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‘El pequeño catalán’ que vende banderas de España

La centenaria tienda zaragozana fue una de las favoritas para comprar enseñas contrarias al referéndum

Concentración frente al Ayuntamiento de Zaragoza en contra del referéndum catalán.
Concentración frente al Ayuntamiento de Zaragoza en contra del referéndum catalán.

El pequeño catalán nunca había vendido tantos metros de bandera de España. "Ni en los mundiales hubo tanta demanda como ante el referéndum del 1-O", dice Alfonso Pomar, encargado del marketing en esta centenaria tienda de Zaragoza. "Nosotros no nos metemos en política, simplemente vendemos lo que pide el público, así es como un comercio sobrevive 150 años", afirma el tataranieto del primer Pomar que entró a trabajar en El pequeño catalán.

Estas semanas lo que ha pedido el público maño ha sido rojo y gualda. Sobre todo, tela de rollo, a unos 5 euros el metro, una opción más económica que las "banderas banderas, con tela de calidad, como las que compran los hoteles o los campings", explica Pomar. Esas cuestan 24,90 euros y la tienda vendió las 40 que tenían en stock. Senyeras, solo se vendió una. "A la señora que la pidió la pasamos por otra caja, para que nadie fuese a montar un lío en la cola", explica Pomar. Esteladas no tenían, ni tampoco fue nadie a pedirlas.

"Vendemos banderas de todo tipo, dime la más rara que se te ocurra... Te la fabricamos", dice Pomar insistiendo en que ellos en política no entran. ¿Tienen banderas preconstitucionales? "Claro, republicanas y fascistas; eso sí, ninguna de las dos las tenemos expuestas".

La discreción ante todo. Tanto que El pequeño catalán no tiene ni rótulo con el nombre de la tienda. "Desde que hicimos obras hace años, lo hemos ido dejando...", explica Pomar, "pero todo el mundo nos conoce". Llevan en el mismo sitio —salvo el tiempo que se tuvieron que mudar por obras— desde 1860, cuando dos hermanos catalanes, comerciantes de telas, se enamoraron de dos zaragozanas. Una vez asentados en la capital maña fundaron cada cual su tienda, El gran catalán y El pequeño catalán, "porque uno era grandote y otro más escuchimizado". Para el escuchimizado empezó a trabajar el primero de la saga Pomar, que acabó de encargado y casado con la hija del dueño. Hoy llevan la tienda la sexta generación de la familia.

Fachada de la tienda El pequeño catalán, antes y ahora.
Fachada de la tienda El pequeño catalán, antes y ahora.

La séptima generación, aún niños, juega con espadas por el local que este año ha inaugurado una nueva línea de negocio: "prendas de recreación medieval". "Venía preguntando mucha aficionado al cosplay, gente que se viste de personajes de fantasía con trajes que no son simples disfraces... Vimos la demanda y les ofrecimos lo mejor", explica Pomar, que también vende uniformes de colegio, trajes de baturro, ropa laboral y de Semana Santa. "Para que una empresa familiar resista, tiene que evolucionar y adaptarse a los tiempos".

Estos días la demanda, al menos en Zaragoza, son las banderas de España. El pequeño catalán no fue la única tienda que lo vendió todo. David Lasala de Larraz, un conocido comercio de telas, mercería y manualidades, describe el aumento de venta de banderas españolas de estos días como "espectacular e inaudito; del 1.000 por 100". "El referéndum ha coincidido más o menos en el tiempo con la fiesta del Pilar y la Hispanidad", recuerda Lasala, "por lo que muchos han aprovechado ya para engalanar los balcones de cara al día 12". Pero la mayor competencia, admiten los comerciantes: la de "los chinos". "Seguro que han vendido tantas o más que nosotros... aunque las suyas son de plastiquillo fino, que para una manifestación te sirven pero poco más", opina Pomar. Negocio hubo para todos: "Con el tema del referéndum, para mucha gente, la bandera de España ha salido del armario".

Manifestaciones, balcones y El Pilar

Banderas de España y de Aragón ante la asamblea de Podemos el pasado día 24.
Banderas de España y de Aragón ante la asamblea de Podemos el pasado día 24. EFE

En Zaragoza, las banderas de España empezaron a proliferar por la ciudad ya el domingo 24 de septiembre, cuando Podemos (Zaragoza en Común gobierna en la ciudad) organizó una asamblea pro referéndum catalán cuya entrada fue asediada por medio millar de radicales pertrechados con banderas españolas (algunas con escudo franquista) que acabaron lanzándole una botella a la presidenta de las Cortes de Aragón.

El sábado 30, un millar de personas convocada por la Fundación Denaes para la defensa de la nación española llenaron la plaza del Pilar para concentrarse de forma pacífica. El domingo 1-O, miles de zaragozanos se concentraron con la consigna "Cataluña es España" y llenaron de banderas nacionales la plaza de España y sus aledaños para expresar su apoyo a los catalanes no independistas. El permiso para la concentración, que transcurrió sin incidentes, lo solicitó el partido ultraderechista falange y fue organizada por la Plataforma Aragonesa Ñ, según informó el Heraldo. Además, durante toda la semana muchos particulares y empresas decoraron sus balcones con enseñas sobre todo en el centro de la ciudad.