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El ‘caso Cifuentes’ enfrenta al PP de Madrid y al nacional

La dirección regional defiende a su líder frente al silencio de la sede de Génova

Cristina Cifuentes, en la Asamblea de Madrid. Ampliar foto
Cristina Cifuentes, en la Asamblea de Madrid.

“Nadie está por encima de las siglas ni de la estabilidad del Gobierno”. El coordinador del PP, Fernando Martínez-Maillo, lanzó ayer toda una advertencia a la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, que se ha enrocado en su cargo tras la polémica sobre su máster y pese a que ya hay en marcha una moción de censura que pone en peligro el gobierno. Sin embargo, la líder regional mostró ayer su voluntad de resistir —“Por cosas peores hemos pasado”, dijo— y forzar así una decisión directa de Mariano Rajoy. Dos posicionamientos que han provocado grandes fricciones entre el PP nacional y al madrileño.

“Sería un acto de cobardía por parte de la dirección nacional, una cesión al chantaje de un partido minoritario y un error gravísimo dejarla caer por algo que ha hecho bien”, dijo ayer el secretario de Estrategia Electoral del PP de Madrid, Sergio López. “Sería una bajada de pantalones”, añadió, resumiendo el sentir de una parte importante del PP regional, que se ha movilizado en defensa de su presidenta.

“El PP de Madrid va totalmente por libre ya, en descontrol”, contrapone una fuente de la dirección nacional, que lamenta el protagonismo que decidió tener la presidenta de Madrid en la convención nacional del pasado fin de semana —con dos ruedas de prensa justo antes de que hablara Rajoy—. “Si una cosa se le pidió a Cifuentes, fue que aceptara la comisión de investigación que pedía Ciudadanos, porque así todos ganábamos tiempo. Y encima no lo hizo”, añade. “Y luego ha forzado la situación diciendo que solo dimitirá si se lo dice Rajoy, rebotándole el problema. Esto no va así”.

La contundencia con la que el PP autonómico está defendiendo a Cifuentes contrasta con las precauciones y el silencio del PP nacional. Los integrantes del comité de dirección que asesora a Rajoy cada lunes miden al milímetro sus palabras. Y los cargos más prominentes guardan distancias con Cifuentes. El miércoles, ministros como Íñigo de la Serna e Isabel García Tejerina eludieron mostrar su apoyo a la presidenta. Tampoco lo hizo ayer el coordinador Martínez-Maillo —“no hemos tomado ni una decisión ni la contraria”, dijo en RNE sobre la salida de Cifuentes. Y el titular de Justicia, Rafael Catalá, reforzó el mensaje de que la defensa de las siglas está por encima de la continuidad de sus representantes: “Ejercemos una representación porque un partido, una organización que está encima de nosotros, nos ha puesto al frente de la responsabilidad”.

La dirección nacional de la formación conservadora prioriza que el PP mantenga el gobierno de Madrid, pero asume que Cifuentes no dimitirá por si sola. La presidenta autonómica considera que cuenta con el apoyo de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal. Argumenta que no ha cometido ninguna ilegalidad. Y advierte contra cualquier cesión frente a Ciudadanos, el rival electoral del PP, que reclama su dimisión inmediata.

“Yo ni estoy imputada, ni he falsificado ningún currículo, mire a la bancada socialista”, insistió ayer la propia Cifuentes, que se refirió así en la Asamblea de Madrid a la falsa titulación en matemáticas que hasta 2003 figuraba en la ficha del portavoz socialista adjunto en el parlamento regional, José Manuel Franco.