano ante la agudización de la crisis política en Cataluña.

Y felicidades igualmente a todos los trabajos que concursaron en este premio, entre los que me van a permitir que destaque la investigación encabezada por el periodista de EL PAÍS David Alandete sobre la injerencia de hackers rusos en los acontecimientos políticos catalanes, desde mi punto de vista el mayor éxito periodístico del año en España.

No es costumbre de este premio ni de esta casa mirarse al ombligo ni enfatizar lo propio. Pero es importante en estos tiempos de tremenda confusión y agitación emocional, y en una edición en la que, como decía antes, la carga histórica es mayor que en otras ocasiones, es importante recordar que EL PAÍS nació para dar voz a los que no la tenían, para llenar de contenido una democracia incipiente y para otorgar el derecho a la libertad de expresión a una sociedad que apenas la conocía. Ese objetivo ha prevalecido a lo largo de todo nuestro recorrido fuese cual fuese la dificultad a la que hemos tenido que hacer frente, y prevalece hoy frente a viejos y nuevos inquisidores e intolerantes.

En EL PAÍS se han hecho grandes transformaciones en los últimos años. Además de sus fortalezas tradicionales, el periódico es hoy un punto de referencia de la innovación digital y una marca de influencia determinante en América Latina. Estamos muy orgullosos de esos logros y entendemos la responsabilidad que eso significa.

Pero por encima de esos progresos, por encima de cualquier circunstancia que lógicamente se produzca en la ya avanzada vida de nuestra cabecera, prevalece, como decía, nuestro compromiso con la sociedad, que no es otro que el del rigor y la profesionalidad. Por encima de todo prevalece nuestro compromiso con el periodismo que nos enseñaron a hacer Juan Luis Cebrián y Sol Gallego.

Muchas gracias"

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