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Manuel Valls sopesa liderar una plataforma constitucionalista para Barcelona

El exprimer ministro francés propone "una candidatura de equipo" para las municipales

manuel valls
Manuel Valls,a su llegada al acto de entrega del premio al Seny de Societat Civil Catalana en Barcelona el pasado día 23.

El exprimer ministro francés Manuel Valls se mostró abierto este domingo a liderar una plataforma de partidos constitucionalistas para el Ayuntamiento de Barcelona en las elecciones municipales que se celebrarán el próximo año. Valls precisó que “aún es pronto” para concretar si esa propuesta implica al PP y el PSC, además de a Ciudadanos, el partido que le ofreció hace unos días ser el cabeza de cartel para desbancar a Ada Colau de la alcaldía barcelonesa.

Valls explicó en Catalunya Ràdio que no ha salido “de un partido de Francia para entrar en otro partido”, aunque reconoció que le interesa participar en un proyecto para Barcelona, la ciudad en la que nació y pasó muchos veranos de su infancia y adolescencia y en la que se le ha visto en las últimas semanas. Su última aparición pública fue el pasado 18 de marzo encabezando una manifestación convocada por Societat Civil Catalana (SCC) en la que se pedía al independentismo la formación de un Gobierno con seny (sensatez).

“Si yo puedo ayudar a una solución para Barcelona, esto sí que me interesa. Lo tengo que decidir por mí y tengo que ver si las condiciones son posibles”, añadió Valls, quien dijo que se trataba de “un proyecto precioso, único”. Sin embargo, la trascendencia de sus declaraciones radica en que plantea un modelo de candidatura “de un equipo, de un proyecto, de una plataforma abierta que no sea de un solo partido”, dijo.

El ex primer ministro señaló que se ha marcado el próximo verano como plazo máximo para tomar una decisión. Queda por ver la respuesta de la dirección política de Ciudadanos a esa propuesta y, especialmente, si se suman a ella el PP y el PSC.

El secesionismo también busca una lista única

El filósofo y tertuliano Jordi Graupera, residente en Nueva York, lanzó en marzo la idea de una candidatura única del independentismo para desalojar a Ada Colau. Es una idea que avalan ya 25.000 firmas para reclamar la celebración de unas primarias para escoger al mejor candidato secesionista a las elecciones de 2019, dice la página en Internet. Los partidos tradicionales recibieron con frialdad la propuesta, pero al cabo de un mes el PDeCAT se abrió oficialmente a contemplarla, mientras que ERC la mira con más recelo y su candidato, Alfred Bosch, antepone un hipotético plan de ciudad a la elección de un candidato.

Con el partido naranja comiéndole el terreno a los populares en todas las encuestas para gobernar España no será fácil que el PP de Barcelona acepte diluirse en esa candidatura, en la que todo el protagonismo sería para Ciudadanos. Otro tanto podría suceder con el PSC, una formación que reclama con insistencia huir de los bloques políticos y se reivindica como la solución intermedia, aunque su líder, Miquel Iceta, se ha manifestado en los últimos meses en dos ocasiones junto a los dirigentes de Ciudadanos y el PP convocados por Societat Civil en contra del independentismo.

La posibilidad de que Valls sea candidato sí revela, en cualquier caso, que Barcelona se dibuja cada vez más como una plaza estratégica para todos los partidos y uno de los caballos de batalla de las elecciones municipales que se celebrarán en mayo de 2019.

Los comunes tienen en la capital catalana su principal bastión electoral y político. El independentismo sueña con arrebatar la vara de mando a Colau, que la ciudad se entregue a la estrategia secesionista y abandone la ambigüedad de estos años. Los partidos que defienden la continuidad de Cataluña en España también quisieran desalojar a la alcaldesa, pero por motivos bien distintos.

En este panorama, la cuestión decisiva es si es posible agrupar fuerzas frente a Colau desde uno y otro frente político o si la dispersión vuelve a jugar a favor de la alcaldesa, como ya sucedió en 2015. Entonces Colau llegó al cargo con el resultado más bajo desde que hay democracia (11 concejales de 41), pero la falta de una alternativa le favoreció, ya que la ley electoral convierte en alcalde al líder de la lista más votada si no hay otro candidato que reúna más apoyos.

Un partido emergente

Ahora la situación es muy distinta y Ciudadanos se ha convertido en la fuerza emergente de la política catalana: el 21 de diciembre fue el partido más votado en las elecciones autónomicas en el conjunto de Cataluña y también en la ciudad de Barcelona, donde ganó en siete de los 10 distritos. Queda por ver si esa ola perdura hasta las municipales del próximo año y de ahí la apuesta de Albert Rivera de que Manuel Valls lidere la lista de Ciudadanos.

El ofrecimiento trascendió el pasado día 20 y lo confirmó el propio Rivera, quien elogió del político francés su “talento y nivel” y el hecho de que fuera “un demócrata convencido, amigo de España y de Europa”. Valls respondió entonces: “Me lo voy a pensar”. Ayer desveló por dónde van sus pensamientos y se supone que el líder de Ciudadanos apoya esa candidatura amplia que propone Valls, quien aseguró que no vendrá “a decir mentiras a la gente”. Afirmó que conoce bien Barcelona, pero es consciente de que deberá documentarse y pasearse más de lo que ha hecho hasta ahora.

“Lo que necesita Barcelona es un alcalde, un equipo, un proyecto para que esta ciudad siga siendo una marca internacional y una ciudad con convivencia”, dijo el ex primer ministro, quien insistió en que está hablando con muchos representantes de la sociedad civil, desde empresarios a intelectuales, sobre la candidatura amplia que propone.

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