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Un testaferro de Granados ocultó tres millones en Mauricio tras la detención del político

Mónaco remite al juez del 'caso Púnica' información sobre el vaciado de las cuentas en el Principado del empresario imputado Ramiro Cid

Granados llega al Congreso el 13 de marzo para comparecer en la comisión de la investigación sobre la caja b del PP.
Granados llega al Congreso el 13 de marzo para comparecer en la comisión de la investigación sobre la caja b del PP. EL PAÍS

Mónaco ha remitido al juez del caso Púnica, Manuel García-Castellón, abundante documentación sobre las cuentas bancarias que mantuvo durante años en este país Ramiro Cid, constructor de Valdemoro (Madrid) imputado en la causa. El magistrado sospecha que Cid ayudó a Francisco Granados a ocultar fuera de España las comisiones ilegales. Según la documentación, ocho meses después de que el político fuera encarcelado, el empresario vació estas cuentas y transfirió 3,4 millones de dólares (tres millones de euros entonces) a Isla Mauricio.

La documentación ha sido remitida por las autoridades monegascas en respuesta a la comisión rogatoria cursada el pasado 14 de septiembre por el juez García-Castellón para recabar información sobre las cuentas abiertas en dos entidades financieras del país a nombre de Ramiro Cid, dos familiares suyos y la empresa Sil Assets Limited, registrada en Islas Vírgenes y cuyo beneficiario era el constructor. En dicho escrito, el magistrado detallaba la estrecha relación existente entre Cid y Granados. Según el juez, esta amistad convirtió al primero en uno de los promotores que obtuvo “ingentes beneficios” por los supuestos amaños urbanísticos propiciados por el político entre 1999 y 2014, periodo en el que ocupó sucesivamente los cargos de alcalde de Valdemoro (Madrid), consejero en los gobiernos de Esperanza Aguirre y senador.

García-Castellón destacaba en su petición a las autoridades monegascas que, a cambio de estos favores, Granados recibió regalos y dinero en efectivo, y que parte de este último fue localizado en noviembre de 2015 en una maleta oculta en el domicilio de los suegros del político. Sin embargo, los investigadores sospechan que la mayor parte fue sacada de España de manera ilegal.

Cerca de 1,33 millones de euros fueron remitidos desde 1999 a 2003 a la cuenta que él y su esposa, María Nieves Alarcón, también imputada en la causa, tuvieron hasta 2007 en el BNP Paribas de Ginebra (Suiza). Su descubrimiento por parte de las autoridades helvéticas —junto con los depósitos que también tenía en este banco otro constructor imputado, el ahora arrepentido David Marjaliza— permitió iniciar la Operación Púnica que desembocó en la detención del político en octubre de 2014. Otra parte aún sin cuantificar es la que el juez sospecha que fue transferida de modo ilícito “al circuito de cuentas abiertas en Mónaco” del que era titular Ramiro Cid.

En la comisión rogatoria, el juez español citaba a los bancos UBP y Lloyds como posible refugio del dinero, aunque también apuntaba la posibilidad de que los fondos hubieran sido transferidos a Isla Mauricio, un país considerado opaco por la Unión Europea. La documentación remitida ahora por Mónaco —y que ocupa tres tomos del sumario— ha confirmado las sospechas.

En dólares y euros

Según esos documentos, el padre de Ramiro Cid contaba con cuentas en entidades monegascas desde hacía diez años y en el Lloyds Bank desde noviembre de 2013. En abril de 2014, solo seis meses antes de que se produjeran las primeras detenciones de la Operación Púnica, el constructor transfirió los fondos desde este banco al UBP. En total, algo más de tres millones de euros, repartidos en la moneda europea y dólares. Se ingresaron en una cuenta a su nombre y otra al de la empresa pantalla de las Islas Vírgenes.

Los documentos internos del banco revelan que, poco después del arresto del político y su propia imputación, el constructor anunció a los gestores de la entidad que iba a transferir los fondos a otro país “menos accesible” por motivos fiscales. Sin embargo, no sería hasta abril de 2015 cuando confirmase por escrito la orden para que se enviasen el saldo al Commercial Bank of Mauritius. La orden se ejecutó en julio, momento en el que las cuentas monegascas —que nunca fueron declaradas a la Hacienda española— quedaron cerradas.

“Destruyan el correo acumulado”

El 23 de abril de 2015 Ramiro Cid remitió al UBP una carta en el que le anunciaba el cierre de las cuentas y el trasvase de los fondos a Isla Mauricio, finalmente, materializado dos meses después. En ella, el empresario pedía expresamente que se destruyera “el correo acumulado”. Un mes después de la misiva, su gestora en la entidad recogía en una nota interna que el empresario le había negado tener amistad con Granados.

El banco ha admitido ahora que puso bajo sospecha a Cid tres meses después de estallar el caso, pero que levantó las cautelas al considerar que solo había sido “interrogado” por la policía, pero que fue encarcelado. También lo alegó que en sus cuentas no detectaron movimientos sospechosos.

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