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El constitucionalismo se manifiesta unido y pide un Govern con ‘seny’

Manuel Valls, Rosa Maria Sardà y el exfiscal Jiménez Villarejo, unidos en los parlamentos finales

Participantes en la manifestación de Societat Civil Catalana este domingo en Barcelona.

Los partidos constitucionalistas se manifestaron este domingo de nuevo por las calles de Barcelona para reclamar la formación de un Govern que abandone sus planes independentistas y haga suyo el seny (sentido común), en el marco de la Constitución y el Estatuto de autonomía. El acto fue convocado por Societat Civil Catalana y reunió a miles de personas, que marcharon junto a líderes políticos y personalidades de diversos ámbitos e ideologías, unidas por su oposición a la independencia de Cataluña y la necesidad de respetar la legalidad

Ahora más que nunca, seny, fue el lema de la marcha y de la pancarta que abrió la marcha para recorrer los poco más de cien metros que separaban el Pla de Palau de Barcelona, muy cerca del mar, hasta la estación de Francia. De ese lugar partieron en 1939 los vencidos de la Guerra Civil española y, años después, empezaron a llegar los inmigrantes procedentes de otros pueblos de España que vinieron a Cataluña en busca de un futuro mejor.

Esa coincidencia la recordaron algunos de los oradores de diferentes sensibilidades que intervinieron desde el escenario colocado muy cerca de la entrada de la estación ferroviaria para resaltar la necesidad de que Cataluña esté unida socialmente. Y eso no será posible, insistieron, si el secesionismo sigue apostando por la vía unilateral, no se respeta la Constitución y no se abre el diálogo político entre las instituciones para solucionar el embrollo político que vive Cataluña y su encaje en España.

Tras la pancarta de la cabecera se colocaron los dirigentes de las tres formaciones constitucionalistas: Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, que anunció su presencia a última hora del sábado en ausencia de Inés Arrimada, la líder del partido en Cataluña; Miquel Iceta, primer secretario del PSC, y Xavier García Albiol, presidente del PP catalán. Junto a ellos desfilaron también, el ex primer ministro francés Manuel Valls, la actriz Rosa Maria Sardà y el exfiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, entre otros.

Ministra y diputados

Por parte del PP asistieron la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat; el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo y diputados autonómicos de este partido. También acudieron parlamentarios autonómicos de Ciudadanos y su portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, mientras que en la representación socialista estaban Núria Marín y Carles Ruiz, alcaldes de L’Hospitalet y Viladecans, respectivamente, además de integrantes de la ejecutiva federal del PSOE.

La puesta en escena de la marcha fue muy similar a las de las dos manifestaciones multitudinarias convocadas por el independentismo el pasado mes de octubre tras la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre y la declaración de independencia aprobada por el Parlament el día 27, con abundancia de banderas y globos rojos y amarillos.

La Guardia Urbana de Barcelona cifró ayer la asistencia en 7.000 personas y los organizadores la estimaron en 200.000. Cifras al margen, la aplicación del artículo 155 de la Constitución y los efectos provocados por la actuación de la justicia parecen haber calmado la inquietud mostrada hace tan solo cinco meses por las decenas de miles de personas que entonces se manifestaron en Barcelona en favor de la unidad de España y en contra de la secesión.

En la marcha de ayer los manifestantes volvieron a exhibir banderas catalanas, españolas y europeas, así como pancartas con lemas muy variados contra el proceso independentista. La consigna más coreada fue “No nos engañan, Cataluña es España”, pero también se volvieron a oír gritos a favor del ingreso en prisión del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

Sardà y Villarejo

La actriz Rosa Maria Sardà intervino con un discurso en el que recalcó la fractura social que ha dejado el proceso independentista. “Ya sabemos que no somos buenos catalanes. Vivimos en un país dividido, con mucha gente enfadada y en el que las posturas políticas parecen irreconciliables”, dijo. Por eso reclamó “pluralismo y transversalidad” en la acción política y pidió “que todo el mundo actúe con la razón y no con la tripa”. Nada de eso sucede ahora, añadió, por lo que solicitó a Mariano Rajoy y a Carles Puigdemont, “que dejen de jugar a ver quién la tiene más larga porque lo que pasa en Cataluña es un problema que afecta a toda España”.

El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo fue uno de los oradores más aplaudidos y formuló durísimas críticas contra los líderes independentistas. Así, se felicitó de que el expresidente Artur Mas ya esté condenado por desobediencia por la organización de la consulta el 9 de noviembre de 2014 y aplaudió el trabajo de jueces y fiscales. “Estamos hartos de que nos gobierne un partido delincuente”, dijo, en referencia a la extinta Convergència, al tiempo que mostraba la sentencia del caso Palau que condenó a ese partido por beneficiarse del desvío de 6,6 millones de euros.

Manuel Valls: “El ‘procés’ ha fracasado”

El exprimer ministro francés Manuel Valls, el orador más ovacionado, aseguró que el proyecto independentista “ha fracasado” porque ningún país europeo lo apoyó y porque cambiar las fronteras del viejo continente va aparejado a la guerra. Nacido en Barcelona, Valls realizó su intervención en catalán y abogó mil veces por la unidad territorial. “En París, Bruselas, Waterloo o Berlín queremos una España unida con una Cataluña orgullosa de ser catalana, española y europea”, dijo, al tiempo que confesó que lloró cuando “una minoría” silbó al Rey en la manifestación de Barcelona tras los atentados yihadistas.

Antes de que se iniciara la marcha, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, reclamó a las fuerzas independentistas que dejen de “engañar” a los ciudadanos y admitan en público lo que confiesan en privado. “Todos reconocen que ha fracaso el procés, que se ha agotado, que ha muerto”, dijo.

Del mismo modo, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, aseguró que había acudido a la manifestación para mostrar su “indignación” porque Cataluña no tiene Govern y urgió a acabar con esa situación para que no se aplique más el artículo 155.

Otro de los oradores más jaleados fue Jordi Cañas, exdiputado de Ciudadanos en el Parlament, quién se mofó de la llamada “revuelta de las sonrisas”, la expresión que empleó el independentismo para referirse a su capacidad de movilización.

José Rosiñol y Alex Ramos, presidente y vicepresidente de Societat Civil, reclamaron que se acabe de una vez con el proceso independentista y que haya un Govern que se ocupe de los problemas de los catalanes. De no ser así y si se repitiera un Govern secesionista, “se obligaría al Gobierno a mantener medidas que luego no gustan”, vaticinó.

El exdiputado del PP en el Parlament Juan Milián afirmó, para rebatir un eslogan de la CUP, que las calles “serán siempre de todos”, no solo del independentismo y recalcó su fracaso. “Apostaron contra España y han perdido. Apostaron contra esta mayoría social y han perdido. Nunca más nos van a callar”, aseguró.

El acto finalizó con El cant de la senyera, en referencia a la identidad catalana; el himno de la alegría, por la europea, y el himno de España, al tiempo que se iban alternando las tres banderas en la pantalla gigante del escenario.

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