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El ‘procés’ deja a Barcelona sin la Agencia de los Medicamentos

Ámsterdam, elegida en un sorteo ante Milán como la sede del organismo europeo. La ciudad española queda en quinta posición a las primeras de cambio como consecuencia del desafío independentista

Ámsterdam se llevó la codiciada Agencia Europea de los Medicamentos, con 900 altos funcionarios y un negocio redondo a su alrededor. Y Barcelona se quedó fuera a las primeras de cambio, en un fracaso sin paliativos que desató una polémica entre el Gobierno y los nacionalistas catalanes. Madrid achacó al procés el fiasco de Barcelona; el expresidente Carles Puigdemont acusó “al Estado” de “sentenciar” las posibilidades de la capital catalana. Fuentes europeas explicaron que la incertidumbre política lastró irremisiblemente las opciones de Barcelona.

Torre Agbar de Barcelona, una de las candidatas a albergar la agencia del medicamento. VÍDEO: ATLAS

La crónica del fracaso anunciado de Barcelona empezó a escribirse hace ya casi medio año, cuando España presentó a la capital catalana como candidata a la Agencia Europea de los Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés), que deberá dejar Londres por el Brexit. Ya entonces sus competidores subrayaban que sus posibilidades, extremadamente altas en función de criterios estrictamente técnicos, se verían muy rebajadas por el desafío independentista. “La incertidumbre política ha perjudicado con claridad a Barcelona”, aseguró anoche una alta fuente europea.

El Gobierno español achacó a “los efectos directos del proceso independentista” el fracaso de Barcelona, que quedó fuera de la lucha por la EMA en la primera votación, con solo 13 votos y por detrás de la ganadora, Ámsterdam (25), y el resto de favoritas: Milán (20), Copenhague (20) e incluso la baza del Este, Bratislava (15). En la ronda decisiva, Ámsterdam y Milán empataron: la ciudad holandesa se llevó la agencia en un insólito sorteo, perfecta coda final de un proceso de votación de lo más extravagante, mezcla de Eurovisión, cónclave papal y rifa de barrio.

La tensión política pasó factura a la candidatura de Barcelona, de lo más atractiva en el plano técnico, con un edificio formidable —la torre Agbar— para apuntalar una candidatura que cumplía con creces hasta el último detalle, y que contaba incluso con el favor explícito de los funcionarios de la EMA. Pero en Bruselas las decisiones de ese calibre nunca son técnicas, o no solo técnicas. “Me atrevo a decir que este es quizás uno de los mayores daños directos, otro de los daños directos, a los que nos ha llevado el independentismo en Cataluña”, zanjó con dureza tras la primera votación la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.

El fiasco de Barcelona es el último de una larga lista de agravios de España en Europa. Con el primer Gobierno de Rajoy, España perdió el trascendental sillón en el consejo de gobierno del Banco Central Europeo, y posteriormente el ministro Luis de Guindos cedió la presidencia del Eurogrupo precisamente ante un holandés, Jeroen Dijsselbloem. A pesar de la recuperación económica, España boxea muy por debajo de su peso en Bruselas. Pero el Ejecutivo descarta que esa sea una de las razones de la derrota: “Una situación en la que 2.500 empresas abandonan Cataluña no es la mejor para optar a una gran agencia como esta”, declaró tajante el secretario de Estado para la UE, Jorge Toledo. El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, calificó la pérdida de la sede como “la última víctima del procés”, con la esperanza de que “sea la última derrota que provoca”.

Cruce de acusaciones

EUROVISIÓN, VERSIÓN BRUSELAS

La elección de las sedes de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y de la Bancaria (EBA) se ha hecho por elección entre los Veintisiete (Reino Unido no participa). Cada votación se ha desarrollado en un máximo de tres rondas. En la primera, cada país podía dar tres, dos y un punto a tres candidatas según su orden de preferencia.

Si una de ellas conseguía tres puntos de más de la mitad de países (14 Estados) sería la elegida. Si no, las tres que recibían el mayor número de votos pasaban a la siguiente ronda.

En esta, cada país tenía solo un punto para su opción preferida y si alguna recibía 14 votos sería la ganadora, mientras que, en caso contrario, las dos mejor posicionadas pasaban a la tercera ronda.

Si en la ronda final se daba un empate (lo que solo podría ocurrir si algún Estado se abstiene, ya que son impares, como ha ocurrido), la ganadora se elegía por sorteo, tal y como ha pasado.

El independentismo cargó también contra Rajoy y con la vista puesta en las elecciones del 21-D. “Con violencia, retroceso democrático y el [artículo] 155 [de la Constitución], el Estado ha sentenciado” la candidatura barcelonesa, dijo el expresidente Puigdemont en las redes sociales. El exconsejero Toni Comín explicó que “Barcelona era la mejor candidatura en el plano técnico” pero que desde el 1-O “todo cambió”: “Cuando la Generalitat fue apartada la candidatura, Barcelona perdió posiciones. Ha sucumbido bajo las porras del ministro Zoido y del Gobierno español”. “Una agencia como esta no se va a enviar a un país con una calidad democrática tan baja”, criticó en clave electoral. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, cargó contra unos y otros: contra la declaración de independencia y contra la aplicación del artículo 155.

En Bruselas todo eran ayer aplausos para Ámsterdam; bajo los focos no hubo explicaciones sobre el resultado de Barcelona. “El desafío independentista y la incertidumbre generada en las últimas semanas han sido decisivos”, subrayó una alta fuente europea a este diario. “España volverá, pero es otro mazazo; no por esperado es menos mazazo”, indicaron fuentes diplomáticas.