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Bélgica investiga el uso de un dispositivo de geolocalización para rastrear a Puigdemont

Las autoridades del Brabante Valón dicen tener en su poder el artefacto colocado en el coche

Carles Puigdemont, durante una conferencia en Ginebra, Suiza.
Carles Puigdemont, durante una conferencia en Ginebra, Suiza. EFE

Las autoridades belgas investigan un posible delito de violación de la privacidad por la utilización de un supuesto dispositivo para rastrear el paradero del expresidente Carles Puigdemont durante su estancia en el país. La Fiscalía del Brabante Valón, la región a la que pertenece Waterloo, donde el político catalán tenía fijado su centro de operaciones antes de ser detenido en Alemania, ha confirmado que ha iniciado las pesquisas en torno a la colocación de un aparato de geolocalización en el coche modelo Renault Space de matrícula belga empleado habitualmente por Puigdemont y su equipo de apoyo logístico.

El ministerio público del Brabante Valón ha señalado a este diario que la investigación parte de una denuncia de los colaboradores del expresidente, que hallaron el artefacto en cuestión situado en los bajos del vehículo y lo entregaron a las autoridades. Ahora  buscan averiguar quién lo colocó en el vehículo para determinar si se produjo una ilegalidad. La fiscalía de Bruselas, que ayer dejó en libertad sin fianza a los tres exconsejeros que permanecen huidos en Bélgica, confirmó este jueves por la noche la existencia de la investigación, pero rechazó hacer cualquier valoración al estar a cargo de sus homólogos del Brabante Valón.

Puigdemont fue detenido hace casi dos semanas en una gasolinera situada al norte de Alemania, a solo 30 kilómetros de la frontera danesa. El arresto se produjo tras estar sometido a la vigilancia de agentes de la inteligencia española desde su salida de Finlandia, donde había acudido como invitado para impartir varias conferencias. Ante la activación de la orden de detención europea por parte de la justicia española, Puigdemont decidió evitar volver en avión para no ser detectado, y trató de llegar a Bélgica, donde su horizonte penal era presumiblemente más favorable, en un largo trayecto primero en barco hasta Estocolmo desde Helsinki y luego en coche. Cuando fue interceptado en la localidad germana de Schuby llevaba recorridos por carretera unos 1.200 kilómetros. La denuncia sobre el dispositivo es anterior a esa ruta. Fue presentada en febrero, y Bélgica no ha acusado por ahora a nadie de su colocación.

La casa alquilada en Waterloo, municipio situado a 20 kilómetros de Bruselas y parte de la región donde se ha denunciado el presunto seguimiento ilegal, sigue siendo utilizada por el círculo independentista como centro de reunión y punto de encuentro en el que tratar estrategias judiciales, pese a la ausencia de Puigdemont.

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