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El eco del referéndum catalán sacude Zaragoza

La Medalla de Oro de la Ciudad concedida a Barcelona es otro capítulo más en el malestar con el alcalde

Colau firma en el Libro de Oro de Zaragoza el sábado. Detrás de ella, con la banda, Pedro Santisteve, alcalde de la ciudad.

Zaragoza está tan cerca de Cataluña que los coletazos del referéndum han provocado una tempestad política. La principal víctima del desgaste es el alcalde, Pedro Santisteve, que está al frente de Zaragoza en Común, una coalición que incluye a Podemos. El ambiente de crispación ha permitido que reciban una atención masiva grupos que habitualmente están lejos de los focos, como Falange.

Todo empezó el 22 de septiembre. El Ayuntamiento de Zaragoza concedió aquel día por unanimidad la Medalla de Oro a Barcelona y Cambrils, las dos ciudades que sufrieron los atentados de agosto: las alcaldesas Ada Colau y Camí Mendoza (ERC) irían a recoger el galardón. Entonces fue una noticia sin apenas eco. Pero desde aquel día, ya en plena campaña por el referéndum catalán, ha habido en Zaragoza media docena de protestas que han calentado el ambiente.

Una muestra del ambiente son las banderas en balcones. La cantidad de banderas en las calles de Zaragoza ha alcanzado los niveles de Barcelona. La explosión ha llegado a la Plaza del Pilar. El Ayuntamiento mantiene las oficiales en sus mástiles. Sin embargo, enfrente, la Delegación del Gobierno ha recubierto su balcón principal de una larguísima bandera española. A un lado, la Basílica del Pilar sigue por ahora al margen del fervor.

El origen de la tensión fue la Asamblea organizada en Zaragoza por Unidos Podemos sobre el referéndum del 24 de septiembre. Se hizo en el Pabellón Siglo XXI y acudieron Colau, Pablo Iglesias, Alberto Garzón y otros líderes. A algunos zaragozanos no les gustó que su ciudad acogiera aquel encuentro por el derecho a decidir. La noche anterior corrió por Whatsapp un audio donde una presunta trabajadora del pabellón decía que habían retirado las banderas del interior. Era cierto y el alcalde ordenó que las volvieran a colocar. Pero era demasiado tarde. La polémica sirvió para que se reunieran fuera unas 400 personas: "Fue espontáneo. De un grupo de WhatsApp pasaba a otro", dice el profesor Yago Oñate: "La gente iba a protestar porque aquí no hay ningún problema con las banderas".

Un partido de ultraderecha, Movimiento Aragonés Social (MAS), había sin embargo hecho una convocatoria: "La mayoría no iba convocada por ellos, nadie les conoce aquí", dice la abogada Irene Romea. Los protestantes del MAS llevaban la única bandera preconstitucional de la protesta, según Romea. Alberto Garzón escribió en Twitter: "Unos 300 nazis están berreando a las puertas de #Asamblea24S. No toleran la democracia. Entre todos no suman una neurona útil". Romea ha presentado en nombre de dos clientes una querella por injurias contra Garzón y otros líderes de Unidos Podemos por llamarles nazis. La presidenta del Parlamento, Violeta Barba, recibió un golpe de una botella de plástico: "Se estaba protestando de manera cívica, fue un energúmeno", dice Oñate.

Desde aquel día, la confusión entre las protestas por el referéndum y las iniciativas del alcalde es completa. "El alcalde se está llevando lo suyo en todas las protestas", dice Romea. El referéndum se había convertido en una herramienta útil para desgastar la imagen del alcalde.

Una semana después hubo dos nuevas manifestaciones. El domingo, el mismo día del referéndum, Zaragoza vivió la más numerosa: 6.000 personas según la policía local. El acto lo organizaba una plataforma nueva llamada Eñe, pero la reserva de la Plaza España para el encuentro la había hecho la Falange: "Nosotros no teníamos aún ni NIF, así que aceptamos montarla porque si la convoca Falange, van cuatro", dice Víctor Salvo, líder de Eñe. Salvo es un personaje peculiar: es carnicero y ha sido relaciones públicas de discotecas. Tiene una habilidad extraordinaria de convocatoria. La página de Facebook de su carnicería tiene más de 10.000 likes y controla varios perfiles más: "Tengo mucha repercusión porque he vendido muy bien que se puede confiar más en un carnicero que en un político", dice Salvo, que se ha especializado en dar su opinión en vídeos grabados con el móvil, como un youtube cuarentón.

Dos días antes de la manifestación, Salvo ya preveía que iba a ser grande. Entonces fueron a verle de Falange y le dijeron: o habla Norberto Pico [jefe nacional de Falange] o no hay acto: "Que hable", dijo Salvo, y puso condiciones: "Ojito. Aquí no se dice 'Arriba España' sino 'Viva España' y no se dice que esto es un acto de Falange". Pico habló como uno más, sin que el público supiera que era de Falange. Salvo admite que todo esto le ha ido bien: "Estaba todo el mundo dormido". La activación de los votantes es un objetivo básico de la política. Salvo tiene ahora pretensiones de presentarse a la alcaldía de Zaragoza con su plataforma: "La hemos creado para decir que ser español no es ser facha. Vamos a reivindicar anticorrupción y ayudas para los españoles", dice. Uno de los otros cuatro miembros de Eñe es David Sancho, ex representante de Vox en Aragón.

Otro grupo desconocido tuvo su momento de éxito: el Movimiento Ciudadano Transparencia, que surgió en abril a partir de un grupo de críticos de Ciudadanos. El grupo lanzó una petición en Change.org para que Ada Colau no fuera la persona que recibiera el galardón. La idea fue de Olga Moreno, coordinadora de la Asociación en Aragón, que recuerda el momento exacto: "Estaba yendo a trabajar en el tranvía. Fue visceral, no racional". No podía ser, dice, que una alcaldesa así esté en Zaragoza en un día como aquel: "Difamó a las Fuerzas de Seguridad del Estado, amparó referéndums ilegales, se rió de todos los españoles y ahora tenía el descaro de venir aquí a recibir una medalla el día que empiezan las fiestas de la patrona de la Hispanidad". La petición empezó a recibir firmas por encima de toda previsión.

Zaragoza vivío aún dos protestas más. Durnate la semana, la noticia fue la salida de la Guardia Civil y Policía Nacional de hoteles en varios municipios de Cataluña. Zaragoza es una ciudad con presencia notable policial y militar. Era un tema sensible. El miércoles se organizó una nueva protesta espontánea de apoyo ante la Comandancia de la Guardia Civil, en la Puerta del Carmen. Por si fuera poco, la patrona de la Guardia Civil es la Virgen del Pilar. Este jueves se hizo el desfile anual. El alcalde fue abucheado hasta el punto de que otros asistentes debían pedir calma al público. Hasta su traje blanco -el alcalde Santisteve opta a menudo por ir de claro- fue para algunos una afrenta de protocolo.

La culminación de la semana fue una iniciativa anónima para silbar al alcalde durante el pregón de las fiestas que hizo el rapero Kase.O. Sin ser masiva, la presencia de banderas españolas y de silbatos dejó claro que hay ciudadanos enfadados con su alcalde. El desgaste político del referéndum sale de las fronteras catalanas.

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