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Puigdemont se reúne con su círculo más cercano en su nueva casa de Waterloo

El expresidente se ha visto este viernes con los exconsejeros huidos, el vicepresidente del Parlament y uno de sus abogados

Algunos de los asistentes a la reunión junto a la casa de Puigdemont en Waterloo.

La nueva casa de Carles Puigdemont en Waterloo se erige en centro de operaciones de los exmiembros del Govern fugados. El expresidente se ha reunido desde las diez de la mañana de este viernes con su círculo más cercano en Bélgica. En el encuentro han estado presentes algunos de lo que han sido sus más firmes apoyos desde su aterrizaje en Bruselas hace tres meses y medio. Junto a los cuatro exconsejeros huidos, Toni Comín y Meritxell Serret (ERC), y Lluís Puig y Clara Ponsatí (JxCat), han acompañado a Puigdemont el vicepresidente del Parlamento catalán, Josep Costa; el abogado Gonzalo Boyé; Lluís Escola, el mosso d'Esquadra recientemente apartado del servicio, que se hace cargo de su seguridad, y el empresario Josep María Matamala, el hombre que ha sido su sombra en las últimas semanas y del que se sospecha que costea muchos de sus gastos.

Puigdemont no se ha dejado ver durante la mañana, pero su letrado, Gonzalo Boyé, ha declarado a la salida de la casa que su participación en la reunión, en la que ha estado presente más de dos horas, se ha enmarcado exclusivamente en el ámbito judicial. "Ha sido una reunión rutinaria entre abogado y cliente. Ha habido más así. Nunca trato temas políticos con mi cliente", ha asegurado. Además de Boyé, abandonaron la vivienda antes que el resto la exconsejera Clara Ponsatí y el vicepresidente Josep Costa (JxCAT). Este último, que también forma parte del equipo jurídico que le asesora en el frente judicial, ha protagonizado esta semana un desencuentro con el presidente de la Cámara, Roger Torrent. Ambos discreparon públicamente en torno a la decisión de Torrent de recurrir al Tribunal de Estrasburgo para defender la legitimidad de Puigdemont porque no tiene "garantías de éxito", y le pidió no hacer el "ridículo".

Es la primera vez que Puigdemont convoca a sus personas de confianza en la casa. La mansión, por la que paga 4.400 euros mensuales, está situada a 20 kilómetros de Bruselas, y cuenta con 550 metros cuadrados, seis habitaciones, tres baños, sauna, garaje para cuatro coches y una gran terraza de 100 metros cuadrados. Desde el momento en que salió a la luz la ubicación de la villa se barajó la posibilidad de que el expresident rechazara mudarse allí, dado que hasta ahora había tratado de mantener oculto su domicilio en Bélgica. A la espera de confirmar la función del inmueble como vivienda privada, la reunión de este viernes indica que sus estancias pueden convertirse en uno de los puntos de encuentro clave de Puigdemont con su entorno.

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