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EP Datos BLOGS Por KIKO LLANERAS (@KIKOLLAN)

El voto nacionalista (y luego independentista) no se ha movido desde hace 18 años

El porcentaje que suman estos partidos ha rondado el 48% en seis elecciones. Es la misma cifra que de momento les dan las encuestas

El voto nacionalista (y luego independentista) no se ha movido desde hace 18 años

Esta semana se han publicado varios sondeos sobre unas hipotéticas elecciones en Cataluña que lo dejan todo como estaba. Para muchos es una sorpresa: las encuestas apenas se desvían del resultado de las elecciones de 2015. El bloque independentista (ERC-PDeCat-CUP) y el bloque no independentista (CSQP-PSC-C's-PP) sumarían los mismos votos que hace dos años. Estos pronósticos deben tomarse con cautela porque es complicado encuestar en un clima polarizado y sin elecciones inminentes. Pero tampoco son un sorpresa: el equilibrio entre bloques viene de lejos en Cataluña.

El porcentaje del voto nacionalista (y luego independentista) no se mueve desde hace 18 años: en las seis últimas elecciones estuvo siempre entre el 47% y el 49% de los votos. Seis elecciones en una horquilla de dos puntos. Es algo inusual. En ese periodo ha habido tres gobierno de CiU, dos del tripartido PSC-ERC-ICV y otro de Junts pel Sí. Los partidos han sufrido altibajos, pero los números de los bloques se han mantenido.

Seguramente tanto equilibrio tiene una parte de casualidad. Hay votantes que han saltado del PSC a ERC, de CiU a la abstención y al revés. Pero esas transferencias cruzadas han acabado cancelándose entre sí. El resultado al final es que el voto de los partidos ahora independentistas ha rondado siempre ese 48%. Por eso no es tan extraño que las encuestas estos días apunten cifras parecidas.

Los datos del CEO en 2017 apuntalan esta impresión. Apenas han detectado transferencias entre bloques, al menos hasta junio. Sólo un 5% de los votantes independentista en 2015 —de Junts pel Sí o la CUP— decían que votarían por un partido no independentista. La mayoría de esas fugas se iban a hacía Catalunya Sí que es Pot, la confluencia de Podemos, que hace de membrana. El flujo en sentido contrario todavía era más pequeño: solo un 2,6% de los votantes no independentistas tenían intención de votar a la CUP o Junts pel Sí.

El giro al independentismo

Si desde 1999 los partidos nacionalistas no han ganado votos, ¿cómo se explica el crecimiento del independentismo? La respuesta es sencilla: no es tanto que los catalanes hayan cambiado su voto, sino que su opinión sobre el tema y la posición de su partido se ha movido. El gráfico muestra como ha crecido el deseo de independencia entre los votantes de ERC y CiU (ahora PDeCat). El salto es evidente en los dos casos. En 2006 menos del 20% de los votantes de CiU quería la independencia y ahora son el 75%.

El voto nacionalista (y luego independentista) no se ha movido desde hace 18 años

El cambio en ERC fue gradual: en 2006 el 40% de sus votantes eran independentistas y esa cifra fue creciendo desde entonces hasta el 86% actual. Pero en CiU el giro vino mucho más rápido. Entre 2006 y junio 2011 el apoyo a la independencia entre sus votantes solo creció del 18% al 25%. Apenas siete puntos en cinco años. El cambio vino en entre 2011 y 2013, cuando esa proporción pasó del 25% al 69%. En medio se produjeron tres hitos: en junio de 2010 se hizo pública la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña; el 11 de septiembre de 2012 se celebró la primera Diada masiva; y dos semanas después, Artur Mas convocó elecciones para «traducir en acciones concretas el momento extraordinario».

Hay quien utiliza el vuelco de los votantes de la antigua Convergència para responsabilizar a sus líderes. El presidente Artur Mas, argumentan, adelantó las elecciones con la excusa de la independencia para evitarse el castigo electoral que iba a acarrearle la crisis económica. Pero es posible argumentar casi lo contrario: quizás el sentimiento independentista estaba ya latente en los votantes convergentes y era la resistencia de su partido lo que actuó como tapón hasta 2012. La presión popular se disparó con la Diada y los líderes convergentes fueron detrás. No sabemos si alguna de estas dos explicaciones es acertada. No sabemos, en realidad, cuál fue la causa última del auge del independentismo. Probablemente no existe una única causa sino muchos factores que actuaron a la vez y durante mucho tiempo. Es un problema habitual: buscamos respuestas simples para preguntas que no las tienen.

Fuente. Todos los datos provienen de los Barómetros de Opinión Política de 2017 del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO). He combinado dos barómetros para tener una muestra mayor. Las encuestas suman 3.000 entrevistas personales. El diseño del CEO utiliza cuotas estratificadas por provincia y tamaño de municipio; la selección de individuos usa cuotas entrecruzadas por sexo, edad y lugar de nacimiento.

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